Cuentos de Odesa

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Cuentos de Odesa de Isaak Bábel

Ilustraciones de Agustín Comotto

Traducción de Marta Sánchez-Nieves

Edita Nórdica Libros

Páginas 90

Fecha de publicación enero de 2025




Sinopsis

Cuentos de Odesa, de Isaak Bábel, es uno de los grandes libros de la literatura rusa. Un libro que nos muestra una ciudad en la que cabían todas las posibilidades de la experiencia humana.

Isaak Bábel nació en Odesa cuando esta era una ciudad con un importante gueto judío. Sus historias relatan la vida en este puerto en los últimos días del imperio ruso. Gánsteres, prostitutas, mendigos, contrabandistas aparecen en sus páginas: nadie escapa al agudo análisis de la pluma de Bábel.

Desde los cuentos de la crueldad magnética de Benia Krik, infame jefe de la mafia y uno de los grandes antihéroes de la literatura rusa, hasta el devastador relato semiautobiográfico de un joven judío atrapado en un pogromo, esta colección de historias es considerada una de las grandes obras maestras de la literatura rusa del siglo xx.

«Para nosotros Odesa es inseparable de Isaak Bábel, empezando por el primer libro suyo que descubrimos en España, los Cuentos de Odesa. Babel poseía en grado extremo la cualidad de hacer suya imaginariamente una ciudad, de inventarla al mismo tiempo que la describía, convertida en un mundo orgánico, suficiente, cerrado sobre sí mismo, en el que cabían todas las posibilidades de la experiencia humana, de un localismo radical y universalizador, topográficamente meticuloso, como el de Joyce en sus evocaciones de Dublín desde Trieste o París, o el de Giorgio Basani siguiendo los pasos de sus personajes por las calles de Ferrara. Babel es un heredero de Maupassant y de Chéjov con un humorismo picaresco de los bajos fondos, que lo mira todo como el niño judío estudioso y miope que fue, en su querida ciudad desordenada, portuaria y políglota, a la orilla del Mar Negro, como otra Marsella o Alejandría en un Mediterráneo más exótico, de comerciantes, rameras, ladrones, rabinos piadosos, criminales de buen corazón». Antonio Muñoz Molina.



Conclusión


Cuentos de Odesa ha sido mi primera aproximación a Isaak Bábel y, aunque llegué a él buscando una lectura breve que me permitiera alternar con dos ensayos, me he encontrado con un autor al que merece la pena seguir leyendo.

Lo que más me ha fascinado es su manera de construir el mundo de Odesa a partir de personajes y situaciones que podrían resultar brutales, grotescas o incluso miserables, pero que Bábel observa con una ironía extraordinaria. Hay violencia, delincuencia, pobreza, sexo y muerte, pero también una especie de humor negro que consigue que algunas escenas resulten divertidas. Su mirada no parece buscar la complacencia del lector, muestra a sus personajes con sus contradicciones, su vulgaridad, su inteligencia y, en ocasiones, una humanidad inesperada.

Bábel describe en muy pocas líneas realidades mucho más amplias, en El padre, por ejemplo, una breve descripción de la vida de una mujer consigue condensar matrimonio, maternidad, pobreza y agotamiento sin necesidad de explicaciones extensas.

No todos los relatos me han interesado por igual —Liubka la cosaca ha sido, de hecho, el que menos me ha gustado—, pero eso no ha impedido que el conjunto me haya resultado una lectura estimulante.

¡Feliz lectura! 


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Notas 

Inmersión de lleno en un autor desconocido. Elegido por su pocas páginas, tengo entre manos dos ensayos, necesito algo ligero y me fascinan los cuentos o relatos. 

El rey

Pág 16. "La vejez boba no es menos lamentable que la juventud cobarde"

"... tengo que decirle un par de palabras..."

Enfermedad de Basedow, bocio y ojos saliendo de las órbitas. 


Cómo se hacían las cosas en Odesa

"Vaya moda te has buscado..., matar a hombres vivos...", me encanta este tipo de humor negro. 

Pág.  47 "Hay gente que sabe beber vodka y hay gente que no sabe beber vodka, pero que, aun así, lo bebe. Los primeros encuentran disfrute en la pena y en la alegría, mientras que los segundos sufren por todos aquellos que beben vodka sin saber hacerlo", qué gran verdad, no saben beber y lamentamos sus conductas el resto. 

Por ahora, puedo asegurar que me fascina cómo retrata el mundo mafioso de los suburbios. He leído por Google que el personaje Benia Krik está basado en una persona real, el legendario gánster ucraniano Mishka Yaponchik 

El padre

"..., se me llevan los demonios de puro aburrimiento. Llevo todo el día esperándolo...", me fascina el tono.

Magnifica la descripción que hace de la vida de la mujer con tan pocas palabras, "Y así, Baska de Tulchin vio la vida de Moldavanka, de nuestra generosas madre, un vida abarrotada de criaturas chuponas, de trapos secándose y noches maritales..."

"... cuando somos jóvenes así vemos a las mujeres, como una mercancía de valor, pero no son más que paja que arde con anda..."


Liubka la cosaca

El que menos me gusto.





Isaak Bábel (Odesa, 1894-Moscú, 1940). De origen judío, pertenecía a la generación de escritores surgidos de la Revolución de Octubre. Sus primeros fueron publicados bajo la supervisión de Gorki, aunque pronto dejaron de aparecer en su periódico debido a su tono erótico y agresivo. Participó en la guerra civil y en la campaña de Polonia, experiencias en las que se basa Caballería roja (1926), donde da parte de las dos facciones de la Revolución, por lo que recibió algunas críticas. Con la consolidación en el poder de Stalin fue arrestado y fusilado por el régimen estaliniano, contrario al individualismo romántico de los primeros tiempos de la Revolución.

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