Una fabula sueca
Hi
![]() |
| Imagen creada por IA |
Editorial: Adn Editorial Grupo Anaya
Número de páginas: 552
Fecha de lanzamiento: 07/05/2026
Sinopsis
Inspirada en un caso real ocurrido en Granada en los años noventa
Dos mujeres, que se presentan como hermanas, acuden al consulado sueco para solicitar la renovación del pasaporte de su padre, un anciano que, aseguran, no puede desplazarse. Desde el primer momento, algo en su relato no encaja. Ingrid, la cónsul que las atiende, percibe contradicciones y empieza a sospechar que tras esas dos figuras se oculta algo más.
Así, lo que parecía un sencillo trámite administrativo se transforma pronto en una obsesión. Las hermanas comienzan a infiltrarse, lenta y silenciosamente, en la vida privada de Ingrid, desdibujando los límites entre lo cotidiano y lo perturbador. A medida que la cónsul indaga, surgen indicios difíciles de ignorar: rumores siniestros, testimonios escalofriantes y la sospecha de que el anciano ha desaparecido sin dejar rastro.
Cuando el caso pasa a manos de la policía, la investigación oficial saca a la luz una verdad mucho más oscura de lo imaginable, en la que convergen negligencias, silencios y un horror difícil de asumir. Y, sobre todo, una duda que mantiene en vilo a toda una ciudad:¿Qué hicieron con ese hombre?
Conclusión
He llegado al 32 % de Una fábula sueca y he decidido abandonar la lectura. Me cuesta hacerlo porque la premisa prometía mucho: dos mujeres que se presentan como hermanas, un trámite rutinario en un consulado sueco, un padre anciano que no puede desplazarse, contradicciones, una cónsul que empieza a sospechar y, finalmente, una investigación policial alrededor de una desaparición. Hay, sobre el papel, una historia capaz de sostener una novela de intriga. El problema es que, después de más de un centenar de páginas, sigo esperando que esa historia comience.
Mi principal dificultad, la estructura. La narración avanza y retrocede, introduce personajes, acontecimientos y episodios de la vida de Ingrid que parecen destinados a adquirir importancia más adelante, pero sin establecer todavía una relación clara entre ellos. Los hoteles, Íthaka, sus relaciones sentimentales, Hilda, el consulado, Gabriel, Karls, los perros, distintos episodios del pasado... se van acumulando como piezas que el lector debe guardar por si algún día encajan. Puede ser una estrategia deliberada y quizá algunas de esas piezas tengan una función, para mí, la novela exige recordar demasiado antes de haberme dado una razón narrativa para querer hacerlo.
La historia de Hilda es un buen ejemplo. Después de que alguien diga que «todas las suecas son putas y brujas», Ingrid recuerda de pronto a una niña sueca que apareció once años antes, desorientada y aterrada, y a la que ella dejó marcharse sin prestarle la atención que necesitaba. La conexión podría tener una explicación posterior, pero en este punto no encuentro el puente que une ambos acontecimientos. Una asociación psicológica puede ser irracional y surgir de un estímulo insignificante; una asociación narrativa, sin embargo, necesita algún elemento que permita al lector comprender por qué ese recuerdo aparece entonces. Aquí, al menos para mí, la conexión resulta arbitraria.
Me ha resultado problemática la manera de construir la tensión. El narrador utiliza anticipaciones temporales: «meses más tarde», «años después», «dentro de un mes»... Se nos anuncia que algo ocurrirá y se intenta generar expectativa mediante ese desplazamiento hacia el futuro. Pero la tensión que se crea se diluye cuando la narración vuelve a detenerse en nuevos episodios secundarios. En algunos fragmentos funciona, aparece un sobre sobre una mesa, las fotos del pasaporte y, durante unas páginas, la intriga crece. Sin embargo, cuando esa tensión desaparece para regresar a otra sucesión de escenas y personajes, tengo la sensación de que el mecanismo vuelve a empezar.
Algo parecido me ocurre con determinadas escenas cuya función dentro del argumento todavía no alcanzo a comprender. Hay momentos en los que se acumulan detalles muy concretos y cotidianos —objetos, compras, desplazamientos, conversaciones, acontecimientos secundarios— mientras que elementos que parecen mucho más importantes, como Hilda o las personas relacionadas con la investigación, quedan suspendidos en una especie de espera narrativa. La novela parece conceder el mismo espacio y la misma intensidad a lo anecdótico y a lo decisivo, y eso termina debilitando mi percepción de qué debería importarme.
