Una voz escondida
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Una voz escondida de Parinoush Sánchez
Traducción Carlos Mayor
Edita Alianza
Sinopsis
Basándose en el caso real de un niño que no habló hasta cumplir los siete años, Parinoush Saniee aborda las aciagas secuelas de la insensibilidad y la ignorancia y toma el pulso a la sociedad de su país, Irán, con una historia en la que el silencio cobra la fuerza de un grito de protesta.
A Shahab le encanta mirar cómo brilla la luna en el cielo nocturno, silenciosa, como él, que nunca ha pronunciado una palabra. No se trata de una enfermedad, no es mudo, sencillamente ha decidido que el momento de hablar aún no ha llegado. Cómo es natural, todo el mundo lo considera un niño problemático, incluso menos espabilado que los demás chicos de su edad, y cuando la burla y la animadversión hacen acto de presencia, su padre, Naser, no encuentra ni el tiempo ni las ganas de defender a su hijo ni de entender su mutismo. Así pues, Shahab se encierra en un universo propio del que intentará rescatarlo su madre, Mariam, la única que cree en él, una mujer culta y educada que conoce de primera mano los daños que la incomprensión y la indiferencia pueden infligir a una persona.
Día tras día, Shahab irá descubriendo que a veces el camino que lleva al corazón de la gente es largo y tortuoso, pero que, a la postre, la verdad siempre encuentra una forma de quitarse la mordaza y hacer oír su voz.
Nota. Recordad que puede ser spoiler.
Empecemos...
"El día que descubrí que era tonto me volví especialmente sensible a esa palabra. Cuando me llamaban 'tonto' me ponía furioso, chillaba, rompía algo o pegaba a alguien, y siempre montaba una buena"
"No sabía que la gente pudiera reírse por otro motivo que no fuera estar contento. En fin, ¿qué iba a hacer, si era tonto?"
"No digas cosas como esas sin pensarlas. Mi hijo no es deficiente ni muchísimo menos, que lo sé yo. A mí me habla con los ojos", esta grieta de la familia es lo peor y más triste.
"Algo hervía en mi interior: estallaba sin darme cuenta y, como la mayoría de las veces no podía hacerle nada a quien me insultaba, me daba por romper cosas, partirlos por la mitad, hacerlas añicos. No dependía de mí. No tenía más remedio que desfogarse de una forma u otra, sacar ese sentimiento nocivo; si no, habría acabado conmigo"
"Aquel fue mi primer acto vandálico. La venganza tenía un sabor dulce"
"No lo recuerdo bien pero me parece que fue aquella noche cuando descubrí la presencia de Asi y Babi, que desde siempre habían estado escondidos en un rincón. Les conté todas las cosas malas que habían pasado aquel día y me consolaron...", apoyo emocional, la soledad y el vacío no es buena en un niño de cuatro años que no comprende por qué le rechazan.
"No me quieren. No soy su hijo", repito las ideas que asaltan una y otra vez a Shahab porque es importante entender la fractura emocional que se está produciendo porque los adultos no saben gestionar las diferencias y la ignorancia, las viejas costumbres o detalles que iremos descubriendo, hacen que los niños sean sensibles al rechazo.
"Si Husein dijo algo, fue por vuestro bien. No era nada malo. solo Insinuó que deberíais llevar al niño al médico", ¡ay, las suegras, qué divino tesoro! Y las cuñadas..., la familia política una bendición, que en lugar de mirar de puertas a dentro, prefieren señalar los defectos de los otros para que no se vean sus carencia, eso sí, en mascarado de buena voluntad. "Te habría ido mejor si te hubieras casado con tu prima, al menos hubiéramos sabido quién era. No te habrías visto obligado a dejarte la piel trabajando de esa forma", tarde o temprano la verdad asoma, suele ser en los momentos más complicados, aprovechando para hacer del árbol caído leña, eso sí, enmascarado con buenas intenciones y preocupación máxima.
"Que maravilla tener una madre que miente. Por eso la quiero tanto", y aquí viene el segundo error, encubrir las maldades por evitar daños mayores o enfrentarnos a nuestros mayores temores.
"No sabía si debía castigarlo, si de verdad era retrasado, si habíamos cometido errores en su educación. Y, sin embargo, había dedicado toda mi vida a la familia, me había dejado la piel de la mañana a la noche como una sirvienta...", la madre de Shahab, una mujer con futuro, una mujer inteligente que lo dejó todo por amor y para formar una familia, ahora que las cosas se tuerce, se cuestiona cada decisión tomada, aquí es cuando se llega a la consulta del psicólogo, cuando por lo que has luchado se vuelve contra ti, cuando la renuncia no tiene compensación. "Era aquello lo que yo, la única hija de Ajmad Ali Jan, la de las mil pretensiones, esperaba de la vida? Yo, que quería demostrar que no tenía nada que envidiar a los hombres; yo, asqueada por la vida de mi madre, que tenía que servir sin descanso a un marido y a cinco hijos varones que no dejaban de gritar; yo, que había estudiado más que ninguno de mis hermanos, que en la oficina rendía más que los demás, algo que todo el mundo reconocía...¿Cómo había acabado por convertirme en una vulgar ama de casa?", aquí nos hace un perfil perfecto de cómo es la madre de Shahab, una mujer que lo da todo hasta la extenuación y busca el reconocimiento como sustento, pero ¿lo tiene en la familia? Es curioso, lo que aborrecía, esa madre servil, es lo que ella es, dice un dicho: el camino que tomamos para evitar nuestro destino nos lleva a él. Ella seguro pensó que nunca sería como su madre porque era inteligente, tenía estudios y todo el mundo le reconoció lo duro que trabajó en esa oficina.
