El príncipe de Maquiavelo
Hi
Traducción #EstebanMolistPol
Ilustración #SantiagoCaruso
Edita #Alma
Sinopsis
Esta es la obra más
conocida de Nicolás Maquiavelo. Más allá de asuntos secundarios y casi exóticos
como el abuso del término «maquiavélico» para referirse a algo astuto o
engañoso, tenemos aquí un tratado intachable, cuya vigencia en la actualidad
resulta asombrosa, sobre las cualidades que debe reunir un buen gobernante. Las
reflexiones de Maquiavelo son una lectura obligatoria para quien desee
comprender cuáles son la naturaleza y los límites del poder.
Impresiones
He vuelto a El Príncipe (esta vez en una
edición bellísima de @almaeditorial sacada de la biblioteca pública) y me he
encontrado con una verdad incómoda, la psicología del poder es cíclica. Da
igual si hablamos de la Biblia (Atalía y Joás), del Renacimiento o de la
Revolución Cubana (Fidel y el Che), las reglas de Maquiavelo se cumplen con una
precisión quirúrgica. Se aprende mucho, si no tocas el bolsillo ni las
tradiciones de la gente, te perdonarán que seas un invasor. El olvido es el
mejor aliado del gobernante. Ayudar a alguien a subir es, a menudo, cavar tu
propia fosa. Nadie quiere deberle el trono a nadie.
Esta edición es perfecta para los jóvenes. A veces los
clásicos asustan, pero cuando se presentan con un texto luminoso y unas
ilustraciones que invitan a la reflexión visual, se rompe esa barrera. Mi hijo
lo leyó por sus estudios y yo por curiosidad creamos un puente de diálogo
fascinante sobre la ética y la realidad
¡Feliz lectura!
Mis notas:
Aquí mi edición era otra, y
más antigua, cogimos esta en la biblioteca, mi hijo quería leerlo, muy
mencionado en el grado de derecho y yo me animé a releerlo. Es una edición preciosa,
con unas ilustraciones bellísimas, un texto luminoso y relajante a nivel
visual, como de esto último ya hemos hablado en otras ocasiones, no voy a
repetirme.
«… y si no tiene vicios muy
irritantes que lo hagan aborrecible, lo amarán sus gobernados naturalmente y
con razón. La antigüedad y continuidad del reinado de su dinastía hicieron
olvidar los vestigios y las causas de las mudanzas que le instalaron, lo cual
es tanto más útil cuanto que toda mudanza deja siempre alguna piedra angular
para edificar otra». La psicología
del poder que Maquiavelo diseccionó con una frialdad casi quirúrgica en El Príncipe. Esa frase es el
corazón de su teoría sobre la legitimidad
y la costumbre. Si no eres un tirano exagerado, la gente se acostumbra. No
es necesario ser legítimo, solo persistente, se olvida que el primer usurpador
o invasor fue sangriento. La memoria colectiva a corto plazo es curiosa, si
algo funciona mínimamente, el esfuerzo de recordar o investigar esas mudanzas, no
compensa por miedo a un enfrentamiento, dice algo así como, dejemos las cosas
como están que pueden venir de malas si removemos el avispero.
«… basta haber extinguido
la descendencia del príncipe que reinaba en ellos; porque en lo restante,
conservándoles sus antiguos estatutos y no siendo allí las costumbres diferentes
de las del pueblo a que los reúnen, permanecen sosegados (…) que el príncipe
nuevo no alteré sus leyes ni aumenté los impuestos», lo de extinguir la descendencia
es algo muy común, ya la Biblia tiene un pasaje que hablar de esto, ¿sabes cuál?
La historia de poder es terriblemente cíclica. Tenemos ejemplos de limpieza dinástica
en la Biblia, para asegurar el trono. Atalía y la casa de David, Joás fue
escondido, ¿qué pasó después? ¿Este pasaje le valió el título de sádico? Puede,
pero a los hechos históricos se remite, Maquiavelo no propone extinguir linajes
porque sea un sádico, sino por la paz de los gobernados y la tranquilidad del príncipe.
¡Ay, el heredero que se escapa! También dice algo importante, cuantos menos
cambios mejor, ¿por qué? Maquiavelo lo tenía clarísimo, el poder es más estable cuanto más invisible resulta para
la vida cotidiana del pueblo. Desde un punto de vista psicológico y
político, la razón por la que cuantos menos cambios, mejor en leyes e
impuestos se resume en una idea fundamental, la gente perdona antes la muerte de un padre que la
pérdida de su patrimonio o de su tranquilidad y, hay más, haces
muchos cambios estás metiendo la idea de que al nuevo gobernante también lo
puedes cambiar. Evita que el poder se vuelva irritante, evita que la gente se
empobrezca con los impuestos, una barriga llena no desea revoluciones, que el
único cambio sea tu figura de poder, si la vida sigue igual para mí, que más da
quién gobierne.
«… la ofensa que se hace
a un hombre debe ser tal que le inhabilite para temer su venganza», esto se
llama gestión de riesgos, el resentimiento es un motor poderoso, pero necesita
un sujeto vivo y capaz para ejecutarse, que tema la venganza si osa levantarse.
A los hombres hay que mimarlos o aniquilarlos, un punto intermedio es un error.
Si hieres a alguien, dale motivos para temerte, pero, sobre todo, quítale los
medios para devolvértela.
«… que quien propicia
que otro se vuelva poderoso obra su propia ruina», si tú ayudas a alguien a
subir, esa persona te verá siempre como un recordatorio de su debilidad pasada
y como un competidor que conoce sus secretos. Leyendo esto me vino al a cabeza
el caso de Fidel Castro y el Che Guevara, sin el genio militar, la audacia
estratégica y la solidez ideológica del Che en la Sierra Maestra, el ascenso de
Fidel al poder absoluto habría sido mucho más difícil. Una vez que Fidel está
instalado en el poder, el Che se convierte en la encarnación del peligro que
describía Maquiavelo.
«Además de los casos que
hemos dicho, conviene notar que el natural sentir de los pueblos es variable. Se
podría hacerles creer fácilmente una cosa, pero habrá dificultades para
hacerles persistir en esta creencia», ¿qué presidente de los estados unidos,
Abraham Lincoln, dijo algo como podrás engañar «Puedes engañar a todo el mundo
algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a
todo el mundo todo el tiempo»? Dicen cosas parecidas, pero parten de filosofías
distintas sobre la naturaleza humana. Maquiavelo nos advierte: es fácil
convencer al pueblo de algo, lo difícil es que sigan creyendo cuando las cosas
se ponen feas. El pueblo es variable; mano dura con ellos o el poder se irá. La
visión de Lincoln, el engaño tiene un límite en el tiempo. Puedes engañar a
algunos siempre, pero no a todos siempre y esos pocos que abran los ojos,
cambiarán las cosas.
Podría seguir, pero el
resto os lo dejo a vosotros, las ideas se suceden con el mismo fin. Es una edición
perfecta para los jóvenes. Y para acabar, «eres maquiavélico», viene de esta
obra, en el lenguaje cotidiano, ser maquiavélico significa ser calculador, tramposo y frío. Pero
Maquiavélico fue un observador magnífico, que analizó al detalle cómo funciona
el poder, lo maquiavélico, el uso de esa inteligencia para el beneficio
propio sin importar el daño colateral.
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