Covarrubias, un pedacito de Noruega en el corazón de Castilla

 Notas de Noruega 2026





Covarrubias guarda una historia que apenas conocemos y que, cuando tenemos la suerte de descubrirla, nos hace mirar sus calles, sus monumentos y hasta sus silencios de una manera diferente. Un pueblo castellano de una belleza extraordinaria que, durante un fin de semana de octubre, estrecha sus lazos con Noruega y nos recuerda que la historia tiene una manera maravillosa de unir a pueblos que, a primera vista, parecen muy lejanos.

Los días 17 y 18 de octubre, se volvió a celebrar Notas de Noruega, un acontecimiento cultural que, año tras año, mantiene viva una historia de amor, distancia, memoria y encuentro. Una celebración organizada por la Embajada de Noruega en Madrid y el Ayuntamiento de Covarrubias, con la colaboración de distintas instituciones y entidades que hacen posible que esta tradición siga creciendo.

Merecen ser conocido desde aquí mi pequeño grano de arena.





Covarrubias se viste de Noruega


Durante este fin de semana, el pueblo se transforma, las banderas noruegas ondean entre las calles castellanas, los comercios se llenan de productos llegados del norte de Europa y la plaza se convierte en un punto de encuentro donde conviven la gastronomía, la artesanía, los libros y las tradiciones de ambos países.

El salmón ahumado noruego comparte protagonismo con los productos locales; los libros noruegos traducidos al español nos invitan a descubrir otras voces literarias, y la música, las conversaciones y la curiosidad de los visitantes crean una atmósfera difícil de explicar si no se ha vivido.

Me gusta contemplar cómo una cultura se acerca a otra sin perder su identidad. No se trata de exhibir productos o de organizar actividades para atraer visitantes. Se trata de compartir, de despertar la curiosidad y de descubrir que, a pesar de las diferencias geográficas y climáticas, tenemos mucho más en común de lo que imaginamos.

Covarrubias conserva esa arquitectura castellana que parece invitarnos a viajar al pasado: sus casas, sus calles, sus rincones y su patrimonio histórico conforman el escenario perfecto para una celebración que une dos mundos. Pasear por el pueblo durante Notas de Noruega es experimentar esa mezcla tan especial entre la historia de Castilla y la memoria de un país escandinavo que encontró aquí un lugar en el que permanecer para siempre.





La princesa Kristina: una historia que merece ser contada


Para comprender el verdadero significado de esta celebración hay que retroceder muchos siglos, hasta el siglo XIII, y conocer a una mujer cuyo destino unió para siempre a Noruega con estas tierras burgalesas.

Su nombre era Kristina de Noruega, hija del rey Haakon IV. En 1257 emprendió un largo viaje desde su país natal hasta la península ibérica para contraer matrimonio con un miembro de la familia real castellana, en tiempos de Alfonso X el Sabio.

Imaginemos por un momento lo que debió de significar aquel viaje para una joven que abandonaba su hogar, su familia, su paisaje y sus costumbres para trasladarse a una tierra desconocida. Entre Noruega y Castilla se extendía una distancia enorme, no solo geográfica, sino también cultural. Un viaje que hoy nos parece una aventura ya suponía entonces una auténtica prueba de resistencia.

Kristina se casó con el infante Felipe, hermano de Alfonso X, y se estableció en Castilla. Sin embargo, su vida terminó demasiado pronto. Murió en Sevilla en 1262, cuando apenas tenía veintiocho años, lejos de la tierra en la que había nacido.

La tradición vincula su historia con la añoranza de Noruega y con el deseo de conservar un vínculo espiritual con su patria. También se recuerda su deseo de que se levantara en España un templo dedicado a san Olaf, uno de los santos más importantes de la tradición noruega.

Hoy, Kristina descansa en la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias. Su sepulcro convierte este pueblo burgalés en un lugar singular: aquí reposa una princesa noruega cuya historia continúa despertando interés tantos siglos después de su muerte.




Una ofrenda floral para que la memoria permanezca


Uno de los momentos más emotivos de Notas de Noruega es la ofrenda floral a la princesa Kristina, celebrada el domingo, permanece viva en la memoria. Os invito a que descubráis cómo se recuperó su historia. ¿Cuántas vidas extraordinarias permanecen ocultas para la mayoría de nosotros? ¿Cuántas historias necesitan que alguien vuelva a contarlas para que podamos comprenderlas y sentirlas como propias?

Kristina ya no pertenece únicamente a Noruega, ni su recuerdo queda limitado a un episodio de la historia medieval. Forma parte también de Covarrubias, de Castilla y de ese patrimonio compartido que nos enseña que las culturas no son compartimentos cerrados, sino caminos que se cruzan y dejan huellas.





