Noche de Alejando Sawa
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Sinopsis
Un padre autoritario, una madre
sin carácter, cinco hijos y un cura amoral e hipócrita. La obsesión enfermiza
del padre por la religión y la huida del pecado convierte a esta familia en un
grupo de seres grises que conviven en una misma casa enclaustrados. La novela
narra las consecuencias que la educación autoritaria del padre tiene sobre el
destino de sus hijos. Completan la novela un nutrido catálogo de personajes:
sacerdotes, prostitutas, amantes, maridos engañados, hijos ilegítimos... La
historia se desarrolla en la España de misa, mantilla y procesión; la de los
cafés abarrotados de tertulianos hasta altas horas de la madrugada; la de los
burdeles de baja estofa y clientela fiel. Una España que vive de las
apariencias. Novela de 1888 que sigue la corriente naturalista de entonces.
Impresiones
Paco era como su madre Dolores, carecía
de voluntad. Le gustaba la paz y se dejaba dominar por el resto de sus
hermanos, aprendió a leer solo y esto le sirvió para destacar por encima del
resto, por eso don Gregorio, el cura de toda la vida, se empeñó en darle
estudios y costearlos él, por eso le metió en el seminario. Doña Dolores se
pasa todo el día en misa, una beata de las de antes, del pésame señor, como era
la frase, «A Dios rogando y con el mazo dando» aunque este refrán a tomado un
tono que no era el original, el original, el refrán viene a decir que está bien
pedir a Dios que se cumplan nuestros deseos pero trabaja para ello, ahora, y es
el sentido que yo tomo, es, rezando mucho a Dios, pero haciendo daño a
espuertas. Porque doña Dolores es para dar de comer a parte, el padre siente predilección
por Paco, la madre por Nazario y el resto en un limbo sin definir buscando su
camino, Paca y Lola, dos personajes fascinantes creados de aquella manera,
ahora voy, luego están Juan, Pedro y Evaristo, me ha gustado como el autor
describe los pensamientos de cada personaje y como marcan sus destinos.
Lola
y Paca criadas en la más absoluta ignorancia, porque antes saber era pecado,
tampoco entiendo muy bien por qué, qué pecado había en saber, un ejemplo, con
veinte y dieciocho años, respectivamente, siguen buscando el capazo de la cigüeña
que las trajo de París, si, los niños vienen de París. Escribían una carta, tal
como hoy se hace en la app de Amazon, y el niño venía a los pocos meses, eso sí
el resto de hijos en la fecha cercana al parto, eran repartidos por las casas
de abuelos y tíos, esta genial narrado. ¿A si se conserva el alma pura viviendo
en la ignorancia, convirtiendo todo en pecado?
Una
novela que retrata aquellos años donde si la mujer no tenía un estropajo, tenía
un rosario, hemos mejorado y mucho con respecto a esta historia. Lola es una criatura,
todos en mayor medida, criada en el fervor religioso de la madre, que busca
cada domingo los pecados cometidos para confesarlos, pero ¿qué pecados? Ella no
mentía, no asesinaba, no robaba, ignoraba lo que era fornicación, era obediente
con sus padres, santificaba las fiestas, no empleaba el nombre de Dios en vano,
se confesaba religiosamente y escuchaba misa todas las semanas, ¿no es eso la
definición de Santa? Pero ya lo decía el cura, la mujer era un pecado andante,
ella como mujer tenía que ser pecaminosa, por lo tanto, conclusión, no había
hecho bien el examen de conciencia, vuelta a empezar repasando una a una cada
hora del día, ¡bendita obsesión!
Os diré que esta historia escrita
en 1888 si la contextualizamos, como dijo mi hijo, es muy heavy, la crítica que
deja, ya me contaréis. La religión es el eje de esta historia y como influencia
a los personajes, no solo su moral, también la relación con los demás, las
relaciones más personales. Pero también, y lo más peligroso, moldean el
concepto que tenemos de nosotros mismos. Es evidente que causa un trauma,
genera un estrés a Lola considerable, todo ligado a esas doctrinas rígidas, el
abuso de poder y luego con el tiempo, llegará la desilusión, no por ser bueno
te pasan cosas buenas.
Una lectura fascinante para
descubrir como se va degradando una familia. La religión, la ignorancia y la
represión el punto fuerte de la novela. Un retrato de la sociedad española del
siglo xix marcada por la hipocresía, la rigidez moral y la opresión religiosa. Doña
Dolores, una beata fanática, y la del cura don Gregorio, un hipócrita amoral.
Alejandro Sawa pone la crítica en la represión que sufría la mujer, marginada,
la ignorancia en la que vivía, la falta de libertad, criadas en el miedo al
pecado, teniendo en cuenta que todo era pecado menos estar en misa y rezar,
¡manda narices! Al final lo que ya sabemos, el miedo y la culpa son malos
compañeros de viaje, y cada personaje sufrirá las consecuencias. No había leído
nada del autor, poco mencionado para una obra que me ha parecido fascinante, su
testimonio y su crítica mordaz, muy heavy como dijo mi hijo.
¡Feliz lectura!
Autor
Alejandro Sawa (Sevilla,
1862 - Madrid, 1909). Viajó a París en 1889 atraído por la vida artística de la
metrópoli. Allí viviría lo que siempre consideró sus «años dorados». Durante
algún tiempo trabajó para la famosa casa editorial Garnier, que editaba un
diccionario enciclopédico. En ese periodo tuvo ocasión de entablar amistad con
los principales literatos franceses del Parnasianismo y el Simbolismo, aunque
él fue un gran lector del romántico Víctor Hugo. Intimó con Verlaine, a quien
admiraba mucho, y se casó con una actriz francesa con la que tendría una hija.
Su regreso a Madrid fue un tiempo, según propia confesión, estupendo de
vulgaridad y grandeza, retratado en algunas de sus novelas de la época: Crimen
legal (1886), Declaración de un vencido (1887) o Criadero
de curas (1888). Murió miserable, ciego y loco en 1909, siendo admirado
por los intelectuales más importantes de su tiempo y dejando inédita la que
sería su mejor obra: Iluminaciones en la sombra.





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