¡Así de grande!
Hi
¡Así de grande! De Edna
Ferber
Traducción Iñigo Jáuregui
Edita Nórdica Libros
Sinopsis
Impresiones
¡Así de grande! Me
ha removido por dentro, quizá porque los años nos dan unas "gafas"
distintas para mirar el sacrificio y la ambición. Hay puntos muy potentes en
esta obra, voy con algunos. El primero y más importante, para mí, la
idealización del campo vs. la crudeza: el personaje de Maartje es
demoledor. A menudo se romantiza la vida rural, pero Ferber pone el foco en la
esclavitud invisible de la mujer: partos, crianza, huerta, agua, fuego y ni un
minuto de descanso. Y luego, "el muerto al hoyo y el vivo al bollo",
ya me cogeréis el hilo si le dais una oportunidad. El personaje de Selina es crucial
para observar los efectos de la vida, y da pena que ese imaginario se caiga por
su propio peso. Es fascinante cómo Selina intenta aplicar la filosofía de su
padre, la vida como aventura, en un entorno que busca aplastarla. Esa actitud
es su verdadera armadura. Pero se nos olvida de quién viene esa idea, la vida
es una aventura, lo dice un ludópata que se juega el sustento de su hija, la
vida hay que tomarla como una aventura, y disfrutar de ella…, un minuto de
reflexión. El diálogo final entre Selina y su hijo Dirk es desgarrador. Esa
realidad de que no se puede vivir la vida a través de otro, ni siquiera
cuando te has sacrificado por completo, es una de las lecciones más duras de la
novela y de muchos padres.
He contado infinidad de veces
cómo llegó a mi vida lectora la editorial, así que, no me voy a repetir; sigue
clavada esa espinita de ver perfiles que narran versiones muy diferentes de
cómo descubrieron a Nórdica Libros, pero eso es lo que hoy por hoy cuenta, en
un mundo de postureo literario
donde parece que todos descubrieron las editoriales exquisitas antes que nadie,
da rabia esa falta de naturalidad y de reconocimiento…, pues sí que me escuece (aclaro al final).
Al lío, 27 de diciembre del 2006, un gran año para mí, nacía mi hijo mayor,
pero no fue ese año cuando yo descubrí a la editorial, fue muchos años después
y gracias a una gran traductora de la literatura nórdica. Dudaba en traer de
los nuevos o de los del medio y opté por uno del principio, publicado en 2015,
lo he releído y tiene más fuerza que entonces, adquiere otra lectura. Ahora sí,
al lío.
Tenía un poco de miedo de
que por ser segunda lectura no encontrase frases diferentes o una lectura distinta,
pero no, se cumplieron mis expectativas.
«Selina, pasa tanto
tiempo solo desarrollo en ella un don para lo imaginario…»
«Lo que me gusta del
teatro y de los libros, es que puede pasar cualquier cosa. ¡Lo que sea! Nunca
se sabe»
El padre de Selina, Simeon
Peake, le decía, la vida es una gran aventura. Un bonito espectáculo. Hay cosas
buenas y cosas malas, y la vida cambia de un segundo a otro, hay que saber
aprovecharlo. Murió de un tiro en el garito de Hankins, una bala que no iba para
él, pero…, eso sí, se silenció todo, o casi todo. Pero la pregunta es, ¿y ahora
qué pasa con Selina? De una vida de señorita en Chicago, ¿ahora qué? Porque
Simeon era un ludópata.
«No se sintió ofendida.
Ese día no se hubiera ofendido por nada…», inicia su vida como le enseñó su
padre, la vida como aventura, de maestra en una escuela de un pueblo rural, con
bellos repollos… Actitud. La vida nos la podemos tomar bien, mal o peor, es
fácil decirlo, depende de como te vengas las cartas.
«La vida rural que
emprendió Selina requería de un coraje tremendo…»
«Maartje casi nunca
tenía tiempo para estas frivolidades…», ir a misa era la frivolidad, es un personaje secundario que se
me quedó clavado en el alma en la primera lectura, y ahora, me duele más si cabe.
