Para que los chicos entiendan (un poco) mejor a las chicas.

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Para que los chicos entiendan (un poco) mejor a las chicas. Para que las chicas entiendan (un poco), para que las chicas entiendan (un poco) mejor a los chicos de Bernadette Costa-Prades

Ilustraciones de Philippe Tastet

Traducción de Tomás Onaindia

Editorial Edaf

Páginas 218

Fecha de publicación abril de 2008






Sinopsis

En la adolescencia, si hay un tema que sin duda apasiona a las chicas, son los chicos. Y si hay unos seres extraños que intrigan a los chicos, ¡son las chicas! En este libro se descifran vuestros respectivos comportamientos, lejos de los clichés, y se compilan las preguntas que os hacéis abiertamente y otras, las más, que no os atrevéis a formular... Para los chicos: - ¿Por qué las chicas quieren que sean románticos si luego se aburren? - ¿Por qué las chicas siempre meten baza en los ligues de las otras? - ¿Por qué las chicas siempre están hablando de hacer dieta? Para las chicas: - ¿Por qué los chicos dicen que el físico les importa un bledo cuando solo les gustan las tías cañón? - ¿Por qué los chicos se sinceran en el chat y, a la mañana siguiente, se hacen los duros? - ¿Por qué algunos chicos participan en violaciones en grupo?





Nota

Ayer quedé en la biblioteca de un barrio de Madrid, llegué treinta minutos antes, por qué no quedamos en una cafetería, porque llevaba ya mi buena dosis de teína y me apetecía más perderme entre estantes llenos de posibilidades.

¿Qué leer en estos casos? Algo ligero, algo divertido, divertido porque me apetecía evadirme del ruido de mi cabeza. Su portada me llamo.

No lo acabé, porque hubo más de una pregunta y frase, que me recordó al ensayo que tengo entre manos de Simone de Beauvoir, salvando las diferencias, no estoy diciendo que se parezca ni nada parecido, sino algo de su tono.

En la portada hay dos preguntas muy interesantes, ¿Por qué los chicos no vienen con manual de instrucciones? ¿Por qué las chicas vienen sin manual de instrucciones?




Veamos y me decís si estáis o no de acuerdo:

 «¿Por qué los chicos no vienen con manual de instrucciones?»

Enfoque externo e impersonal. La construcción se plantea desde fuera, como una queja, observación o exclamación hacia un colectivo («los chicos»).

Tono habitual: Suele formularse en tercera persona como una pregunta retórica o una conversación entre iguales sobre un tercero («¿Por qué ellos no...?»). La responsabilidad de «no entenderlos» o la falta de instrucciones se proyecta sobre el objeto observado. Expectativa no cumplida, el producto no viene con, el coche no viene con gato hidráulico.

«¿Por qué las chicas vienen sin manual de instrucciones?»

Enfoque inherente o intrínseco. El verbo pasar a «venir sin...» describe la falta del manual como una propiedad intrínseca del sujeto («las chicas vienen así de fábrica»).

Uso del «sin» frente al «no». El conmutador entre la negación de la acción («no vienen con») y la privación del atributo («vienen sin») cambia sutilmente el encuadre: «No vienen con» enfatiza la ausencia de un complemento esperado (como quien compra un electrodoméstico y nota que le falta un accesorio en la caja). «Vienen sin» presupone que la condición natural o de origen del sujeto es existir de forma compleja, indescifrable o desprovista de guía, convirtiendo la complejidad en una cualidad definitoria de ese grupo, hay que lidiar con ello. El coche viene sin gato hidráulico.

Las preguntas que plantea la autora me gustan mucho, son muy de debate adolescente, ¿Por qué algunos chicos son auténticos machos?, Las chicas, ¿todas unas arpías?, ¿Por qué las chicas siempre hacen una montaña de un grano de arena?, ¿Por qué los chicos se sinceran en el chat y, a la mañana siguiente, se hacen los duros?, ¿Por qué hay chicas que se acuestan con todos los chicos?, ¿Por qué los chicos solo piensan en eso…?, ¿Por qué las chicas siempre meten baza en los ligues de las otras?, ¿Por qué los chicos están obsesionados con el tamaño de su pene?...

Desde la psicología social, esta diferencia de matiz conecta con la teoría del esencialismo de género y con la socialización diferencial. La obra, construida en esa estructura en espejo tan propia de los años 2000, parte de la premisa de que ambos sexos son especies sociológicas distintas operando bajo códigos incomunicables. Aunque el texto recopile dudas reales de la adolescencia sobre la presión estética, la validación en el grupo o la expresión de la vulnerabilidad en las redes y chats, lo hace desde un sesgo de confirmación que tiende a perpetuar el estereotipo en lugar de deconstruirlo. Hay en ese fondo un eco innegable de la mirada analizada por Simone de Beauvoir, la conducta masculina se juzga y se evalúa por lo que hace o deja de hacer, mientras que la femenina se analiza por lo que es o por cómo se define en relación con el otro.

Al rastrear la huella que esta obra y este tipo de literatura divulgativa han dejado en las redes sociales y plataformas de lectura, se observa un fenómeno muy claro de obsolescencia crítica. Lo que en su momento de publicación se vendía como un consultorio desenfadado y rompedor para jóvenes, hoy es leído en los espacios digitales con bastante distancia. En foros y comunidades de lectores se señala a menudo cómo el texto ha envejecido, evidenciando los binarismos rígidos y la normalización de dinámicas nocivas que caracterizaban la educación afectiva de la época. La conversación en las redes ha migrado de aquellos antiguos «manuales de traducción» entre sexos hacia conceptos centrados en la responsabilidad afectiva, la comunicación asertiva y el bienestar emocional, convirtiendo a estos libros de los 2000 en valiosos testimonios de lo mucho que ha evolucionado nuestra forma de entender las relaciones, aunque nos parezca que no.

No saldrá de mi blog, porque no lo leí entero, solo fragmentos.

 

¡Feliz lectura!

 

 


 

 

Bernadette Costa-Prades es periodista, especializada en psicología y educación. Ha escrito numerosas biografías para la prensa, y publicó Frida Kahlo en Libretto en septiembre de 2013 y Simone de Beauvoir en abril de 2014.

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