La magia de la vida de Viviana Rivero
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Título La magia de la vida
Autor Viviana Rivero
Editorial Ediciones Martínez Roca
Sinopsis
La magia de la vida es
una novela luminosa que habla del coraje y del amor verdadero, ese que sana y
que cree en las segundas oportunidades.
Emilia Fernán, joven periodista argentina, viaja a Florencia para escribir una
serie de artículos sobre comida europea y, de paso, aliviar la pena por la
partida de su novio Manuel. Allí deberá cumplir con algo que le pidió su padre:
encontrar alguna pista que los conduzca hasta el cuadro perdido del maestro
Camilo Fiore.
En Italia, Emilia conoce a Fedele, el atractivo dueño del restaurante Buon
Giorno, que hará que viva un amor como nunca soñó. Los hilos invisibles que
atraviesan la existencia terminarán llevándolos hasta un castillo en Piacenza,
propiedad de un viejo conde que guarda secretos ocultos desde la Segunda Guerra
Mundial y que estará más unido a ellos de lo que creían.
Una trama apasionante que viaja en el tiempo desde la actualidad hasta los años
cincuenta y cruza los destinos de varias familias en dos continentes.
Opinión
Soy una persona tranquila, de
esas que reflexionan cada decisión y medita las acciones que toma, soy de las
que ceden el asiento en el autobús, sostengo la puerta, dejo salir antes de
entrar y pregunto antes de coger el último pastel. No sé si sería la nuera que
toda suegra quisiera tener, pero sí la persona que te llevarías a un conflicto
para mediar, porque fomento la comunicación, doy a cada parte la oportunidad de
que encuentre por sí mismo la solución, soy calmada, empática, dejo que se expresen
las emociones de forma asertiva, sin interferencias, intento dar la respuesta
adecuada minimizando influencia y nada violenta. Entonces, visto esto, ¿qué me
sucede cuando leo novela romántica?
Sinceramente
no me reconozco, me domina un lado oscuro que esta soterrado en el fondo de mi subconsciente,
controla mi pensamiento y mi boca, será mamarracho el Manuel, espabila lerda
que vas a perder a Fedele por tanto remilgo, véngate y mándele lejos. Algún
fragmento lo acompaño con palabras malsonantes, muy raro en mí, quien me conoce
lo sabe, y algún que otro gesto soez para dar más énfasis a mi estado de
estupefacción ante decisiones de Emilia totalmente ilógicas.
Soy
una ciudadana modélica, que cumple con las normas, leyes y buenas costumbres
establecidas y que cuando coge una novela romántica, sufre una metamorfosis, padezco
ataques de ira y quiero matar a Rodolfo Pieri y Manuel.
Me
tensiono con los enredos sentimentales y en esta novela tenéis una buena dosis
de ellos, dos historias en tiempos diferentes, dos romances que me han
estresado, Benito y Adele, Emilia y Fedele. Parece que leer es algo sencillo,
se abre el libro y se desplazan los ojos por las frases sin más, no, no y no. Puede
parecer una tarea automática, pero cuando leemos dejamos una ventana abierta
hacia nuestra propia experiencia, emociones y sensaciones, parece algo sencillo,
pero no lo es. Nos sentimos contrariados por hechos inesperados que son una
provocación, como el regreso de Manuel, pero aún peor cuando Emilia duda, vamos
a ver criatura que es un capullo, por muy padre del bebé que sea no
puedes plantearte regresar con alguien que no te quiere.
Estas
novelas para mí son más estresantes que los thrillers por la carga emocional
que conllevan, gestiono mejor un cadáver que una infidelidad o la indiferencia.
Era
la primera novela que leía de Viviana Rivero, mezcla con gran soltura la
historia y la novela romántica, he disfrutado a pesar de los sobresaltas
emocionales, que os garantizo son muchos.
Otra obras de la autora:
Hay algo que siempre me ha resultado fascinante de la lectura: puede conseguir que una persona razonable deje de serlo 😅😅😅
Me considero una persona tranquila. Reflexiono antes de tomar decisiones, intento escuchar a las distintas partes, dejo que las emociones se expresen y procuro responder sin violencia y con la menor interferencia posible. Cedo el asiento en el autobús, sostengo la puerta, dejo salir antes de entrar y, si queda un solo pastel, pregunto antes de cogerlo.
Soy, en definitiva, una ciudadana bastante modélica, hasta que abro una novela romántica, entonces sucede algo extraño, aparece una versión de mí que desconozco. Una mujer que increpa a los personajes, pronuncia alguna palabra malsonante —algo excepcional en mi vocabulario cotidiano— y contempla con estupor decisiones que considera incomprensibles.
