¡Así de grande!

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¡Así de grande! De Edna Ferber

Traducción Iñigo Jáuregui

Edita Nórdica Libros


Sinopsis

So Big, ¡Así de grande!, es el apodo cariñoso que Selina Peake DeJong le puso a su hijo, Dirk, al que, como toda madre orgullosa, preguntaba: «¿Cómo de grande es mi niño?». Esta mujer tenaz y luchadora es la verdadera protagonista de la novela. Siendo muy joven, tras la muerte de su padre, se instalará en una comunidad agrícola de origen holandés, cercana a Chicago, en la que el papel de las mujeres estaba alejado del trabajo del campo, al que sin embargo ella dedicará su vida al quedarse viuda. Selina sacrificará sus sueños para que su hijo pueda tener la vida que ella anhelaba, una vida plena dedicada a la creación.
Selina DeJong encaja perfectamente en el perfil feminista de las obras de Edna Ferber, que se manifiesta en el deseo de afirmación y autonomía de los personajes femeninos que creó, y refleja los ideales que compartió la propia autora durante toda su vida.
Esta maravillosa novela recibió el premio Pulitzer en 1925 y ha sido llevada al cine en varias ocasiones.

 


Impresiones

 

¡Así de grande! Me ha removido por dentro, quizá porque los años nos dan unas "gafas" distintas para mirar el sacrificio y la ambición. Hay puntos muy potentes en esta obra, voy con algunos. El primero y más importante, para mí, la idealización del campo vs. la crudeza: el personaje de Maartje es demoledor. A menudo se romantiza la vida rural, pero Ferber pone el foco en la esclavitud invisible de la mujer: partos, crianza, huerta, agua, fuego y ni un minuto de descanso. Y luego, "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", ya me cogeréis el hilo si le dais una oportunidad. El personaje de Selina es crucial para observar los efectos de la vida, y da pena que ese imaginario se caiga por su propio peso. Es fascinante cómo Selina intenta aplicar la filosofía de su padre, la vida como aventura, en un entorno que busca aplastarla. Esa actitud es su verdadera armadura. Pero se nos olvida de quién viene esa idea, la vida es una aventura, lo dice un ludópata que se juega el sustento de su hija, la vida hay que tomarla como una aventura, y disfrutar de ella…, un minuto de reflexión. El diálogo final entre Selina y su hijo Dirk es desgarrador. Esa realidad de que no se puede vivir la vida a través de otro, ni siquiera cuando te has sacrificado por completo, es una de las lecciones más duras de la novela y de muchos padres.




He contado infinidad de veces cómo llegó a mi vida lectora la editorial, así que, no me voy a repetir; sigue clavada esa espinita de ver perfiles que narran versiones muy diferentes de cómo descubrieron a Nórdica Libros, pero eso es lo que hoy por hoy cuenta, en un mundo de postureo literario donde parece que todos descubrieron las editoriales exquisitas antes que nadie, da rabia esa falta de naturalidad y de reconocimiento…, pues sí que me escuece (aclaro al final). Al lío, 27 de diciembre del 2006, un gran año para mí, nacía mi hijo mayor, pero no fue ese año cuando yo descubrí a la editorial, fue muchos años después y gracias a una gran traductora de la literatura nórdica. Dudaba en traer de los nuevos o de los del medio y opté por uno del principio, publicado en 2015, lo he releído y tiene más fuerza que entonces, adquiere otra lectura. Ahora sí, al lío.




Tenía un poco de miedo de que por ser segunda lectura no encontrase frases diferentes o una lectura distinta, pero no, se cumplieron mis expectativas.

«Selina, pasa tanto tiempo solo desarrollo en ella un don para lo imaginario…»

«Lo que me gusta del teatro y de los libros, es que puede pasar cualquier cosa. ¡Lo que sea! Nunca se sabe»

El padre de Selina, Simeon Peake, le decía, la vida es una gran aventura. Un bonito espectáculo. Hay cosas buenas y cosas malas, y la vida cambia de un segundo a otro, hay que saber aprovecharlo. Murió de un tiro en el garito de Hankins, una bala que no iba para él, pero…, eso sí, se silenció todo, o casi todo. Pero la pregunta es, ¿y ahora qué pasa con Selina? De una vida de señorita en Chicago, ¿ahora qué? Porque Simeon era un ludópata.

«No se sintió ofendida. Ese día no se hubiera ofendido por nada…», inicia su vida como le enseñó su padre, la vida como aventura, de maestra en una escuela de un pueblo rural, con bellos repollos… Actitud. La vida nos la podemos tomar bien, mal o peor, es fácil decirlo, depende de como te vengas las cartas.




