Matriz


 Matriz de Sofía Brotóns
Edita Círculo de Tiza




Sinopsis.

Matriz: Útero – Molde con que se da forma a otros – Escritura o instrumento para que, en caso de duda, se cotejen el original y las copias- Entidad principal generadora de otras (RAE). Proviene del latín matrix, que se deriva de mater, «madre»,  lugar de origen donde algo se desarrolla o gesta.

Tres generaciones de mujeres unidas por su historia; la que conocen y por la que callan. Abuela, madre e hija, cada una con su voz, bajo la sombra siempre presente de una niña que no llegó a tener su propia vida, pero sí un nombre: Emilia.

La inescrutable búsqueda de respuestas a preguntas que aun no se conocen, la maternidad como luz y como oscuridad, un cordón invisible que se hunde en el tiempo y que continua más allá de la voluntad, tejiendo los destinos de otras. Matriz es una historia de pérdidas y de reencuentros, de secretos contados en voz baja, de amor, de culpa y de redención.

En Matriz  pasado, presente y futuro se funden para construir una saga narrada en femenino. Sofía Brotóns escribe con la profundidad que conmueve y la delicadeza que emociona, una historia  en la que reconocerse porque apela a vivencias compartidas e interpela sobre el significado último de la herencia y la memoria.

“Aquella noche supe que mi cuerpo era más que carne y hueso: era un refugio, un territorio de batalla, una casa que da cobijo.”

Para redes sociales:

Matriz es una novela que, como su propio nombre indica, busca el origen. Sofía Brotóns teje una historia de tres generaciones unidas por un nombre que pesa como una sombra: Emilia. Es una narrativa de silencios, de mujeres que "no hablan de dolores" y que llevan el sacrificio grabado en el gesto cotidiano.

Lo mejor: Sin duda, la capacidad de la autora para crear imágenes potentes y frases que se quedan vibrando. Su definición del amor materno como "patria" frente a la extranjería del amor romántico es de una belleza literaria incuestionable. También me ha conmovido el retrato de esa "presencia indoblegable" de las madres y abuelas, esa disponibilidad absoluta que a menudo confundimos con amor cuando quizá roza la esclavitud o la inercia social. Me recordó mucho a mi propia abuela, ignorando su primer amago de angina para seguir cuidando.

El "pero": Pese a la calidad de la prosa, no he llegado a conectar con la historia. He sentido que la trama empuja una visión del hombre algo polarizada que no me ha permitido entrar de lleno en el conflicto. En ciertos pasajes, como la sentencia «Él había tenido la oportunidad de elegir. Yo no», me ha faltado contexto o profundidad para entender esa falta de elección de la protagonista, generándome una distancia insalvable con el relato.

Conclusión: Es una lectura con "iluminaciones" intelectuales y una carga emocional fuerte sobre la memoria y la culpa. Recomendable para quienes busquen una narrativa pausada, estética y centrada en el universo femenino, aunque en mi caso personal, la desconexión con el trasfondo ideológico o las motivaciones de los personajes me ha impedido disfrutarla plenamente.

Puntuación: ⭐⭐⭐ (3/5)


 Impresiones:

¿Qué es la maternidad?

He terminado Matriz, de Sofía Brotóns, una novela que explora el peso de la herencia a través de tres generaciones de mujeres: abuela, madre e hija. El título ya nos da la clave, útero, origen, pero también molde que nos da forma.

Lo que más me ha calado son sus frases potentes. Sofía escribe con una delicadeza que duele, especialmente cuando habla del sacrificio femenino. Me quedo con esta reflexión: «El amor romántico es un territorio extranjero; el amor materno es la patria a la que siempre se pertenece». Sin embargo, os soy sincera: ha sido una lectura agridulce para mí. Aunque el estilo es impecable y tiene momentos de una lucidez emocional brutal (como ese retrato de la abuela que no se permite descansar ni en su lecho de muerte, algo que me recordó inevitablemente a la mía), no he terminado de encajar en la historia.

Me he quedado con dudas sobre la agencia de sus protagonistas y, en ciertos puntos, he sentido una tendencia a demonizar la figura masculina que no ha terminado de convencerme o que, quizás, no he llegado a desgranar del todo o no sé por qué siento eso. Es un libro de pérdidas, secretos y un cordón invisible que nos une al pasado. Si os gustan las sagas familiares íntimas y reflexivas, dadle una oportunidad. A veces, no conectar con un libro también es parte del camino del lector.


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Notas. 

"Más tarde acepté que mi madre nunca hablaría de dolores. Que todo lo que podía decir lo llevaría en su cuerpo [...] Cuando la enfermedad comenzó a consumirla, el último día que la vi de pie la recuerdo aparecer en la habitación y ajustar nuestra cama con el mismo gesto de siempre ", así recuerdo a mi abuela, así fue su último día,   la dieron dos anginas de pecho la segunda se la llevó,  la primera la ignoró. 

"Había crecido viendo a mi madre perderse a sí misma y la idea de repetir su vida me producía vértigo. Pero, de algún modo, mi deseo de traer a alguien al mundo buscaba  llenar los huecos que ella no llenó por falta de tiempo. Quise ser la madre que yo no pude tener".

"Nuca la vi descansar, ni en estado de descuido. Incluso, cuando se estaba muriendo, recuerdo verla en la cama organizarlo desde allí. Con órdenes,  con miradas, con aspavientos. [...] Eso era el amor. La presencia indoblegable, disponibilidad absoluta,  la ofrenda diaria en los actos pequeños ", me parece tan terrible, amor, realmente es amor, esclavitud, tú amas, te sacrificas hasta el último aliento,  pero ¿el resto te ama? ¿Te ama? ¿Por qué no te dejan descansar, por qué no te liberan de sus cuidados? ¿Amor o comodidad? 

"En el pueblo ya lo sabían, pero resultaba más interesante hablar de bastardos que de muertos", Lidia es su prima  hija del hermano gemelo de su padre, pero es más moroso hablar de hija ilegítima de sobrina.

"Aprendí con él que el amor romántico es un territorio en que uno siempre es extranjero. Lleno de pasaportes y visados que expiran. En él que hay que negociar, convencer, comprometerse. No basta con estar, hay que demostrar, hay que sostener, hay que decidir. [...] El amor materno, en cambio, es la patria a la que siempre se pertenece", me encantan estas frases trabajadas, profundas y emotivas. 

«… el sí había tenido la oportunidad de elegir. Yo no»



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