Emociones sin digerir

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Emociones sin digerir de Beatriz Titos

Editorial HarperCollins




 

Fin de lectura

Soma y mente no caminan por separado, y el libro Emociones sin digerir de Beatriz Titos nos recuerda con firmeza que el malestar digestivo va mucho más allá de lo físico. A través de síntomas como la inflamación, el dolor pélvico, la niebla mental o la frustración, el cuerpo suele actuar como un altavoz que nos exige parar, gestionar la incertidumbre y escuchar lo que estamos intentando cargar a solas. Como bien se refleja en la obra y en la vivencia de quien la lee, sostener una sobrecarga constante en lo personal y lo laboral, bajo el peso de la rigidez y la autoexigencia, termina pasando factura. Cuando nos exigimos llegar a todo —cumplir al milímetro con los horarios, la crianza y el trabajo—, vivimos en un futuro inmediato que frena la vivencia del presente y nos desconecta de nuestras propias necesidades.

Desde un enfoque psicológico, el dolor y el sufrimiento son completamente reales, aunque las pruebas médicas no siempre muestren una causa justificada. No debemos ver a nuestro cuerpo como un enemigo que busca dañarnos, sino como una señal de aviso clara ante el agotamiento. Enfrentarse a una enfermedad implica también convivir con el entorno y sus juicios, comprender conceptos clave como el «síndrome de la olla exprés» y aprender a descifrar qué nos quiere decir el enfado o la culpa sin necesidad de tocar fondo para buscar ayuda.

En conclusión, este libro nos invita a ampliar nuestro vocabulario emocional y a tratar el malestar desde la raíz. Aprender a soltar la exigencia, acudir a un profesional si surgen dudas y permitirnos sentir es el primer paso para dejar de girar en torno a la enfermedad. Es una lectura honesta sobre personas reales que nos recuerda que, aunque el camino hacia el bienestar no sea sencillo ni prometa soluciones mágicas, no tenemos por qué recorrerlo en soledad.

 

¡Feliz lectura!

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Notas

Hoy vamos a hablar de la inflamación, diarrea, estreñimiento, gases, náuseas, dolor pélvico, insomnio, niebla mental, ansiedad, miedo o frustración, ¿os suena de algo? Esto es mucho más que signos, síntomas... Significa que ha llegado el momento de aprender a gestionar la incertidumbre, adaptar tu día a día a la realidad, escuchar tu cuerpo, para que tu vida deje de girar en torno a una enfermedad. Empiezo con mis notas.

«Déjame decirte que esto no es así, que no tienes que acostumbrarte a vivir con dolor y que tienes derecho a buscar el origen de tu malestar esté donde esté». Antes de que me diagnosticaran Crohn, la respuesta de mi médico era “es gastroenteritis”, un año así, un año donde la vida pierde realidad para convertirse en una limitación, me rendí al diagnóstico hasta que cambiaron de médico y dijo “esto no es normal”.




«Está claro que existe una relación muy potente entre los problemas de salud mental y el empeoramiento de la salud física, en especial a nivel digestivo…». Más que demostrado. Yo me calzaba sobre carga de todo, vida personal, laboral y de TODO, entre en un estado de todo para mí que puedo, hasta que mi cuerpo dijo “Hasta aquí”.

Se siente que la vida cambia de la noche a la mañana; entender que el problema no es nuestro cuerpo, sino lo que le estamos obligando a cargar; que no se encuentre nada en las pruebas médicas no significa que tu malestar no sea real, dolor y sufrimiento son reales, aunque no se vea una “causa justificada” y no podemos olvidar que la salud mental y la física van de la mano. Estos puntos son los que la autora nos mostrará a través de los casos reales que ella a tratado en su consulta y, lo más valioso, su propia experiencia, que eso siempre es un grado y ayuda a comprender mejor a las personas que tienes a tu lado.

«… la rigidez en todos los aspectos nos aleja de lo que nos acerca a la salud». Esto lo aprendí de la peor forma. Yo era más precisa que un reloj suizo, mi vida estaba sujeto al reloj, trabajo e hijos, porque se me metió en la cabeza que la mejor madre era aquella que tenía todo bien organizado para dar seguridad a los hijos, y todo sola, mis circunstancias familiares eran así. Llegar a tiempo a la guardería, ojito ahora se llaman escuelas infantiles o centros de educación infantil, no hacerles esperar, cenas, baños, cuento..., sin contar con las carreras para levantarse, desayunos, vestirse y llegar a tiempo a todos los lados, Cómo se mujer y no morir en el intento de Carmen Rico-Godoy. Imaginad en Madrid el tráfico, subirme al coche era un estrés…, en general era todo un estrés, hasta hacer la compra e ir al parque con mis hijos, pensaba en lo que tenía que hacer, no vivía en el presente, sino en el futuro inmediato, consejos doy que para mí no compro. Echo la vista atrás y digo “cómo no exploté antes”.




«… la información es poder, pero un exceso de ella hace que no seamos capaces de diferenciar lo que nos ayuda de lo que nos perjudica». Si dudas, ve a un profesional.

«… puede que las señales que te mande tu cuerpo sean confusas, impredecibles y en muchos casos dolorosas, pero no lo veas como un enemigo que quiere hacerte daño, sino como una señal de aviso…», en mi casa un dolor de tripa insoportable, vómitos y nada de lo que comía me sentaba bien, parece que el cuerpo me decía: baja el ritmo, quédate en casa. No le escuche y hablaba claro y bien alto.




«A veces, los propios ojos son ciegos a la realidad, sobre todo a una que duele y que es difícil de aceptar o gestionar sola». ¿Por qué no paraste? Porque era reconocer que no llegaba como madre, trabajadora y más roles, porque no solo tenía esos dos, tenía más, muchos más, me lo chupaba yo sola y en lugar de valorar eso, me exigía más…

«Voy a terapia porque quienes debieron ir nunca fueron»

«Importante es ampliar el vocabulario emocional…», lo que os escribí arriba, tenemos que aprender a hablar mejor de nosotros mismo.

«Porque convivir con una enfermedad también implica convivir con comentarios, juicios y opiniones que muchas veces denle más que la propia enfermedad…», mi familia directa lo comprendió, mis amigos también, soy afortunada, los que no, y de los que no me puedo deshacer por motivos obvios, los mantengo a distancia física y emocional.




Es importante que leáis el síndrome de la olla exprés, de los que más uso y mejor explican la realidad de cientos de personas, «Habrá veces que, sin darte cuenta, te verás peleando con la persona incorrecta o por los motivos equivocados, porque la ira no aparece solo por que pasa, sino por lo que entendemos que significa los que está pasando», ¿te suena? Nos falta educación emocional, saber más de esas emociones que forman parte de nosotros y no sabemos manejar.

¿Qué quiere decirme mi enfado? ¿De qué me está protegiendo? ¿Qué necesito ahora? No tenemos que llegar a tocar fondo para empezar a escucharnos, solo tenemos una vida. Hay que entender esas emociones y dejarlas salir.

«La relación entre la patología digestiva, la culpa y los trastornos de la conducta alimenticia es mucho más frecuente y compleja de lo que pueda parecer…»

Un libro que habla de personas, como dice la autora, si te ves reflejada o reflejado ha llegado el momento de hacer algo, de solucionar el problema que te ancla en la vida, no será fácil, no te promete respuestas, solo te asegura que sin ayuda es muy complicado, no difícil.

 

¡Feliz lectura!




 

 

 

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