En busca del tiempo perdido. Combray. Marcel Proust

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#Enbuscadeltiempoperdido

Primera parte #PorelcaminodeSwann

Traducción #MercedesLópezBallesteros

Edita #Alfaguara

 

«Durante años me acosté temprano...»

 

Así comienza En busca del tiempo perdido, considerada una obra maestra de la literatura universal, y una de las más influyentes en los ámbitos de las letras, el arte y la filosofía. Publicada en siete entregas, la primera de ellas, Por el camino de Swann, vio la luz en 1913. Esta nueva traducción de Mercedes López-Ballesteros, apadrinada por el escritor Javier Marías, quien llegó a leer entusiasmado la primera parte, es exacta, fiel y de gran aliento, y transmite certeramente el famoso estilo proustiano. En estas páginas deslumbran al lector las evocaciones de la infancia del narrador, sus inteligentes digresiones, los agudos diálogos y el retrato de personajes inolvidables, entre los que destaca Charles Swann. Alabado tanto por su estilo como por sus aportaciones estéticas, en este primer volumen de la saga ya se apuntan los grandes temas que preocupaban a Proust: el arte, la memoria, la naturaleza humana y, por supuesto, el Tiempo.

 


Combray es la primera parte de tres, Un amor de Swann y Nombre de lugares: el nombre.

 

Hoy hablaremos de Combray, empezó esta parte en 1907.

 

«Luego salió con un aire resignado que parecía querer decir: “¡Mira que es desgracia para unos padres tener un hijo así!”»

 

Tiene un estilo muy característico, con muchas metáforas y simbolismos, descripciones al detalle de lugares verdes, reales u oníricos, y zonas rurales, parece que estos lugares son más importantes que las personas que deambulan por ellos, pero es un engaño, porque a estos sitios tan importantes para él se ligan los sentimientos y emociones, por lo tanto, la persona es el foco de atención, aunque disimulado. Una narrativa sosegada, con párrafos largos, nada sencillos, complejos, lo recalco, aunque resulte pesado, porque no es una lectura que se pueda devorar, o por lo menos, yo fui incapaz. Las emociones y los pensamientos, las reflexiones no son directas, las esconde, las maquilla, las oculta, pero te las cuenta, requiere concentración.

                ¿Quién es Swann? Yo creo que es la primera pregunta que nos asalta, para Marcel parece un personaje importante, fascinante dentro de su vida, pero ¿quién es? Porque si algo nos queda claro es que en estos párrafos se esconde Marcel, sus pensamientos, sus sentimientos, sus angustias y sus miedos, lo que amó y lo que no, lo que buscó y lo que dejó escapar por esos miedos y por su delicada salud. ¿Puede ser Heath? Willie Heath, amor de juventud de Marcel, «… durante mucho tiempo no me supuso ningún placer contemplar en nuestro cuarto de estudio…» (104). ¿Qué es Combray? Un pueblo con mucho peso en el autor, «Pues han trascurrido muchos años desde la época de Combray, en que los días que más tarde regresábamos eran los reflejos rojos del atardecer lo que veía en el cristal de mi ventana», «Aquel sabor era el del trocito de magdalena que los domingos por la mañana en Combray…», pura nostalgia, recordar el pasado le hace feliz. Un niño hiperproteico por su delicada salud, padres, tíos, pendientes de él.

 

«Y esos sueños me advertían que, dado algún día quería ser escritor, ya era hora de ir sabiendo lo que pensaba escribir»

 

Seguiré. Belleza y complejidad a partes iguales. Todo el texto es pura sensación y recuerdo, es abrir el álbum de su memoria y escribirlo en esta fabulosa primera parte. Su memoria se abre, como en el caso del trozo de magdalena, por puro estímulo sensorial, vista, oído, olfato, gusto y tacto, así es la obra de Marcel Proust, esta es la característica más relevante de este autor único. La vista, el campanario, la propia iglesia, paseareis por esos caminos de tierra, sus calles…, veréis Combray por los ojos infantiles de Marcel. Temas como el amor, los celos, el tiempo, la memoria, incluso la clase social forman parte de su obra. Por ahora esto es todo, ¡feliz lectura!

 

 


Marcel Proust (1871-1922) nació en París en el seno de una familia adinerada y abandonó pronto sus estudios de Derecho para relacionarse con la sociedad elegante de París y dedicarse a escribir. Tras publicar Los placeres y los días (1896) y escribir los cuentos recogidos en El misterioso remitente y otros relatos inéditos (Lumen, 2021) y la novela inacabada Jean Santeuil (que no apareció hasta 1952), Proust, aquejado de asma desde la infancia y convertido en un enfermo crónico, pasó el resto de su vida recluido, sin salir prácticamente nunca de la habitación revestida de corcho donde escribió su obra maestra, En busca del tiempo perdido (Por el camino de Swann, 1913; A la sombra de las muchachas en flor, 1919; La parte de Guermantes, 1920-1921; Sodoma y Gomorra, 1921- 1922; La prisionera, 1923; Albertine desaparecida, 1925, y El tiempo recobrado, 1927), que Alfaguara comienza a publicar en 2024. En 2022 vieron la luz los textos escritos entre 1907 y 1908 que darían lugar más adelante a En busca del tiempo perdido y que han sido bautizados por la crítica y los expertos como "el grial proustiano": Los setenta y cinco folios y otros manuscritos inéditos (Lumen).

 

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