Mil cosas de Juan Tallón
Hi
Edita #Anagrama
Sinopsis
Un día en la vida de Travis
y Anne no empieza y acaba para dar paso a una nueva jornada. No. Su existencia
hiperactiva se levanta más bien sobre un día perpetuo, extenuante, que impide
desconectar un segundo de la realidad. La velocidad endiablada de la gran
ciudad, el ir y venir de un sitio a otro, las infinitas tareas que la pareja
encadena sin descanso, los sobresaltos, la prisa, el estrés, la crianza de un
hijo pequeño, la dispersión, lo que queda siempre por hacer, conforman un
estilo de vida trepidante que el lector puede llegar a reconocer como propio.
En vísperas de comenzar sus vacaciones, bajo un calor insoportable,
ambos tienen mil cosas en la cabeza que resolver, y todas ellas parecen
urgentes. La vida contemporánea ya se caracteriza, sin embargo, por no saber
precisar dónde reside de verdad la importancia, así que cada pequeña decisión,
tarea, contratiempo, se afronta como un asunto de vida o muerte.
Travis trabaja en una revista y es día de cierre. Mientras le ronda la
pavorosa idea de que van a despedirlo, no dejan de sucederse a su alrededor
imprevistos de toda clase. Anne, por su parte, se siente harta del departamento
de atención al cliente en el que está destinada, donde la relación con algunos
de sus compañeros amenaza con hacer saltar la oficina por los aires. No va a
ser fácil llegar al final del día.
Mil cosas es una novela sobre la vida absolutizada por el
trabajo, las agendas ocupadas, el estrés cotidiano, la fragmentación de la
atención, la velocidad de las cosas, las pequeñas tragedias y las grandes
penurias a las que las metrópolis nos abocan. Una novela acelerada sobre la
vida vertiginosa, apremiante, narrada como un thriller, con una tensión
creciente en la que todo puede estallar de un momento a otro. Una nueva muestra
del contundente, ingenioso y perspicaz talento narrativo de Juan Tallón para capturar
uno de los males de nuestro tiempo.
Impresiones
Cambio de planes: primero
el postureo necesario para redes con lo más jugoso y breve, y luego me
pongo el traje de cirujana para diseccionar lo que Tallón me ha hecho pasar. No
busquéis etiquetas de "colaboración", soy una lectora de biblioteca
pública compartiendo un hallazgo. Os cuento primero lo que os va a picar la
curiosidad y después hablamos, de tú a tú, sobre cómo me ha manipulado el
cerebro este final.
Lo que hice con la lectura,
tras llegar al final, fue una autopsia literaria de cómo me sentí. Juan Tallón
me adormeció durante toda la lectura para darme al final un golpe de gracia del
que intento recuperarme. Pensé que esta lectura, tras leer Obra maestra, os
dejo reseña, era un fallo monumental, pero creo que es un juego cruel donde esa
cotidianidad fue un cebo y caí. Con el tema de Óscar Mason o la compra de las aspiradora, entré en modo automático, ceguera por desatención, sí, podría ser.
Estuve distraída, como lo estuvo Travis y Anne, me distraje con sus mil cosas
pendientes sin resolver, entre en modo mecánico, tremendo. ¿Merece la pena solo
por el final? Sí, pero si vas a ciegas, porque así es como la vida funciona,
sin pistas, sin señales. No es una novela de personajes, es de una forma de
vida que estamos normalizando, esa es la reflexión.
«Esta bien, pero… ñi.
¿Sabes cuando lees algo que está bien, pero es como si ya lo hubieses leído? Deja
de estar bien. Y no me refiero a que sea un refrito de otras columnas, sino a
una ausencia total de sorpresa en la forma de enfocar un tema»
Pues esta es la clave de la
novela. Cuando leí esta frase de los labios de Travis, me pareció que me
quitaba las palabras que no encontraba. Llevaba alrededor de 77 páginas leídas
y me superaba la cotidianidad, lo más relevante era ese compañero, Óscar Manso,
de los que no saben comportarse y esa compra del aspirador Dyson, y ni siquiera
sobresalía porque el autor sabía cómo tratarlo, no había incertidumbre ni
tensión. Pero llegó el último párrafo y con él el golpe de efecto y mi
valoración sobre todo lo leído, un inciso para una pregunta, ¿merece la novela
tanto revuelo solo por su final?