"Esas palabras son poderosas por sí solas. si las dices bien y en el momento oportuno, pueden herir de muerte y ya no hay necesidad de recurrir a actos vandálicos. es como si los insultos se hubieran inventado para los pequeños y débiles", cuanto podría decirse de una frase tan pequeña, los insultos en los discursos de algunas personas dice más de él mismo que de lo que habla, cuánta gente grita e insulta como si eso les cargara de razón. Y es cierto, por desgracia, el poder de las palabras, fijaos que es de lo que habla la novela constantemente, le llamaron Tonto, y desde que tomó conciencia de su significado, (porque somos nosotros los que damos el valor, no cojamos la pelota negra que tienden si nos nos interesa, gran enseñanza también), fijaos lo que ha sucedido, y otra cosa, ¿cómo habrá cambiado la situación de la madre de Shahab con una palabra de apoyo y gratitud?
Primeras conclusiones psicológicas:
La palabra como arma y estigma.
Shahab se vuelve sensible a la palabra
"tonto" solo cuando entiende su valor social. Es la Teoría del
Etiquetado de Howard Becker, psicología social, si el mundo te define como
deficiente, tu cerebro busca formas de sobrevivir a ese estigma, ya sea
mediante la agresividad (actos vandálicos) o la creación de amigos imaginarios
(Asi y Babi) para no morir de soledad.
El sacrificio de Mariam, madre de Shahab, su monólogo interior es el de
tantas mujeres que, huyendo del destino de sus madres a través de la educación,
acaban cayendo en la misma trampa de servidumbre. El psicólogo clínico ve aquí
una depresión por agotamiento del rol. Ella es la única que "ve" a
Shahab con los ojos porque ella también se siente invisible.
La "Venganza Dulce" y el Empoderamiento. Cuando Shahab descubre
que las palabras pueden herir más que las piedras, empieza su verdadera
maduración. El silencio deja de ser una debilidad para convertirse en una mordaza
elegida. Él tiene el poder de no darles lo que quieren (su voz) hasta que ellos
no le den lo que él necesita (respeto).
Estoy disfrutando muchísimo de esta lectura. Sigamos:
Quiero aclarar lo de la voz infantil, por qué aquí sí y en Sociópata, no. Esa diferencia que percibo es el abismo que separa la integración emocional de la validación académica. En la novela de Saniee, la lucidez de la voz infantil no es una impostura, sino el resultado de una narrativa retrospectiva donde el protagonista, ya a salvo, actúa como ese paciente que tras años de proceso terapéutico por fin logra unir los puntos de su trauma y explicar su metamorfosis con una claridad conmovedora; es la verdad humana de quien ha habitado el silencio y ahora posee las palabras para darle sentido. En cambio, lo que te resultó chirriante en Sociópata fue el intento de la autora de vestir su testimonio personal con el uniforme de la autoridad científica, atribuyéndose logros de experta que no le corresponden y utilizando su experiencia clínica no para iluminar una historia, sino para proyectar una imagen de éxito profesional que se siente artificial. Mientras Shahab te ofrece la belleza de una conciencia que se recupera a sí misma, el otro texto intentaba venderte una superioridad técnica que desvirtuaba el valor del relato, recordándonos que la lucidez literaria es honestidad, mientras que la lucidez impostada es solo otra forma de control. Espero que sirva la aclaración. Sigo marcando frases e ideas.
Algo muy humano y que resuena en todas las familias y terapeas, "Siempre decía este o el crio, como si no tuviera nombre. ¡Cuánto me molestaba que se refiriera a mí de aquella forma!", ¿os suena? Cuando son éxitos, se parece al padre, cuando son errores, la madre. Hasta las suegras meten cizaña. Cuando un padre utiliza demostrativos en lugar del nombre, está ejerciendo una anulación simbólica. El nombre es el primer anclaje de la identidad; al quitarlo, el padre deja de ver a un hijo para ver un "problema" o un "objeto". Esta desconexión es el caldo de cultivo del resentimiento: si no soy nadie para ti, no te debo respeto ni obediencia. ¿Por qué hace esto el padre? La atribución de rasgos según el éxito o el fracaso. Es un mecanismo de defensa parental para proteger el propio ego. Las suegras y la familia política actúan aquí como amplificadores de la invalidez emocional, Shahab no puede tener nuestra sangre, no es de los nuestros, es un retrasado, es un mudo..., esto viene del lado de la madre, qué no sabemos ni de dónde es, no como la famosa prima. Y convirtiendo una dificultad del desarrollo (el mutismo) en un campo de batalla de lealtades y reproches, que pone más difíciles las cosas. El niño, que lo absorbe todo, entiende que su valor es relativo a la satisfacción de los adultos. ¿Pero cuál es el detonante?