El estilo tampoco ha conseguido convencerme. No tengo ningún problema con una prosa descriptiva ni con las comparaciones; de hecho, una buena imagen puede condensar una emoción, caracterizar a un personaje o modificar nuestra percepción de una escena. Mi problema aparece cuando la imagen parece tener como finalidad principal embellecer una acción que no necesita ese tratamiento. Expresiones como «una burbuja de luz otoñal del color del pan tostado» o «el primer sol de octubre envolvía el silencio con un halo pálido y dulzón...» me producen una sensación de prosa ornamentada. A esto se añaden comparaciones que, en ocasiones, no terminan de convencerme porque la imagen no me resulta natural dentro de la acción que está describiendo.
Aparecen explicaciones técnicas o descriptivas que siento introducidas con calzador, y una tendencia a detenerse en detalles que, al menos hasta donde he leído, no tienen todavía un rendimiento narrativo evidente. El resultado es una prosa que me pide mucha atención formal al mismo tiempo que la estructura me pide paciencia para esperar que las piezas comiencen a encajar.
No necesito que una novela me lo explique todo desde las primeras páginas. Me gusta la incertidumbre, la ambigüedad y hasta cierto grado de desconcierto. Pero necesito sentir que detrás de ese desconcierto existe una dirección. He encontrado mucha información y numerosas promesas de que algo importante ocurrirá, pero no he encontrado todavía esa dirección.
Quizá la novela mejore más adelante, como me han comentado algunos lectores. Es posible incluso que muchos de los elementos que ahora considero dispersos adquieran sentido cuando la trama avance. Pero leer también consiste en establecer una relación con una determinada forma de narrar, y la que propone Nicolás Díez no ha funcionado conmigo. No me interesa continuar doscientas páginas más para comprobar si aquello que ahora me parece arbitrario termina encajando.
Abandono, por tanto, en el 32 %. No porque no haya una historia detrás de esto, sino porque la manera de llegar hasta ella no ha conseguido mantener mi interés. La sinopsis sigue pareciéndome mucho más atractiva que la novela que he encontrado entre sus páginas.
¡Feliz lectura!
#UnaFabulaSueca #NicolasDiez #ADNEditorial #GrupoAnaya #GemmaEntreLecturas
Notas
22/374 Eso marca el contador de mi lectura, la historia no arrancó todavía. Compara la vida de Ingrid con Ulises, la novela, su hotel se llama Ithaka, el regreso a casa de sus padres...
Gabriel, escultor. No me gustan las comparaciones que se construyen con "como...", por ejemplo, "como soles diminutos", también escribe cosas como, "Karl ya aporreaba el claxon con la rabia de una presa recién capturada", no me cuadra la imagen, apretaba mandíbulas, puede pero aporrear el claxon, no lo veo; "una burbuja de luz otoñal del color del pan tostado". Son importante porque una comparación no es mala por ser una comparación. Una imagen puede condensar una emoción, caracterizar a un personaje o modificar nuestra percepción de una escena.
"No cambian los lugares cambian las personas"
No sé cómo al decir patas y brujas llegó al recuerdo de Hilda, se pierde en tanta construcción de Ingrid, no sé si aportará en un futuro: Horacio, hotel, infidelidad..., no sé si sumará más adelante.
La promesa narrativa aplazada, ¡uff!, ¿qué pasará dentro de un mes? El autor introduce elementos que parecen destinados a adquirir importancia —los hoteles, los novios, la huida de casa, Ítaca, el consulado, Hilda, los saltos temporales, Karls, los cachorros—, pero todavía no establece una relación causal clara entre ellos. Mucha información, pero no sé qué información debo considerar significativa. Esto puede funcionar si existe una atmósfera poderosa, una voz narrativa fascinante o una intriga que compense la desorientación, pero aquíno existe. Me pide que recuerdes muchas cosas sin haberme dado todavía una razón para querer recordarlas.
Hilda. «Todas las suecas son putas y brujas». Y, a partir de esa frase banal, Ingrid recuerda a una niña sueca que apareció once años antes, desorientada y aterrada, a la que ella no ayudó 😕. Ingrid comprende retrospectivamente que la niña pudo haber sido víctima de algo. El problema es que el puente está sin construir, ¡uff! Ingrid parece haber olvidado aquel episodio durante once años. Si la niña la dejó inquieta, si hubo algo en aquella visita que le produjo culpa, miedo o sospecha, resulta extraño que el recuerdo permanezca enterrado hasta que alguien pronuncia «putas y brujas», no veo la asociación de ideas, no lo veo... La memoria funciona por asociaciones y un estímulo insignificante puede recuperar un acontecimiento remoto, pero entonces el texto necesita que comprendamos qué vínculo emocional existía entre ambos acontecimientos, de lo contrario, parece una asociación arbitraria del autor para algo futuro, no de Ingrid.
Si lo sé, una asociación psicológica puede ser irracional; una asociación narrativa no puede ser arbitraria, no me gusta que me cuente pelos y señales de cosas banales, ejemplo, " Karl y Rose les dieron un montón de juguetes que habían comprado aquella mañana en Granada", en general de todo y no de algo tan importante o eso parece que esa Hilda lo es.
