Miguel Ángel

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Tal día como hoy…

… el 6 de marzo de 1474 en Caprese Michelangelo, Italia, nació Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni.

 

Conocido en español como Miguel Ángel, fue un arquitecto, escultor, pintor y poeta italiano renacentista, considerado uno de los más grandes artistas de la historia tanto por sus esculturas como por sus pinturas y obra arquitectónica.​

 

Para esta efeméride he elegido una biografía del autor Heinrich Koch, de la editorial #Salvat.

 

Fui a Italia por ver su obra de cerca, por ver su David, su Piedad, su Madona, su capilla…, su arte. Para mí, un genio, con él se lo que veo, veo dolor, miedo, vanidad, amor…, entiendo las emociones que cinceló o pintó, entiendo su obra sin necesidad de intérprete. Y lleve, donde lleve, un Miguel Ángel, seguirá siendo una obra de arte, esta última frase hace referencia a la lectura de hace unos días Obra maestra de Juan Tallón que explica como hay obras que cuando cambian de lugar dejan de ser obras de arte y se convierten en chatarra, ahí lo dejo, yo ya pensé mucho sobre esto. Pero al lío.

                Como decía, para mí, un grande de la Historia del arte. Un hombre solitario «Estoy tan atareado y sometido a esfuerzos físicos que solo puedo ocuparme de mí mismo». Se aislaba de un mundo tosco que no entendía su arte, a esos que no entendían sus esculturas, como por ejemplo la Piedad que necesitó de que explicara por qué la Virgen era igual o más joven que Jesucristo, les dejaría un par de obras contemporáneas, pero sigamos que me despisto con facilidad. Era censurado por su carácter huraño, su eterna insatisfacción, sus arrebatos de cólera y sus ansias de grandeza, casi na. Un rasgo muy común este tipo de personalidades son muy autocríticos, dedicados a su arte al cien por cien, solitarios y por supuesto algo neuróticos, y suelen trabajar por pasión, no por dinero, y quizá esto sea lo segundo que destaca la biografía que he leído, comenzaba y abandonaba proyectos, dejó decenas de obras sin acabar, acumuló deudas, ¿por qué? La mayoría fueron impuestas o necesarias para sobrevivir, al ser tan autocrítico y trabajar bajo presión, digamos que esto no encaja del todo bien, la creatividad no es sumisa. El hecho de dejar obras sin terminar, le generaba una gran carga, cuenta que escribió a su sobrino para pedirle la documentación de una obra, de la que cobró anticipo y no terminó, quería zanjar la deuda, habían pasado sesenta años, sesenta años rumiando que no acabó, creo que era una Piedad.

                Tuvo una vida intensa, traiciones, envidias, ¿destierros?, fugas, injurias…, la verdad, su vida da para mucho, interesante la historia de disputado Cupido que hizo enfadar a Miguel Ángel, aunque creo que no tenía razón, ya me diréis. Pero, una pregunta, lo peor que se dice de él, ¿cuál es su fuente? No debe ser fácil hacer una biografía de un personaje como Miguel Ángel y de hace tantísimos siglos. Llegaron a decir de él, homosexual, avaricioso, depresivo, frío con las mujeres por eso casi todas sus obras son de hombres, apasionado por los adolescentes…, no sé si todo esto o nada de todos esto es cierto, solo tengo impresiones, que como hace Heinrich Koch recoge de otros biógrafos tras leer los textos, pero lo que sí me hace pensar es que la fuente de todas estas lindezas proviene de Aretino, que como no pudo sacarle dinero, le injurió todo lo que pudo.

 

                Y ya os dejo tranquilos que sé que las biografías y los ensayos son lo más soporífero del mundo por mucho que yo disfrute de su lectura.

 

En esta biografía descubriréis la complejidad del genio, un hombre atormentado por él mismo y por su espíritu perfeccionista, un trabajador incansable, aunque dejara tantas obras sin acabar, inquieto sin ninguna duda, con ganas de explorar…, lo dicho, el carácter de un genio. Puedo echar pestes sobre el personaje de Aretino, pero una amiga mía dice, entre broma y broma la verdad asoma, eso pasa aquí, no todo es fabulado con malicia, sabemos que eso no se hubiera sostenido tantos siglos, algo había, y es que los genios son algo neuróticos. Y con miedo a repetirme como el ajo, recordando la lectura pasada Obra maestra de Juan Tallón, me gusta la atemporalidad de la obra de Miguel Ángel, no necesita de interpretación, de lugar concreto ni de pamplinas para que un espectador se emocione viendo su arte. Su obra marcó un antes y un después y su influencia alcanza nuestros días.

 

 

¡Feliz lectura!

 

  

 

 

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