«La vida rural que emprendió Selina requería de un coraje tremendo…»

«Maartje casi nunca tenía tiempo para estas frivolidades…», ir a misa era la frivolidades un personaje secundario que se me quedó clavado en el alma en la primera lectura, y ahora, me duele más si cabe. Una mujer sin tiempo para hacer carantoñas a sus hijas, una mujer que se levantaba la primera y se acostaba la última, porque antes el pan, la mantequilla, la mermelada, lo que sea, no se compraba, se hacía junto con todas las comidas del día, más la limpieza del hogar, y la huerta, el agua, el fuego del hogar y un largo etcétera de tareas, como dar de comer a las gallinas, los cerdos... El hombre trabajaba duro, pero la mujer, era todo eso y más, porque se embarazaba y no dejaba, paría y no dejaba, criaba y no dejaba. Y cuando moría, el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

«Selina nunca había imaginado que el ser humano tuviera que afanarse así…», la vida del campo está idealizada, es cierto que las puestas de sol son hermosas, como los amaneceres, es cierto que el campo tiene bellos colores y los corderos, como los terneros son hermosos cuando nacen, pero detrás de todo eso hay un trabajo diario y sin descanso, y cuando viene de cara, genial, pero cuando viene de cruz, ¿qué pasa cuando viene de cruz?




«¡El trabajo femenino! Las tareas domésticas son el trabajo más duro del mundo. Por eso los hombres no quieren hacerlo», lavar la ropa en invierno, buscar agua y traerla del río, cortar leña y encender y mantener la chimenea, más la comida, la huerta y los animales…, cuidar a los enfermos, levantarse antes que nadie para que esté todo listo, para compensar el trabajo que hacen los hombres en el campo o en el mercado, acostarse la última para que mañana la tarea no sea tan ardua, ¿cuándo descansaban? ¡Ahí lo dejo!

«… ¡Mentira! Yo la tomé como vino y traté de ver el lado positivo», pero por eso no se pude idealizar la vida, porque hay cosas que no son fáciles de asumir, porque desgarran, porque las idealizas y la bofetada te deja en el sitio.

«Hasta que Dick tuvo dieciséis años, Selina lo dejó desarrollarse con la mayor libertad…»

«—Entonces he fracasado.

—¡Oh, qué tontería, mamá! Soy Feliz. No se puede vivir la vida de otro. Recuerdo que, cuando era pequeño, solías decirme que la vida no era una simple aventura, algo que hay que tomar como venga con la esperanza de que algo glorioso esté aguardando a la vuelta de la esquina. Decías que tú habías vivido así y no había funcionado.»

Lo dicho, muy recomendable, por otros veinte años de lectura, aunque no creo que llegue. ¡Feliz aniversario!

 

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#LiteraturaClasica

 


 

Edna Ferber (Kalamazoo, 1887 – Nueva York, 1968). Escritora y dramaturga estadounidense. Independiente y enérgica figura feminista «avant la lettre», es autora de novelas y obras teatrales de tono sentimental y romántico muy apreciadas por el gran público. Después de una breve experiencia periodística, de la que extrajo valiosos motivos de inspiración para sus historias sobre la pequeña y media burguesía estadounidense, debutó en 1908 con la publicación de una serie de relatos centrados en Mrs. McChesney, una ambiciosa mujer de negocios, que le valió una gran popularidad. Sus raíces profundas en el Medio Oeste y el amor por su gente y por su tierra, son algunos de los elementos inspiradores de su narrativa, caracterizada por un lúcido análisis de las tensiones sociales y dominada por un aliento épico. Es autora de obras tan conocidas como Cimarron (1930), Gigante (1950) o ¡Así de grande!, con la que obtuvo el Pulitzer.

 PD:

¿Por qué escuece?, me preguntáis. 

Lo que realmente me escuece no es que hoy otros perfiles hablen de Nórdica Libros ni que la hayan descubierto en la feria o a través de grandes cuentas, sino que yo fui quien, cuando la editorial apenas tenía 3.000 o 4.000 seguidores, la recomendó de forma constante en grupos literarios, lecturas conjuntas, presentaciones y desayunos literarios, acercándola a muchas de esas mismas personas que ahora construyen otro relato sobre cómo la conocieron; entiendo que en redes cada cual narra su historia como le conviene, y también sé que las editoriales tienden a priorizar perfiles con mayor alcance, pero desde un plano psicológico lo que duele es la sensación de borrado simbólico, de que tu papel como mediadora temprana queda invisibilizado y de que la fidelidad sostenida durante años pesa menos que la visibilidad inmediata; no es una cuestión de competir ni de restar mérito, sino de reconocer que cuando uno ha invertido tiempo, criterio y entusiasmo en algo que ama, necesita que su contribución sea, al menos, recordada con honestidad.



Comentarios

  1. Me lo apunto. Estoy leyendo poco a poco los Pulitzer y desconocía este título. Promete su ambientación también además del argumento, personajes etc. No sé por qué, me fio más de novelas premiadas en el siglo XX que los de ahora. Quizás es una idea preconcebida. Veremos....

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    1. Ahora todo es muy comercial, pienso de alguna forma que todos son un poco intereses debidos, no lo sé, pero es cierto que cada día los premios literarios dejan mucho que desear. Espero que si le das una oportunidad te entretega como a mí. ¡Feliz lectura!

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