Mis abuelas y yo, Diana Holman-Hunt

 Hi




 

#Misabuelasyyo

#DianaHolmanHunt

Edita #Alba

 

Sinopsis

 

Huérfana de madre y con un padre funcionario imperial irresponsable y siempre ausente, Diana Holman-Hunt pasó su infancia y pubertad al cuidado de sus dos abuelas: la materna, en una gran casa de Essex, con multitud de sirvientes y una moderada disciplina, de la que la niña intentaba evadirse hablando con la estatua de un querubín y trabando amistad con un viejo pescador con fama de contrabandista; y la paterna, en una dejada mansión en Kensington, donde la viuda del célebre pintor prerrafaelita William Holman Hunt vivía enteramente consagrada a sus exquisitos recuerdos. A ambas solo las une su desdén por los «gustos plebeyos». Diana es una niña listísima, fantasiosa, algo embustera y no del todo obediente: su crianza entre una abuela que solo quiere entretenimiento y conductas «apropiadas» y otra que vive entre cucarachas y Van Dycks (y que apenas le da de comer, pero la viste fastuosamente de Diana cazadora para llevarla a fiestas) es errática y caótica. Llega un momento en que la niña se siente como un baúl y conoce momentos de auténtico abandono. Mis abuelas y yo (1960) son unas memorias divertidísimas a pesar de sus aspectos dramáticos y están escritas con una lucidez que paradójicamente busca resaltar la confusión de una infancia muy accidentada.

 

Opinión

 

«Hay que ser considerada siempre con los criados, y no olvidar que son personas, al fin y al cabo»

 

Las abuelas de la protagonista no tienen desperdicio, hay puntos de esta obra, autobiográfica, divertidos o, como en esta frase, con cierto humor, «Cuando me case, haré que me anestesien». Pero no deja de ser dramática la situación, huérfana de madre y con un padre inmaduro, Diana crece entre las casas y las rarezas de sus dos abuelas. «Siempre he pensado que las personas sensibles como yo debemos tener criadas afables y de aspecto agradable».

Una escritora de la vida cotidiana y las experiencias propias. Dos abuelas no muy diferentes, ambas derrochan “empatía”, lo que dice la abuela Freeman va a misa, la abuela Nana, segunda mujer del pintor William Holman Hunt y hermana de la primera esposa, esto tiene su aquel, porque estaba prohibido tales matrimonios, vive en un “mausoleo”, una casa museo en recuerdo del pintor. Esta última vive atormentada porque alguien robe sus obras, la atraque por la noche y asesine, una situación delirante que a la pequeña Diana atormenta, esas trampas, esos alambres, en fin, pensemos en la niña.

 

«¡Walter, nos vas a llevar a la tumba conduciendo así!

Debía de ir por lo menos a veinticinco kilómetros por hora»

 

                Una obra nostálgica hacia los recuerdos pasados, de una cotidianidad que ya no existe. Diana Holman fue escritora de memorias y critica de arte. Tras leer la obra descubrí que a su marido no le pareció bien que escribiera sobre sus abuelas y ella, por eso no vio la luz hasta una década después, cuando él murió.  Quizá por frases como: «… manda a la niñera Walter al infierno, y, si te das prisa, mucho mejor»


Una lectura interesante.

Comentarios

Entradas populares