Sleepy Hollow de Washington Irving

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#Presentación

#SleepyHollow

#Washingtonirving

Ilustración #IdoiaIribertegui

Traducción #BDL (Billar de Letras)

#NórdicaLibros

 

No voy a reproducir palabra por palabra la presentación de ayer, al final de este breve texto encontraréis el vídeo de YouTube que se colgó en la página de la editorial, solo resalto algunas de las ideas que más me impactaron.

                Diez traductores, diez cerebros volcados sobre una obra, cada uno aportando su granito de arena para un resultado que yo puntúo de matrícula. Un reto, un trabajo estimulante cargado de dificultad, encontrar la voz del autor, el rigor histórico en cuanto a las expresiones, léxico, respetar el estilo del autor y para ello, investigar. La zoología y la botánica tienen un peso importante, crea ese ambiente tétrico, no valía cualquier árbol, no valía cualquier animal.

                Un desafío, conservar la historia espectral al tiempo que debían de mantener la sátira, la parodia y el doble sentido, complicado, porque son frases largas, subordinadas y no se podía perder el ritmo de lectura y hay más, el sonido de los animales, no se podía perder la mezcla de terror con ironía.

                Y, sin saber traducir, estoy muy de acuerdo con una frase, traducir que más que saber el significado de las palabras.

                No hubo relación entre estos diez traductores y la ilustradora, pero es curioso como todos ellos tuvieron que investigar detalles de la época para cumplir con ese rigor tan importante en cualquier texto literario. Uno de los detalles que más me sorprendió al leer la obra, que no hizo falta que preguntara porque Idoia aclaró, fue que en ningún momento se sale de la posada, alguien cuenta una historia y todos los oyentes terminan sugestionados al miedo el jinete sin cabeza; la ilustración no siempre es literal al texto, hay proyecciones. Creo que ese es el encanto de cada ilustración, la versión de su autora.

 

                Un trabajo sensacional, os dejo el vídeo para que lo comprobéis por vosotros mismos, detrás de 72 páginas hay un trabajo impresionante que no se ve.

 

                Gracias a Nórdica Libros por la invitación, a Idoia Iribertegui por hacer suyo el texto de una forma tan magnífica y a los diez traductores por su gran trabajo y especialmente a Maite Ferest, Ángel Ferrer, Joaquín L. Toscana, Ana Grandal, Ana Mongeles García y Denisse Almeyda  por explicar lo que es el trabajo de un traductor que no se trata de poner palabras en fila. Gracias.

 


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