El segundo sexo
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El segundo sexo
Sinopsis
"El segundo sexo" no sólo ha nutrido a todo el feminismo que se ha hecho en la segunda mitad del siglo XX, sino que es el ensayo feminista más importante de esa centuria. Todo lo que se ha escrito después en el campo de la teoría feminista ha tenido que contar con esta obra, bien para continuarla en sus planteamientos y seguir desarrollándolos, bien para criticarlos oponiéndose a ellos.
" El segundo sexo " , que es el ensayo de una filósofa existencialista, se encuadra en el ámbito más amplio de un pensamiento ilustrado que toma de la ilustración precisamente sus aspectos positivos, emancipatorios; ante todo, una concepción igualitaria de los seres humanos, según la cual la diferencia de sexos no altera su radical igualdad de condición.
Al mismo tiempo, es un ensayo filosófico que analiza el hecho de la condición femenina en las sociedades occidentales desde múltiples puntos de vista: el científico, el histórico, el psicológico, el sociológico, el ontológico y el cultural. Se trata de un estudio totalizador donde se investiga el porqué de la situación en que se encuentra esa mitad de la humanidad que somos las mujeres.
Adentrarse en El segundo sexo es aceptar un reto intelectual y emocional que agota a cualquiera. No es un libro que se devore de una sentada, sino a tramos muy cortos. Esa sensación de saturación que experimentas no es un fallo en tu capacidad de atención, sino la consecuencia natural de enfrentarte a una arquitectura monumental que intenta desmontar, capa por capa, los cimientos invisibles sobre los que hemos construido nuestro lenguaje, la psicología y la convivencia.
Desde una perspectiva psicológica, lo más impactante de las reflexiones de Simone de Beauvoir es cómo pone al descubierto la trampa del patrón neutro. Al desmontar las teorías freudianas sobre la supuesta «envidia del pene», Beauvoir no se limita a señalar una falacia biológica, sino que alumbra un sesgo mental universal: la costumbre cultural de convertir la experiencia masculina en la medida exacta de lo humano y transformar la vivencia femenina en una anomalía que siempre necesita ser explicada. Resulta agotador constatar cómo la inferioridad rara vez se impone mediante la fuerza directa; se fabrica de forma sutil a través de la interpretación. La niña que trepa a un árbol no es vista como una criatura curiosa que explora el mundo, sino como alguien que intenta imitar al varón. El cuerpo femenino no se contempla como una realidad plena y diversa, sino como una versión defectuosa o incompleta.
En el plano emocional, la lectura provoca un vaivén continuo entre la fascinación y el desencanto. Por un lado, reconforta la brillantez con la que exige una verdadera reciprocidad y la forma en que reclama que las diferencias jamás se utilicen para justificar jerarquías. Por otro lado, genera una inevitable fatiga acumulada. Es un ensayo que ha envejecido en sus datos empíricos, con premisas biológicas y sociológicas que han quedado desfasadas tras décadas de avances científicos, y su extensión desmedida junto a su rigor existencialista lo vuelven un texto denso, farragoso y difícil de sostener durante muchas páginas seguidas.
Por todo esto, resulta difícil definir a qué público va dirigido hoy en día. No es una lectura apta para quien busque divulgación ágil, respuestas rápidas o consignas ligeras. El segundo sexo ha dejado de ser un manual de acción inmediata para convertirse en un mapa arqueológico. Es un libro destinado al lector paciente, al pensador exigente y a quien esté dispuesto a detenerse ante una sola frase para cuestionar lo que da por sentado. La gran aportación de Beauvoir no reside en dar respuestas definitivas para el presente, sino en la lucidez con la que formula preguntas inteligentes y nos obliga a mirar desde el ángulo que siempre hemos dejado a la sombra.
¡Feliz lectura!
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Notas
«Usted piensa tal cosa porque es una mujer».
