La fragilidad de Soledad Mariño

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Edita #EditorialAmarante

 

 

Sinopsis

 

Tras un encuentro fortuito propiciado por "un jersey de cachemir caído del cielo", Ava acepta la invitación de su vecina nonagenaria a compartir una copa de anís con la expectativa de conocer la historia que vincula a la anciana con la actriz Ava Gardner. La conversación, sin embargo, pronto abandonará el glamur para tomar otros derroteros más terrenales: entre anís y bombones, Ágata irá entrelazando su historia —marcada por la emigración—, con la de su familia política, donde un coronel heredero de una larga tradición militar, veterano de la guerra del Rif y vencedor en la Guerra Civil, ejercía la máxima autoridad con el mismo rigor y la misma férrea disciplina con que mandaba sobre sus tropas.

En el transcurso de la novela, el lector resolverá una incógnita que ha quedado flotando en el aire y descubrirá cómo afrontan una y otra mujer esa "fragilidad" que da título a la obra y que unas veces se viste de imponderables y otras —las más—, de hipocresía.

 


 

Impresiones

 

«¿Acaso se podría resumir dos décadas de matrimonio en una pregunta tipo test?»

 

Soledad Mariño tiene algo, me atrapó, una forma de contar una historia que me sedujo y una sensibilidad muy de mi gusto lector.

                Soy de las que sostienen que las novelas de alguna forma se estudian, por ejemplo, Los renglones torcidos de Dios de Luca de Tena o El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde y  muchas otras. Soy de las que sostienen que las novelas ayudan a aprender, sirven al lector para enfrentarse a situaciones, a perfiles complejos que desesperan en la realidad, son como escenarios ficticios que nos enseñan y proporcionan ciertas herramientas aplicables a la realidad. Soy de las que sostiene que una novela ayuda a comprender e interpretar las emociones y el comportamiento humano.

                    Con esta introducción quiero destacar lo que veo tras leer la vida y desorden de Miguel. Un adulto frustrado, que creció sin límites, siendo el niño bonito de su madre y el primogénito de su padre. Hace lo que le da la gana, si se confunde, ya le sacarán las castañas o hará responsable a otros. No hace nada meritorio con su vida, se sorprende de los logros de otros, por supuesto su reacción es infantil, quiere amargar y para ello acude al victimismo con los que le conocen de siempre, y al fanfarroneo, con el resto, la misma moneda vista desde sus dos caras; a Miguel le pesa su poca autoestima como una losa.

                Luis, depresivo, el 70% de las enfermedades mentales se desarrollan en la infancia, como es el caso de este personaje. La soledad y el miedo. Luis no cumple con lo que su padre considera que es un hombre, tiene una naturaleza sensible, es sumiso, amable, reflexivo y afectivo, ninguna cualidad relevante para don Miguel militar de carrera; tampoco para su madre, que solo tiene ojos para su hijo mayor. Carece de amor y seguridad en el seno familiar. Este tipo de perfiles crecen buscando la aprobación, ya sea de un hermano mayor, de un amigo o de una esposa. Es complicado gestionar ese vacío que se instala dentro de esos niños y se arraiga en la vida adulta.

                         Ese "supongo" de la vida de Ágata es el pistoletazo de salida de la trama, ¿ por qué su matrimonio aparentemente feliz se resume así "supongo"? Luis es depresivo, lo que convierte la relación, la vida, en un pozo oscuro, ¿por qué? ¿Cuál es la causa? Su familia y Miguel, episodios muy concretos. Algunos lectores dirán, ¿y la vida de Ava Gardner? Es el cebo de Ágata para salir de la soledad y el aislamiento del Covid. ¿Por qué no hila mejor? Seguro más de uno se pregunta eso, para mí es coherente la autora. Los recuerdos que pesan son los que importan, hablamos de matrimonio, momentos muy concretos que Dan sentido a ese "supongo". 

                He disfrutado de la lectura, ¿me hubiese gustado un mensaje final? No, quizá esa ausencia de él, sea en sí una enseñanza, cada uno debe ser consecuente con sus actos, la historia de Ágata no ayudará a Ava a resolver su divorcio, o sí, escuchar le vino bien.

 

 

Autora

 

Soledad Mariño Pais, A Coruña (1978)

 

Aunque lleva dos décadas desarrollando su actividad en el ámbito empresarial, está licenciada en Sociología y ha tenido desde niña una clara inclinación hacia el mundo de las letras, fascinada tanto por la lectura y la escritura como por el aprendizaje de idiomas (además de español y gallego, habla inglés, francés y alemán). Es autora de numerosos relatos, poemas y narrativa infantil, si bien hasta hace poco consideraba su obra como un pedacito de intimidad y solo recientemente se ha lanzado a publicar algunos de esos relatos en forma de podcast. Con "La fragilidad" Soledad Mariño se convierte en una nueva voz de la narrativa gallega.

 

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