Los que tienen motivos. Cap. 5. Dr. Navarro
Por la tarde, decidí tomar cartas en el asunto. No sé qué me ha llevado a hacerlo, quizá el cansancio de darle vueltas a lo mismo, quizá la conversación con Julián, quizá las rodadas del tractor atravesando mis tierras hasta llegar a la casa de Jesús y convirtiendo mi mundo en un daño colateral. ¿Con qué derecho? O necesito saber qué está pasando. Porque allí ocurre algo, no sé qué, pero ocurre. Imagen creada por IA He decidido acercarme a la casa de Jesús. No voy sola, voy con Mastín y Alemán. Sí, ya sé que no tengo demasiada imaginación para poner nombres a los perros. Apareció un mastín y lo llamé Mastín. Apareció un pastor alemán y lo llamé Alemán. No hay ninguna historia detrás. Ni homenaje, ni simbolismo, ni nada parecido. Cuando los vi, pensé que eran Mastín y Alemán y así se quedaron. La verdad es que me siento mucho más segura con ellos. Gracias Julián. Van delante, detrás, se paran, olfatean, miran hacia los lados. No necesitan que les diga qué hacer. Están pendientes de...




