McGlue de Ottesa Moshfegh

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#McGlue

#OttesaMoshfegh

Traducción #InmaculadaCPérezParra

Edita #Alfaguara

 

 

Sinopsis

 

Salem, Massachusetts, 1851: McGlue, marinero rudo, tramposo y canalla, nos habla desde la bodega mugrienta del barco en la que está retenido, en un estado de embriaguez intermitente que vuelve la realidad ambigua. Divaga entre recuerdos borrosos y teje una fina línea entre la niebla del alcohol y las trampas de la memoria. Es posible que haya matado a un hombre, y que ese hombre fuera su mejor amigo. Ahora, solo quiere un trago para acallar las aterradoras sombras que acompañan a su indeseada sobriedad.

A medio camino entre un cuento de piratas y un western, la primera novela que escribió Ottessa Moshfegh huele a vómito, sangre, pólvora, whisky, sal, sudor y madera vieja, y demuestra que desde el principio supo ser nihilista y superlativa.

 


 

Impresiones

 

«Ojalá recordásemos siempre el pasado con satisfacción.

Ojalá su experiencia nos sirva de guía pata el futuro»

 

 

McGlue es detenido por el asesinato de Johnson, no hay duda el oficial Pratt lo vio, pero ¿por qué le mató? ¿Un arrebato de borrachos? El propio McGlue nos irá narrando lo sucedido en esa maraña nebulosa que tiene por cerebro, nos dice: «Así soy yo: los codos hacia afuera, los puños metidos bajo las axilas, paso amplio con la pierna extendida…», muy agresivo, muy marcial.

                Son personajes marginales, oscuros, que viven bajo la presión social. El alcohol es el alivio que les proporciona una fugaz felicidad, «Soy un borracho. Me llevó tiempo llegar a saberlo». McGlue bebe para alejar la mente del dolor y la presión, no puede dormir si antes no se ha olvidado de su nombre, de su cara y de su vida, de la que iremos descubriendo retazos que dan sentido a su presente.

 

«Si yo maté a Johnson, la culpa fue suya por desanimarse. Se cayó hacia mí. Nunca fue capaz…»

 

                Iremos descubriendo que eran buenos amigos, aunque todos digan que lo hizo, él no cree que las cosas sean como las interpretan, hay algo más, eran muy buenos amigos, ¿qué cambió? Lo recuerda, el cerebro no olvida, pero lo oculta, todas esas horas son un borrón, además, ¿quién le hizo esa fractura en el cráneo?, por eso su abogado Foster le dice: «Escriba lo que sea que recuerdes, desde el principio hasta el final…».

Una novela muy psicológica que explora sobre la condición humana. Lo más interesante de la lectura, es cómo la escritora intenta meternos en la cabeza de McGlue, que comprendamos sus motivos, su forma de ser, podemos o no justificarle, eso es otra cuestión.

 

«Yo le gustaba porque era completamente frío, algo que él no había podido ser nuca…»

 

Un debut muy acertado, no creo que sea una aventura de piratas ni un western, pero quién soy yo para juzgar.

 

«El amor de una madre es tontísimo»

 

Autora

               

Ottessa Moshfegh (Boston, 1981) es una escritora estadounidense de madre croata y padre iraní. Con su primera novela, McGlue (Alfaguara, 2024), obtuvo el Fence Modern Prize in Prose y el Believer Book Award, y gracias a Mi nombre era Eileen (Alfaguara, 2017), adaptada al cine con Anne Hathaway como protagonista, recibió el Premio PEN/ Hemingway al mejor debut literario en 2016 y estuvo nominada al Man Booker Prize. Alfaguara también ha publicado las novelas Mi año de descanso y relajación (2019), una obra corrosiva y aclamada de modo unánime por el público y la crítica, y La muerte en sus manos (2021), que la propia Moshfegh tuvo oculta durante años, y Lapvona (2023), además de la colección de relatos Nostalgia de otro mundo (2022), por la que ha sido finalista del Story Prize 2018 y que recoge algunos de sus mejores cuentos, publicados en medios tan prestigiosos como The Paris Review, Granta o The New Yorker y gracias a los cuales ha obtenido galardones como el Pushcart Prize, el O. Henry Award o el Plimpton Discovery Prize.    

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