Meyer información técnica con calzador "... dijo la mujer con aquella lentitud que podía confundirse perfectamente con una lesión indeterminada quizás provocada por algún accidente cerebrovascular".
"Era la misma acera en la que, meses más tarde, ellas tratarían...", más de lo mismo.
"El primer sol de octubre envolvía el silencio con un halo pálido y dulzón que de vez en cuando era quebrado por graznidos distantes de aves escondidas entre las ramas", hay más de una frase como esta. Aquí hay una acumulación de recursos expresivos: «envolvía el silencio», «halo pálido y dulzón», «el silencio» que es «quebrado», «graznidos distantes», «aves escondidas entre las ramas», la frase quiere construir una atmósfera muy determinada antes de que la escena tenga una necesidad real de esa atmósfera. Esta sensación poética, no me gusta 🙏, la prosa es muy recargada.
45/374, pero qué pasa aquí. Me voy a plantar, pero voy a leer antes la sinopsis. Ahora es hipocondriaca, qué curioso acabo de terminar Hipocondría dejó Reseña completa
Jutta.
La sinopsis tiene pintaza, pero aquí sigo acumulado información, ahora comprando un perro de criadero, en un lugar chungo 🤪 Algunos lectores dicen que mejora más tarde, que aguante. Muere un joven de un coágulo y sigue dando datos, información de personajes que entran y salen, ¿tienen relevancia con el nudo o estoy en el nudo? Le doy lo que tarde en llegar a casa, acabo de terminar un libro que llevaba y encontré este, muy recomendado por varios perfiles de Instagram.
"Todo a su tiempo --intervino Jutta--. Que aún quedan muchas vueltas.
--Sí --dijo Matilde--. Desde luego que quedan vueltas"
Mal presagio. Vaya, las dos de los perros son curiosas. Pepe hizo con el viejo indigente lo mismo que Ingrid con Hilda, mejor miro para otro lado, pero ahora lo cuento y creo atmósfera. Juan Carlos vio las ventanas redondas, vio al padre desnudo y atado a una barra, pero miró hacia otro lado, le quedó como un remordimiento, pero esto es... Denunció después y no pasó nada, porque habrían eliminado las pruebas, ámbito al viejo de sitio.
Pues sí, suecas y brujas, pero esto cuándo sucedió, me perdí. Llevo el 14,7%
"...como tiemblan las velas que iluminan los palos de las vírgenes tristes, arrebujadas en sus mantos bordados y medidas bajo la brisa de la primavera"
62/374, llega la sinopsis tras un largo párrafo del tono que uso y el suelo fregado.
70/374, fragmentos ágiles y que parecen activarse, y otros que me sumen en el aburrimiento, ¿qué aportan algunas escenas al tema principal o al argumento?
74/374 Elina y Katja, pues sí que es amable Ingrid, té, comida y cervezas.
81/374 Gabriel es tonto del todo. " ... en aquellos años...", por lo tanto la historia la cuenta con carácter retrospectivo 🤔
Madre mía, la tensión que crece con el sobre sobre la mesa, pero falta, contexto de intriga, luego esa tensión se pierde.
Vueltas y vueltas, personajes que entran y salen, uff
Y ahora escenas de sexo y una de masturbación, luego otra tensión con un hombre que se pase por el salón, después se deshincha como un globo, y nuevamente damos vueltas a narrar cosas insustanciales.
"... Años después, cada vez que Ingrid recordará aquella cana...", vuelta crear tensión jugando con el tiempo.
La fotos del pasaporte las de un muerto, miramos hacia otro lado. Y hasta aquí, ¿qué han hecho las dos suecas criadoras de perros? NADA.
Me plantó, 32%. Siempre se hace a los escritores una pregunta en los eventos literarios ¿eres de brújula o mapa? Pues aquí parece brújula, si la sinopsis tratase sobre Ingrid y su vida, ok, pero tal y como esta.
No es mi estilo, ni cómo narra ni cómo estructura la historia.
Nicolás Díez Barros (Granada, 1980) es licenciado en Filología Hispánica. Ha publicado numerosos relatos en revistas literarias (La Costa, Autores), y parte de su poesía ha aparecido en antologías como Alborismos. En 2017 fue finalista del Premio de Narrativa Breve de IDEAL.
Debutó en la novela en 2023 con Tres tonos de azul, una novela que propone una mirada singular sobre el presente y que obtuvo una notable acogida entre lectores y crítica. En 2024 publicó Cenizas, un libro híbrido compuesto por una novela breve y una serie de relatos que comparten una misma exploración narrativa.
Actualmente reside en Granada, donde compagina la escritura con la docencia. Una fábula sueca es su novela más reciente.







Comentarios
Publicar un comentario