Una mujer sin tiempo para hacer carantoñas a sus hijas, una mujer que se
levantaba la primera y se acostaba la última, porque antes el pan, la mantequilla,
la mermelada, lo que sea, no se compraba, se hacía junto con todas las comidas
del día, más la limpieza del hogar, y la huerta, el agua, el fuego del hogar y
un largo etcétera de tareas, como dar de comer a las gallinas, los cerdos... El hombre trabajaba duro, pero la mujer, era todo
eso y más, porque se embarazaba y no dejaba, paría y no dejaba, criaba y no
dejaba. Y cuando moría, el muerto al hoyo y el vivo al bollo.
«Selina nunca había
imaginado que el ser humano tuviera que afanarse así…», la vida del campo
está idealizada, es cierto que las puestas de sol son hermosas, como los
amaneceres, es cierto que el campo tiene bellos colores y los corderos, como
los terneros son hermosos cuando nacen, pero detrás de todo eso hay un trabajo
diario y sin descanso, y cuando viene de cara, genial, pero cuando viene de
cruz, ¿qué pasa cuando viene de cruz?
«¡El trabajo femenino! Las
tareas domésticas son el trabajo más duro del mundo. Por eso los hombres no
quieren hacerlo», lavar la ropa en invierno, buscar agua y traerla del río,
cortar leña y encender y mantener la chimenea, más la comida, la huerta y los
animales…, cuidar a los enfermos, levantarse antes que nadie para que esté todo
listo, para compensar el trabajo que hacen los hombres en el campo o en el
mercado, acostarse la última para que mañana la tarea no sea tan ardua, ¿cuándo
descansaban? ¡Ahí lo dejo!
«… ¡Mentira! Yo la tomé
como vino y traté de ver el lado positivo», pero por eso no se pude idealizar
la vida, porque hay cosas que no son fáciles de asumir, porque desgarran, porque
las idealizas y la bofetada te deja en el sitio.
«Hasta que Dick tuvo dieciséis
años, Selina lo dejó desarrollarse con la mayor libertad…»
«—Entonces he fracasado.
—¡Oh, qué tontería,
mamá! Soy Feliz. No se puede vivir la vida de otro. Recuerdo que, cuando era
pequeño, solías decirme que la vida no era una simple aventura, algo que hay
que tomar como venga con la esperanza de que algo glorioso esté aguardando a la
vuelta de la esquina. Decías que tú habías vivido así y no había funcionado.»
Lo dicho, muy recomendable,
por otros veinte años de lectura, aunque no creo que llegue. ¡Feliz
aniversario!
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#LiteraturaClasica
Edna Ferber
(Kalamazoo, 1887 – Nueva York, 1968). Escritora y dramaturga estadounidense.
Independiente y enérgica figura feminista «avant la lettre», es autora de
novelas y obras teatrales de tono sentimental y romántico muy apreciadas por el
gran público. Después de una breve experiencia periodística, de la que extrajo
valiosos motivos de inspiración para sus historias sobre la pequeña y media
burguesía estadounidense, debutó en 1908 con la publicación de una serie de
relatos centrados en Mrs. McChesney, una ambiciosa mujer de negocios, que le
valió una gran popularidad. Sus raíces profundas en el Medio Oeste y el amor
por su gente y por su tierra, son algunos de los elementos inspiradores de su
narrativa, caracterizada por un lúcido análisis de las tensiones sociales y
dominada por un aliento épico. Es autora de obras tan conocidas como Cimarron
(1930), Gigante (1950) o ¡Así de grande!, con la que obtuvo el Pulitzer.









Me lo apunto. Estoy leyendo poco a poco los Pulitzer y desconocía este título. Promete su ambientación también además del argumento, personajes etc. No sé por qué, me fio más de novelas premiadas en el siglo XX que los de ahora. Quizás es una idea preconcebida. Veremos....
ResponderEliminarAhora todo es muy comercial, pienso de alguna forma que todos son un poco intereses debidos, no lo sé, pero es cierto que cada día los premios literarios dejan mucho que desear. Espero que si le das una oportunidad te entretega como a mí. ¡Feliz lectura!
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