Desde un punto de vista psicológico y narrativo, ese efecto funciona por la
ruptura brusca de expectativas y por cómo el cerebro procesa la monotonía
frente al shock emocional. Esto me gustó muchísimo, pero muchísimo. Voy por
partes.
Bajamos las defensas críticas y
emocionales.
Empecé a pensar «¿Qué pretende?», «¡Por favor, no pasa nada!», «Esto es
banal», mientras hablaba con mis grupos y decía, con lo que me gustó Obra
maestra, un ensayo tan trabajado y ameno, reflexivo y punzante, ¿esto? Hasta
que llegó el giro final, pero final, último párrafo.
¿Qué nos pasa en ese momento con ese desenlace? No hay preparación
emocional, el acontecimiento es extremo, el impacto es brutal, como cuando te
enteras que un avión explotó en el despegue. No estaba preparada, no entró
gradualmente el drama, no me avisó… El cerebro reacciona como ante un microtrauma:
una imagen brutal e irreversible aparece de golpe en un contexto que no parecía
peligroso. «¡Dios mío, no!». Empatía intensa. Culpa. Horror. Se me quedó una
sensación de injusticia agarrada.
Y ahora vuelvo a la pregunta, solo por el final merece la pena, la verdad
es que es un subidón, ¿por qué me ha afectado tanto algo que parecía no ir de
esto? Será una novela difícil de olvidar porque no se puede pasar página tan fácilmente
de ese final. El sufrimiento no se anuncia. No está justificado el drama. Pasa
un día antes de vacaciones, esto no está elegido al azar, tiene un gran peso,
iban a pasar más tiempo juntos, sin horarios. Conecta con algo que dice, la
tragedia sin sentido, no avisa, no estamos libres porque surge de la rutina, de
las prisas, de no valorar lo que realmente tiene importancia, del descuido, del
cansancio, del calor…
El libro tiene una
reflexión importante, esto ocurre, no es ficción, conocemos de casos por los
telediarios y siempre nos hemos preguntado lo mismo, ¿por qué sucede? Valorando
el final, sé que has hecho trampas, Juan Tallón, me serviste una novela monótona
y aburrida con un final que no me quito de la cabeza tras unas horas, que no
dejo de dar vueltas. Me has manipulado, tengo un master en esto, el cerebro
recuerda mejor lo inesperado, el dolor emocional súbito se consolida en la memoria,
la imagen final queda aislada de todo lo anterior. No es placer estético, y eso
que escribes muy bien, es huella emocional. Parece que me gritas: ¡Te aburriste,
bajaste la guardia, ahora no dejarás de pensar en ello!
¡Feliz lectura!
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Autor
Juan Tallón (Vilardevós,
Ourense, 1975) es licenciado en Filosofía, aunque siempre se ha ganado la vida
con el periodismo. Es autor de varios libros en gallego, y en castellano ha
publicado obras de no ficción como Libros peligrosos y Mientras
haya bares, así como las novelas El váter de Onetti, Salvaje oeste y
en Anagrama Fin de poema: «Fin de poema celebra la literatura jugando
con la literatura y el ejercicio metaliterario y estético de Tallón-Caronte»
(Gema Monlleó); Rewind: «Una novela maravillosa sobre el duelo, la
capacidad de hacer memoria y la vivencia de la felicidad como espejismo. Un
libro, de extraña melancolía, que habla de cómo los humanos salimos adelante
tras el derrumbe» (Marta Sanz, El Periódico de Catalunya); Obra
maestra: «Obra maestra halla el modo de explicar una historia que roza la
condición de no historia con agilidad e ingenio, y con mayor sencillez de lo
que aparenta su carácter fragmentario» (Nadal Suau, El Cultural); «Son
muchos elementos los que están en juego: política, identidad nacional, fracaso
y éxito, torpeza congénita, mala leche, innovación en la gramática del arte… Y
de esta manera tan oblicua y prismática, Tallón ha escrito una novela “total”.
Divertida, trágica y rotunda» (Carlos Pardo, Babelia); El mejor del
mundo: «En esta novela llena de fogonazos geniales, Tallón hilvana reflexiones
fascinantes sobre lo fácil que sería ser otro» (Juan Marqués, El Mundo);
«Tallón vuelve a ofrecer un recital de dominio del oficio y de atención al cómo
a través de frases que, aunque quisieras, tardarías mucho en olvidar, y que, si
no fuera porque ya las has subrayado, te encantaría volver a subrayar» (Sergi
Pàmies, La Vanguardia). Su novela más reciente es Mil cosas.






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