Combray de Marcel Proust
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Sinopsis
La pequeña localidad campestre,
originalmente llamada Illiers, a unos cuarenta kilómetros de Chartres, quedó
transformada con los recuerdos de infancia de Proust, que la glorificaba en su
obra En busca del tiempo perdido bajo el nombre de Combray. «Ese gusto era el
del pequeño pedazo de magdalena que los domingos por la mañana en Combray […]
mi tía Léonie me ofrecía tras haberla mojado en su infusión de té o tisana».
Combray es el inicio, la introducción al resto de los volúmenes que conforman
En busca del tiempo perdido, y es una lectura imprescindible para todo
apasionado de la literatura.
Opinión
Tiene un estilo muy característico, con muchas metáforas y simbolismos, descripciones al detalle de lugares verdes, reales u oníricos, y zonas rurales, parece que estos lugares son más importantes que las personas que deambulan por ellos, pero es un engaño, porque a estos sitios tan importantes para él se ligan los sentimientos y emociones, por lo tanto, la persona es el foco de atención, aunque disimulado. Una narrativa sosegada, con párrafos largos, nada sencillos, complejos, lo recalco, aunque resulte pesado, porque no es una lectura que se pueda devorar, o por lo menos, yo fui incapaz. Las emociones y los pensamientos, las reflexiones no son directas, las esconde, las maquilla, las oculta, pero te las cuenta, requiere concentración y creo que se me escaparon más de la mitad de ellas.
Se disfruta esta lectura a través de sus magnificas ilustraciones.



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