Las rodadas. Cap. 3. Dr. Navarro
Imagen creada por IA —¿Qué hay, Raúl? —le conozco desde que éramos niños. Nuestros padres nunca fueron grandes amigos. En realidad, creo que se toleraban, en los pueblos eso cuenta como una buena relación. Raúl heredó la casa de sus padres cuando todavía era muy joven. Tenía diecinueve años cuando los dos murieron en un accidente bastante extraño. Volcó el tractor y murieron en el acto. Después vino la caldera. La caldera se convirtió en su tragedia personal, más que la muerte de sus padres. Estuvo semanas dando problemas y, desde entonces, cada vez que alguien del pueblo le contaba cualquier desgracia, Raúl encontraba la manera de compararla con la suya. —Se me ha roto la cisterna. —Dices tú de cisterna. La caldera que tuve yo... —Se me ha roto la persiana. —Dices tú de persiana. Tú no sabes lo que es estar sin caldera... Y así durante años. Por eso acabaron llamándole el Cansino. Coincidió, además, con aquel personaje de José Mota que repetía aquello de «dices tú de mili», y el puebl...