Me he detenido en esta frase. No por lo que dice, sino por lo que presupone. Beauvoir observa la desigualdad que existe incluso en una discusión abstracta, cuando una mujer sostiene una determinada opinión, existe la posibilidad de desautorizarla atribuyéndola a su condición femenina. Su pensamiento deja entonces de ser pensamiento para convertirse en consecuencia de su sexo, pero el hombre que piensa lo contrario no necesita justificar su posición desde su masculinidad. Él es, un individuo racionaly lógico. El hombre como medida de lo humano y la mujer como excepción que necesita ser explicada 😅
Beauvoir señala algo que hoy puede parecernos evidente, pero que no lo es en absoluto, durante siglos se ha utilizado «hombre» para designar a la humanidad entera. El masculino podía presentarse como universal, mientras que lo femenino quedaba convertido en particularidad. El hombre podía ser individuo; la mujer era, antes que nada, mujer, no sé si se ve el alcance. La falta de reciprocidad es fundamental. No se le decía a un hombre: «Piensas así porque eres un hombre», como si eso invalidara su pensamiento. En cambio, la mujer podía ser reducida a su condición femenina cuando pretendía intervenir en un terreno considerado universal, ¿seguro os lo han dicho en algún momento?
La mujer que quiere ser reconocida como escritora, intelectual o creadora puede llegar a desear que se elimine la categoría «mujer» 😱. No quiere estar entre las escritoras; quiere estar entre los escritores. Quiere ser reconocida como individuo, no como representante de su sexo. Para escapar de una categoría que la inferioriza, necesita renunciar a ella, y para conseguirlo recurre a los mecanismos de poder que la propia sociedad le ha reservado, en el ejemplo que recoge Beauvoir, las influencias del marido 😅
El relato bíblico de la creación contiene una poderosa metáfora de esa jerarquía cultural: Eva nace de Adán. Ella aparece después; procede de él. No es el origen, sino una derivación, en esta narración simbólica, queda instalada la idea de que lo masculino constituye la forma original y lo femenino una especie de segundo término. Frente a esto recuerdo una idea que leí hace tiempo y que invertía la metáfora, no seríamos nosotras las que salimos de la costilla del hombre, sino ellos quienes fueron una especie de boceto previo y nosotras el trabajo terminado. Más allá de la gracia de la imagen, me interesa porque altera el punto de vista, vamos a obligarnos a mirar desde el lugar desde el que no se mira.
«He dudado mucho antes de escribir un libro sobre la mujer».
La historia del feminismo no ha avanzado en línea recta. Los avances pueden convivir con reacciones, resistencias y nuevas formas de enfrentamiento. En las últimas décadas, determinadas corrientes feministas han adquirido una enorme visibilidad y han introducido en el debate público cuestiones importantes, pero también han provocado fuertes respuestas críticas y una reacción antifeminista que, en ocasiones, ha terminado asociando el feminismo entero con sus posiciones más combativas. Para mí, el problema está ahí, cuando una reivindicación de igualdad deja de percibirse como una búsqueda de reciprocidad y empieza a construirse desde la confrontación entre hombres y mujeres, el espacio común se estrecha. No creo que para defender la igualdad sea necesario negar las diferencias entre los sexos, del mismo modo que reconocer esas diferencias no debería servir para establecer una jerarquía. La cuestión interesante —y sospecho que Beauvoir va a llevarme muchas veces hasta ella— es cómo podemos ser diferentes sin convertir esa diferencia en desigualdad.
"Tenemos que considerar el carácter de la mujer como naturalmente defectuoso"
Santo Tomás decreta que la mujer es un hombre fallido. San Agustín dijo la mujer es una bestia que no es sólida ni estable 😩
"Los hombres para designar a los seres humanos... La mujer aparece como el negativo... una limitación..."
"... la acción de las mujeres nunca ha pasado de ser una agitación simbólica, sólo han ganado lo que los hombres han tenido a bien concederles; ellas no han tomado nada: han recibido"
"... nadie es más arrogante, agresivo o desdeñoso con las mujeres que un hombre preocupado por su virilidad"
Beauvoir no acepta la explicación freudiana. La «envidia del pene» (Penisneid) dentro de su teoría del desarrollo psicosexual. Según Freud, al descubrir la diferencia anatómica, la niña interpretaría su propia anatomía en términos de una falta y desarrollaría determinadas consecuencias psíquicas. Beauvoir cuestiona que esa diferencia anatómica tenga que ser interpretada como una carencia. ¿Por qué tendría que envidiarle?