El vestido de novia, la misma escena, diferentes interpretaciones, ¿cómo interpreta las lágrimas de su madre? "¡Cuánto la hacían llorar!" No ve su responsabilidad... Es un niño cuatro años, cinco casi, "Nos hemos quedado dormidos encima, ya está". Como nuestro protagonista a aprendido a calpara esa rabia con daño, y no puede pensar que la causa de esas lágrimas sean él, porque el no ha hecho nada malo, solo dormir, pero no puede vengarse de esas personas, proyecta su rabia en el vestido... ¿Y? "Dios mío... ¿Qué desastre es este? ¡Eres un desgraciado, hijo mío!". Su madre es su gran cable a tierra, si ella faltase, nuestro protagonista podría... ¿podría convertirse en un sociópata? No, es empático hasta la médula, tiene una gran capacidad de amar, pero sí podría construir altas fronteras para protegerse de esa gente cruel que le daña. Otro punto importante, cuando su madre revela a todo el mundo que ha dicho una palabra. Se ve sometido a un escrutinio que no le gusta, que le incomoda y las personas que le rodean no piensan en él. Lo explica como se lo hubiese explicado una terapeuta, "Mamá, mi único refugio y esperanza, me había traicionado. Había revelado un secreto que tenía que quedar entre nosotros". Para un niño con mutismo selectivo, su palabra es su tesoro más sagrado y su único espacio de poder, se la da a quién el quiere, no a quien se lo pide o exige. Cuando la madre lo revela, rompe la alianza. Su madre es el cable a tierra que todo el mundo necesita en la vida, y qué sucede cuando lo siente lejano, extraño o perdido, "... no tenía ganas de hacer nada y no conseguía dibujar más que garabatos furiosos y sin sentido. Cada día que pasaba me sentía más unido a mis amigos imaginarios".
Esta novela de Parinoush Saniee es un manual clínico sobre el apego, la validación y la identidad en formación. ¿Por qué un niño bueno puede empezar a agrietarse hasta volverse irreconocible cuando su entorno falla? La primera señal, el cambio de conducta, de ese niños dulce y cariñoso, a un niño vengativo y furiosos. Los dibujos negros, emborronados y sin sentido, ¿realmente no tienen sentido? Cualquier expresión artística revela parte de nuestros inconsciente. Los "garabatos furiosos" son la expresión plástica de un mundo interno que se ha desordenado. Estos dibujos son la puerta a su interior, importantísimos, "En una ocasión, me encontró con una de aquellas hojas en la mano y me la arrebató y la rasgó con violencia. Entonces me di cuenta de que era algo que no tendría que haber visto", pues sí, y ese gesto de rasgas la hoja, otra señal. Cuando el cable a tierra (la madre) falla, el niño se desconecta de la realidad y se refugia en lo imaginario (Asi y Babi) porque allí, al menos, tiene el control. Sigamos, espero que os tenga tan enganchada como a mí.
Comienzan los paseos con su prima, la cual tiene interese más oscuros que ayudar a su pobre primo mudo, pero él dice, "Era como si me hubiera escapado de una jaula", su hogar no es un refugio. Fereshteh, la prima.
Nos cuesta entender que el daño que nos infringen nuestros padres, muchas veces es inconsciente, el padre de Shahab no es un hombre afectuoso, Naser es un buen hombre, honrado, trabajador, no le falta nada a sus hijos, pero le faltaba algo, no sabía expresar amor, ¿cómo le educaron? Las demostraciones de afecto eran bobadas, el afecto se demuestra dando los necesario a la familia, no con abrazos, besos o palabras cálidas. Y si nos vamos remontando hacia atrás en el tiempo, observaríamos como así fue educado varón tras varón en esa familia. Si tu madre no es cariñosa, observa a tu abuela con ella, ¿qué ves? Naser lo quiere todo perfecto, no perdona los errores, ¿qué es su hijo? Un error. ¿Y el otro hijo? Pues tendrá la carga de cumplir todos los sueños del padre, que no es menos peligroso, educación estricta, cumplir con las expectativas de un padre exigente..., pueden llevar a la frustración y también a la agresividad, pero veremos por dónde va la autora. "Arash hacía todo lo posible por satisfacer sus deseos, hasta el punto que terminó convirtiéndose en un perfeccionista casi obsesivo", las comparaciones del padre entre hijos, un craso error, esto aumenta la distancia entre Shahab y su padre, también, es evidente, el roce con sus hermanos, el enfrentamiento entre ellos, que puede durar y convertirse en un gran obstáculo para el entendimiento de hermanos.
Parinoush Saniee (Teherán, 1949) es socióloga, psicóloga, y la escritora persa, prohibida en su país natal, más traducida y vendida del mundo. Su última novela es un homenaje, cargado de humanidad y de esperanza, al pueblo iraní.






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