Sala de espera de Iván de Cristóbal

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Sinopsis

 

Dos mujeres aguardan su destino en su particular sala de espera. Cuando el reloj marque las once, sus vidas cambiarán para siempre. Mariona, una joven médica de fuertes convicciones, espera angustiada el fallo de un mediático proceso judicial que enfrenta ciencia y religión con ella como principal acusada. Lucía, emprendedora de mediana edad, desengañada y de vuelta de casi todo, alberga la esperanza de convertir una misteriosa entrevista de trabajo en su última oportunidad para no perder todo lo que tiene. A través de una prosa exquisita y trepidante, con ironía y cercanía, Iván de Cristóbal maneja intriga y empatía y nos lleva de la mano junto a sus dos protagonistas, tan auténticas y reales que querremos acompañarlas y sentiremos como nuestros todos sus tropiezos y los impactantes giros de guion que les aguardan en su camino, poblado de situaciones insólitas y personajes singulares, hasta un sorprendente desenlace.

 


Opinión

 

«Somos más de castigar que de perdonar, de preferir pensar de nuestros semejantes lo peor que lo mejor»

 

Con esta historia, Iván de Cristóbal, abre un melón complicado, un debate intenso que levanta ampolla y Mariona me engancha. El caso de Lucía, por desgracia, lo conozco, con otros matices, pero idéntico final.

                La religión y la espiritualidad son aspectos importantísimos para muchos pacientes, como aquí se trata, la creencia de la salvación eterna, de poder entrar en el Paraíso, es creíble o más que eso, y como dice Bruno a Mariona, «Nadie te pide que los entiendas, pero debes procurar respetarlos», hay que respetar sus creencias, aunque no las compartamos. Al principio de la historia, cuando todavía no tenemos el cuadro y el abogado habla del juramento Hipocrático: «No permitiré que prejuicios de religión, nacionalidad, raza, partido político o nivel social se interpongan entre mi deber y mi conciencia», pero esta frase de quince que forman el juramento se refiere a que el médico no puede negarse a socorrer a un paciente, la clave, para mí, esta en la 9 y 10, «Guardaré el máximo respeto a la vida y dignidad humanas. No practicaré, colaboraré, ni participaré en acto o maniobra alguna que atente a los dictados de mi conciencia. Respetaré siempre la voluntad de mis pacientes y no realizaré ninguna práctica médica o experimental sin su consentimiento». ¿Por qué he puesto la 9? Porque es importante también salvaguardar el alma del médico, no solo la del paciente, a ver si por ser médico no va a tener alma.

                Me gustaría hablar largo y tendido sobre este apasionante debate, que fue actualidad no hace mucho con unas famosas listas, pero si escribo más sobre ello os reveló matices importantes de la novela. Sí quiero añadir que me encantó el mea culpa de Mariona, ese fragmento donde habla de la soberbia médica y la creencia de que son dioses. No, no sois dioses, sois hombres con habilidades que salvan vidas, que a veces os olvidáis que tratáis con personas que sienten y padecen, que como hombres tenéis limitaciones y cometéis errores.

                Iván solo puedo decirte lo mucho que me ha gustado tu reflexión y el debate que abriste en mi casa a la hora de la comida. Muy recomendable.

 

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