Gabriel García Márquez

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Tal día como hoy…

… el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, Colombia, nació Gabriel García Márquez.

 

Gabriel José García Márquez ​​ fue un escritor, guionista y periodista. Reconocido por sus novelas y cuentos, también escribió narrativa de no ficción, discursos, reportajes, críticas cinematográficas y memorias. Un autor que me gusta mucho pero que confieso, no he sido capaz de terminar Cien años de soledad y ahora por la edición que tengo, su letra pequeña y tan compacto los párrafos, no encuentro el entusiasmo para ponerme.

                Todo comenzó por 19.. cuando en el instituto me pusieron como lectura obligatoria Crónica de una muerte anunciada, devoré la lectura, con los años lo he releído varias veces, muchos dicen que su obra maestra es Cien años de soledad, yo siempre digo, vendito que no fue lo primero que leí de él porque si no, no habría leído más, se me atragantó de tal forma, quizás sea porque habla de la soledad, mi gran talón de Aquiles.

                Luego llegó Los funerales de la mama grande y, por último, El amor en los tiempos de cólera. Vamos con breves pinceladas:

 

Los funerales de la mama Grande, 1962.

 


«Ésta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo, que vivió en función de dominio durante 92 años y murió en olor de santidad un martes de septiembre pasado, y a cuyos funerales vino en Sumo Pontífice»

 

Estamos en Macondo y su región una vez más, entre personajes y episodios reconocibles, pero ahora caen pájaros muertos sobre el poblado, rompiendo mosquiteros y alambradas, un cura ve al diablo o afirma haber encontrado al judío errante, y visitar la tumba de un ser querido supone un riesgo impredecible. Y hay que enterrar a la Mamá Grande, soberana absoluta de este mundo, que falleció en olor de santidad a los noventa y dos años, tras haber conservado la virginidad durante toda su vida, y a cuyos funerales acude el presidente de la República y hasta el Sumo Pontífice en su góndola papal, pero también guajiros, contrabandistas, arroceros, prostitutas, hechiceros y bananeros llegados para la ocasión.

 

 

 

Cien años de soledad, 1967.

 


«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo»

 

Con estas palabras empieza la novela ya legendaria en los anales de la literatura universal, una de las aventuras literarias más fascinantes de nuestro siglo. Millones de ejemplares de Cien años de soledad leídos en todas las lenguas y el Premio Nobel de Literatura coronando una obra que se había abierto paso «boca a boca» -como gusta decir al escritor- son la más palpable demostración de que la aventura fabulosa de la familia Buendía-Iguarán, con sus milagros, fantasías, obsesiones, tragedias, incestos, adulterios, rebeldías, descubrimientos y condenas, representaba al mismo tiempo el mito y la historia, la tragedia y el amor del mundo entero.

 

 

Crónica de una muerte anunciada, 1981.


 

«El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo»

 

La obra más «realista» de Gabriel García Márquez, pues se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar -de hecho, ya le han matado- para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en que Santiago Nasar muere.

 

El amor en los tiempos del cólera, 1985.

 


«Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro.

 

Encontró el cadáver cubierto con una manta en el catre de campaña donde había dormido siempre, cerca de un taburete con la cubeta que había servido para vaporizar el veneno»

 

 

La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz.

 

Y de esta última os hablaré hoy. Una de las cosas que más me gusta del autor, es como te mete la intriga en el cuerpo, ¿por qué tanta prisa en enterrar a su amigo? ¿Por qué no hacerle la autopsia? Y yo entro al trapo, y lejos de decepcionarme el hecho de que la intriga no va por ese camino sino por aquel, reconozco que es un maestro de las letras y me mantiene enganchada a su historia.

                ¿De qué va? Una historia de amor, y todo lo que abarca el amor y sus consecuencias. Amar en tiempos de cólera, interesante título, amor y una enfermedad mortal en la misma frase, ¿gratuito? No, nada en este autor está por que sí, todo responde a un mensaje sutil, amar es como una enfermedad de la que a veces te recuperas y otras, mueres, como le sucedió a América. Pero qué es la cólera, en psicología desde una leve irritación o simple molestia, hasta un nivel de furia ante la injusticia o la provocación que lleva a tomar decisiones erróneas, como Hildebranda que actuó por despecho.

 

«… si algo he aprendido es que la sabiduría llega cuando ya no sirve para nada»

                Dicen que se inspiró en la historia de sus padres, no lo sé, nunca he leído una biografía de él, lo haré, pero con el tiempo. Lo que si es cierto es que habla de la ilusión de amar, de la idealización, amar unido a muerte, desde el título, amor y cólera, hasta el detalle más simple, ¿cuándo consiguen unirse Florentino y Fermina?

 

«La gente que uno quiere debería morirse con todas sus cosas»

 

Para acabar y no dar más la brasa, una de las reflexiones que más me gustan, es cuando lee la carta del amigo y descubre quién era en realidad, se siente ofendido por el engaño, dice muy locuaz que jamás le hubiese cuestionado su pasado, ¿es esto cierto? ¿Perdonamos el pasado de la gente por ser su pasado? Hipócritas si pensáis que sí. Ahí esta su mujer para desengañar ese buenismo que intenta calzarse, «Si hubiese dicho la verdad, ni tú ni esa pobre mujer…». Y más él que esta perfilado en las primeras páginas por el autor, si fue su amigo fue por el ajedrez, no nos confundamos, de otro modo      JAMÁS lo hubiese sido.

 

Cuando hablo de este autor con otros lectores una de las cosas que descubro es que gusta o no, pero no deja indiferente, a cada uno aporta sentimientos y emociones con matices diferentes. Muchos géneros a tratado y en todos ha sobresalido, su mayor capacidad es para perfilar personajes inolvidables.  

 

¡Feliz lectura!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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