«La niña descubre que los cuerpos masculino y femenino son anatómicamente diferentes». Eso es un hecho. Y otra cosa muy distinta es «La niña descubre que al cuerpo femenino le falta algo que posee el masculino», es una interpretación muy personalde Freud. Para que exista «falta» tiene que existir una idea de cuál es el cuerpo completo o normal. Y Beauvoir pregunta quién estableció ese patrón, mira la fauna y observa la gran diferencia de tamaño y colores entre machos y hembras.
El hombre (varón) como medida de lo universal. Cuando Freud explica la experiencia femenina desde la «castración», está utilizando un concepto construido desde una determinada experiencia corporal masculina y trasladándolo a la niña. TREMENDO. Una niña no nace pensando que le falta un pene. Tiene que existir un sistema de significados en el que ese órgano sea considerado una posesión superior, un signo de poder o una característica que determine la completitud. No sé si me explico.
Hay tanto de lo que hablar, otra idea, «fijación materna» es importante porque Beauvoir está mostrando que el desarrollo de la niña queda descrito como más complicado que el del niño. La niña tiene a la madre como primer objeto de identificación y después, dentro del esquema freudiano, debe producirse un desplazamiento hacia el padre asociado al descubrimiento de la diferencia sexual. De modo que la feminidad aparece en Freud como algo que necesita ser explicado mediante una serie de movimientos, pérdidas, desplazamientos e identificaciones 😱
¿Por qué convertirse en mujer necesita tanta explicación, mientras que convertirse en hombre parece constituir el punto de partida normal?
Una diferencia anatómica no implica por sí misma una carencia psicológica. Para que exista una «falta» tiene que existir primero un modelo respecto al cual algo pueda ser considerado incompleto.
¿Cómo se fabrica esa inferioridad a través de la interpretación de sus conductas?
«El psicoanálisis solo puede encontrar su verdad dentro del contexto histórico».
El pene como símbolo, no como órgano, ojito, Beauvoir no está diciendo que el pene carezca de importancia para el niño dentro de su desarrollo psicológico, lo que cuestiona es que podamos explicar su significado por su anatomía.
«Condenada a convertirse toda ella en objeto»
El niño puede identificarse con una parte visible de sí mismo y convertirla en una expresión de su poder. La niña, al no tener ese «alter ego» corporal, no tendría, según la interpretación que Beauvoir está examinando, un objeto equivalente en el que proyectar esa trascendencia. Pero ¿quién ha dicho que tenga que existir un equivalente del pene? Podría ser una muñeca. Podría ser una obra. Podría ser una máscara. Podría ser cualquier objeto al que una cultura conceda determinado valor.
La «protesta viril». Una niña se sube a un árbol, será marimacho, ¿por qué? Le gusta trepar; le gusta la altura; disfruta del riesgo; quiere explorar; tiene curiosidad; quiere competir o está jugando. Pero dentro de determinado esquema cultural, «Se comporta como un niño». Porque si una niña hace algo que se considera masculino, se busca una explicación relacionada con su deseo de masculinizarse, pero si un niño hace algo considerado femenino, muchas veces la interpretación puede cambiar, un niño que cose puede ser «sensible»; un niño que escribe poesía puede ser «artista»; un niño que cocina puede tener «una vocación especial».
No es un ensayo para leer deprisa, sino, satura, leed despacio y reflexionando sobre el mensaje. No ha envejecido bien, creo que es un clásico a tener en cuenta. Algunas premisas empíricas o culturales están obsoletas, pero me está gustando para pensar en esa desigualdad existente. Destacó de la autora que plantea, o planteó, preguntas inteligentes
Simone de Beauvoir (1908-1986) ha pasado a la historia como una de las figuras del siglo XX más comprometidas con los problemas de la sociedad occidental. Militante activa en favor de la emancipación de la mujer, su obra es la apasionada búsqueda de una moral profundamente humana. Destacan en su obra La invitada, Las bellas imágenes, Todos los hombres son mortales, Ceremonia del adiós, La mujer rota...






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