La música como lenguaje común


Si hay algo que convierte estas jornadas en una experiencia cultural completa es su programación musical. La música encuentra en Covarrubias un escenario privilegiado. La Colegiata de San Cosme y San Damián acoge este año el concierto extraordinario Melodías del Norte, a cargo del cuarteto de cuerda noruego Trondheim Soloists, con Ola Lindset, violín; Fride Bakken Johanse, violín; Marius Hølaas, viola, y Marit Aspås, violonchelo.

Escuchar música en un templo histórico es una experiencia que va más allá de la interpretación. La arquitectura, la acústica, la atmósfera y el silencio del público forman parte de algo difícil de reproducir en otro lugar. 

La programación del sábado incluye también la actuación del grupo Entre Cuerdas, dentro de las actividades vinculadas a la Asociación de Amigos de la Música de Covarrubias.




El sueño de Kristina: una ermita dedicada a san Olav

Hay otro lugar que merece una visita y que nos ayuda a comprender hasta qué punto la historia de Kristina sigue presente en Covarrubias: la ermita de San Olav, vinculada al sueño de levantar en España un templo dedicado al santo noruego.

La historia de esta construcción es también la de una promesa que tardó siglos en hacerse realidad. El templo actual, situado en las proximidades de Covarrubias, fue inaugurado en 2011, después de que la Fundación Princesa Kristina de Noruega y otras entidades impulsaran la recuperación de aquel deseo histórico.

Su arquitectura contemporánea contrasta con el paisaje y, por eso, resulta tan singular. No intenta ocultar que pertenece a nuestro tiempo, sino que establece un diálogo entre el pasado y el presente, entre Noruega y España.



Libros, historia y cultura para descubrir Noruega

Como lectora, hay algo que me interesa de estas jornadas: la posibilidad de acercarme a una cultura también a través de sus libros. La literatura tiene esa capacidad extraordinaria de trasladarnos a lugares que quizá nunca hemos visitado y de permitirnos comprender otras formas de vivir, sentir y mirar el mundo. Por eso, encontrar libros noruegos traducidos al español entre los productos y las propuestas culturales de Notas de Noruega es una invitación a prolongar la experiencia mucho después de regresar a casa.

Entre las lecturas que permiten acercarse a esta historia se encuentra Viaje a Al-Ándalus, una obra que tengo reseñada en el blog, Enlace y que nos acerca al contexto de aquel viaje de Kristina a la península ibérica.

Leer sobre su vida ayuda a poner rostro y circunstancias a la historia que encontramos en Covarrubias. Ya no es un nombre asociado a un sepulcro o una referencia en una visita cultural: es una mujer que tuvo que abandonar su hogar y adaptarse a un mundo distinto, cuya trayectoria nos invita a pensar en la distancia, el desarraigo y la huella que dejan las decisiones de una época. La historia, cuando se encuentra con la literatura, deja de ser una sucesión de fechas y acontecimientos. Se vuelve más cercana, más humana y, en ocasiones, mucho más conmovedora.



En mi caso, esta historia tiene además un significado personal. Llegué a conocer mucho mejor la cultura noruega gracias a mi amiga Lotte, que me ha enseñado muchísimo y me ha ayudado a descubrir aspectos de Noruega que, de otro modo, quizá habrían permanecido lejos de mi mirada.

Gracias a ella, he podido comprender mejor el valor de esta unión entre Covarrubias y Noruega. Y cada vez que regreso a esta historia, pienso en lo bonito que es descubrir una cultura de la mano de alguien que la conoce y la siente.





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Una invitación para el próximo año


Me gustaría que más personas conocieran esta celebración. Que quienes disfrutan de la historia, de la literatura, de la música o de los viajes culturales se reservaran un fin de semana para acercarse a Covarrubias cuando vuelva a celebrarse Notas de Noruega.

Os animo a pasear por sus calles, contemplar sus edificios históricos, visitar la Colegiata de San Cosme y San Damián, acercaros a la ermita de San Olav y descubrir los productos, los libros y las propuestas culturales que llenan el pueblo durante estas jornadas. Pero, sobre todo, a conocer la historia de Kristina. A deteneros ante su sepulcro y pensar en aquella joven que cruzó Europa para comenzar una nueva vida, sin imaginar que su nombre terminaría siendo una gran celebración cultural.

¿Nos encontramos el próximo año en Covarrubias? Ojalá muchos más descubráis este rincón de Castilla donde Noruega también tiene su hogar.


¡Feliz viaje!

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