«¡Pero vamos a ver, criatura!» «¡Espabila, que vas a perder a Fedele!» «¡Mamarracho!»
Deseo que algunos personajes desaparezcan del mapa. He llegado a una conclusión, para mí, una novela romántica puede ser más estresante que un thriller. Gestiono bastante bien un cadáver literario. Lo que no llevo nada bien es una infidelidad, una indecisión sentimental o, peor todavía, la indiferencia.
Esto me ha ocurrido con La magia de la vida de Viviana Rivero. La novela nos lleva hasta Florencia, donde Emilia Fernán, una joven periodista argentina, intenta recomponer su vida mientras trabaja en una serie de artículos sobre gastronomía europea. Al mismo tiempo, cumple el encargo de su padre, encontrar alguna pista sobre un cuadro desaparecido del maestro Camilo Fiore.
En Italia conocerá a Fedele, propietario del restaurante Buon Giorno, y entre ambos surgirá una historia de amor que terminará conectando con un pasado familiar lleno de secretos. La narración viaja también hasta los años cincuenta y entrelaza dos historias sentimentales separadas por el tiempo, Emilia y Fedele, por un lado; Benito y Adele, por otro.
Leer no consiste en abrir un libro y desplazar los ojos sobre unas líneas. Leer implica dejar una puerta abierta a nuestra propia experiencia emocional. Los personajes toman decisiones y nosotros reaccionamos ante ellas. Nos identificamos, anticipamos acontecimientos, juzgamos conductas, recordamos experiencias, sentimos miedo, esperanza, frustración o rabia. Incluso podemos llegar a discutir con alguien que ni siquiera existe fuera de las páginas.
La ficción nos permite vivir emociones sin que aquello que las provoca esté sucediendo. Cando Emilia duda, yo me desespero. Cuando Manuel regresa, mi paciencia desaparece. Cuando ella se plantea volver con alguien que no la quiere, mi yo mediador abandona la sala. El lector no observa desde fuera, entra en la historia y cuando entra, lleva consigo su propio sistema de valores. Por eso dos personas pueden leer la misma novela y experimentar emociones diferentes. Lo que para uno resulta una decisión comprensible, para otro puede ser una auténtica provocación. Cada lector completa la historia con su propia biografía emocional.
En mi vida cotidiana puedo analizar un conflicto intentando comprender las posiciones de cada persona, en una novela, sin embargo, no quiero comprender a nadie 😅😅😅, quiero que Emilia espabile. Quiero que Fedele tenga paciencia. Quiero que Manuel se marche. Y quiero que los personajes tomen de una vez las decisiones que yo considero evidentes.
Es curioso cómo la lectura puede mostrarnos aspectos de nosotros mismos que permanecen ocultos en la vida cotidiana. Mientras leo descubro que mi paciencia tiene límites, que mi sentido de la justicia es mucho menos neutral de lo que pensaba o que determinadas conductas despiertan en mí una respuesta emocional inmediata. ¿La literatura funciona entonces como una especie de espejo‽
No siempre refleja quiénes somos, nos enseña quiénes somos cuando nadie nos está mirando.
Viviana Rivero mezcla en La magia de la vida romance, historia, secretos familiares y viajes entre dos épocas. Y aunque algunos de sus personajes me hayan llevado al borde del colapso emocional, he disfrutado mucho de la lectura. Es, además, mi primer acercamiento a la autora, cuyas novelas suelen abordar el amor, el desafío femenino, la emigración entre España y Argentina y la necesidad de que las mujeres asuman sus propias decisiones y responsabilidades.
Y ahora tengo una duda. ¿A vosotros también os transforma una novela romántica? ¿Hay algún personaje que haya conseguido sacaros de vuestras casillas hasta el punto de hablarle al libro?
Os leo.
Autor
Viviana Rivero nació en la
ciudad de Córdoba (Argentina), donde reside junto a su familia. Se
licenció en Derecho por la Universidad Nacional de esa ciudad. Ha
trabajado como asesora legal de empresas y como abogada, y ha puesto en
marcha numerosos grupos de autoliderazgo para crecimiento y
desarrollo de la mujer.
Además, ha sido productora y directora de programas televisivos.
Sus novelas Secreto bien guardado, Y ellos se fueron y Lo
que no se dice alcanzaron, al poco de ser publicadas, la categoría de
best seller.
Sus obras destacan por la defensa de los derechos de la mujer, y sus
leitmotivs narrativos son el amor, el desafío femenino,
la emigración España-Argentina y sobre todo la mujer como sujeto que debe
asumir responsabilidades y tomar decisiones
por sí misma.



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