Teatro II. Henrik Ibsen (1892-1899)
Teatro II de Ibsen, Henrik
Traducido por: Gómez-Baggethun, Cristina
Sinopsis
Estas cuatro obras constituyen el epílogo dramático al conjunto de la producción del genio noruego.
El presente libro es el resultado de varios años de trabajo de la traductora, Cristina Gómez-Baggethun, y ha sido posible gracias a Ibsen in Translation, un ambicioso proyecto del Ministerio de Exteriores de Noruega, NORLA y el Centro de Estudios Ibsenianos.
En este volumen que ahora presentamos a los lectores hispanohablantes se recogen las cuatro obras que Ibsen escribió durante su última década productiva: Solness, el constructor (1892), El pequeño Eyolf (1894), John Gabriel Borkman (1896) y Cuando los muertos despertamos (1899). Son producto de un Ibsen maduro que, desde la cumbre de su fama, echa la vista atrás, se reivindica como poeta y se esfuerza por escapar de las casillas en las que se siente arrinconado. De hecho, estas cuatro obras constituyen una especie de epílogo dramático al conjunto de su polémica producción.
Conclusión
El teatro maduro de Henrik Ibsen en este Teatro II no es una reliquia del siglo XIX, sino un espejo afilado que nos confronta con la ambición, la culpa y la irresistible tentación de "lo imposible". Leer Solness, el constructor con mirada crítica nos revela que los detalles anecdóticos —como la alusión a España o el simbolismo del "reino de Naranjali"— no son meros adornos poéticos, sino la plasmación del anhelo vital de un Norte helado y reprimido que proyecta en el Sur cálido la única posibilidad de libertad, juventud y amor sin culpa. Hay que leer esta etapa final de Ibsen porque en ella el dramaturgo no solo desnuda el colapso de las máscaras sociales y el terror del creador a ser desplazado por las nuevas generaciones, sino que nos demuestra cómo una naranja o una promesa de huida pueden convertirse en los símbolos más desgarradores de la supervivencia emocional.
¡Feliz lectura!
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Notas
KAIA. Ragnar y yo llevamos prometidos ya cuatro... o cinco, así que...
SOLNESS. Así que piensa que ha llegado el momento de poner fin a esta situación. ¿No es eso?
Y tras un intensa conversación dice Solness, "Y luego me soluciona usted el otro asunto". Que se casé con el primo pero le quite de la cabeza el irse por libre.
"Hilde, ¿nunca ha notado que lo imposible... nos tienta y nos reclama?"
Qué brillante y penetrante es esta lectura de Solness, el constructor. Pretad atención a una de las constantes más apasionantes y melancólicas del teatro ibseniano, la mitología del Sur como territorio de redención, libertad y erotismo, frente a la rigidez represiva y gélida del Norte.
Me parecen diálogos modernos, un teatro muy actual, qué nos deparará el 2028 con su aniversario, espero que se lea con más detenimiento a uno de los dramaturgos más representados después de Shakespeare. Pero quiero dejaros o dejar aquí para los grupos de lectura y coloquios de grandes lectores una propuesta, leed con ojo crítico, analizando el contexto, la obra cobra un valor difícil de calcular. Al lío, y os dejo de teatro, porque detrás de los ensayos, el teatro es el género que menos se lee.
Escribe el autor: "... me raptaría y me llevaría a España...". ¿Por qué a España? Si imaginaseis un destino de ensueño para compartir con el ser amado, ¿dónde os iríais? ¿Qué significa España para Noruega? Seguimos leyendo y añade, "... se llamaría reino de Naranjali", ¿por qué naranja? ¿Qué relación pueden tener las dos frases con paraíso?
No es una licencia del traductor, como sucede en el cine, investigad, aquí en el manuscrito original viene así, los escribió Ibsen, tiene valor, un significado para él. El sur de Europa significaba calor, libertad, naranjas..., ¡erre, con las naranjas! Sí, las naranjas en Noruega eran un lujo, sabíais que hace décadas las colgaban en los árboles de Navidad, era algo rico y exótico. Cuando algunos noruegos se acercaron en ayuda de los republicanos, al regresar a su país llevaban las mochilas con naranjas. Leer es mucho más que pasar páginas, es descubrir por qué escribió eso y que significado tiene, las naranjas de Pascual, es un símbolo indiscutible de la Pascua noruega, del lujo, si puedo darte naranjas, si puedo llevarte a España, hazte la idea de lo mucho que te quiero.
En la mente de Ibsen —que pasó un exilio voluntario de casi tres décadas en Italia y Alemania huyendo del puritanismo luterano de su tierra—, España no era solo un país geográfico; era una utopía. Esa imagen del "reino de Naranjali" y el regalo de la fruta exótica es una metáfora del lujo emocional que dos almas encorsetadas por las normas victorianas anhelan. Unir el contexto sociohistórico noruego con el análisis del texto es lo que transforma un grupo de lectura en algo más enriquecedor.
No sigo deshilvanando la lectura, porque lo leeré en el segundo semestre con dos grupos.
¡Feliz lectura!
Henrik Ibseb. Skien, 1828, Cristianía (Oslo), 1906. Dramaturgo noruego, considerado uno de los renovadores del teatro universal. Desde joven fue un librepensador. Eligió no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía y en 1864 inició un exilio voluntario de 27 años por Italia y Alemania, período durante el cual escribió el grueso de su obra. Regresó a Noruega a los 63 años y falleció en 1906, siendo enterrado con honores de jefe de Estado. Ibsen es reconocido en todo el mundo como el padre del drama moderno. El verdadero éxito le llegó con Casa de muñecas (1879). En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representados en la actualidad. El teatro de Ibsen influyó en otros autores de su tiempo como en los entonces jóvenes Strindberg y Chéjov.






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