Comerás flores
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Comerás flores de Lucía Solla Sobral
Sinopsi
Premios Cálamo y El Ojo Crítico 2025.
Uno de los Mejores Libros de 2025 para El País, El Mundo, La Vanguardia, La Razón, elDiario.es, EFE, El Cultural, entre multitud de medios.
Una novela que indaga en los espejismos de las relaciones desiguales y en la amistad como refugio.
Meses después de la muerte de su padre y recién graduada, Marina conoce a Jaime, un hombre veinte años mayor que ella que irrumpe en su vida colmándola de atenciones y planes. En poco tiempo, su día a día da un vuelco: pasa de compartir piso con su mejor amiga Diana, de ir a conciertos y de salir de fiesta a instalarse en el cómodo apartamento de Jaime y cenar cada fin de semana en los mejores restaurantes.
Deslumbrada por la sofisticada vida adulta y el encanto de Jaime, quien también se gana a su familia, Marina se ve sumergida por completo en su mundo, comenzando a olvidar lo que la definía.
Con una prosa que oscila entre la delicadeza lírica y la crudeza visceral, Comerás flores, la novela debut de Lucía Solla Sobral, explora qué significa ser joven, madurar y construirse una identidad. Una novela sobre las distintas caras del amor y los espejismos de las relaciones desiguales, las dificultades del duelo y la amistad como refugio.
Notas:
"Me pesaba dejar al chico que le presenté a mi padre..., era bueno"
Interesante, pero no entiendo por qué ella se siente mal el día de su cumpleaños cuando su amigo le dice que su novio está fuera, no entiendo por qué..., no hay base, muy poco cimiendo para tanta dependencia, llevan un mes y ella vive sola con una amiga....
"Mi padre decía, si el mal tiene remedio para qué preocuparse..."
Y Jaime le sube a las nubes..., la historia es evidente el rumbo que toma. Jaime conoció a su padre, "¿No te parece increíble?" "Papá conoció a Jaime", idealización del novio y la aprobación de la persona que más ha querido, la pena que se le escape que todo está en su cabeza. "Jaime en el altar". Su piojita... "Me dio un beso en la frente", ese es Jaime, y le acarició la cabeza.
"¿Entonces crees que soy muy llamativo?", dice Jaime, el compositor de atmósfera, con 45 años y ella 25. Fotos decorando su habitación, pero no los ha puesto ella, sino él.
Diana..., Beatriz, su hermana, quince años mayor que ella, "sé independiente". Por ahora, mujeres independientes, una familia estructurada, padres amorosos..., "su hermano que le hacía sándwich mágicos", Alberto le dio el visto bueno.
"Nunca me había gustado tanto alguien antes", y la ensalada de la cena estaba podrida sobre la mesa, hay imágenes que se meten como fogonazos en la mente.
"Yo sí lo cuidaba, yo sí lo entendía..."
Marta con un jersey como el de ella, Marta feliz..., la ex de Jaime.
"Los de mi edad son muy inmaduros"
"Aprendí a querer dramáticamente"
"Es igualito a tu padre". Jaime se metió a la madre en el bolsillo, a su hermano, Alberto, y a su hermana, Bea, parecía tener el perfil de cada uno de ellos en la cabeza, y según la familia fue aceptando, ella se fue enamorando más.
Jaime, narcisista..., de manual su perfil.
La primera vez que lloró ante él..., se pregunta, "joder, no esperaba esto de él...", vuelve a no cuadrar, ni los pensamientos ni la escena.
Me aburre tanta mención a la comida y a su padre, que lo echa de menos, sí..., pero me saca una y otra vez de lo que creo quiere contarme, "Jaime era el yerno perfecto sin tener suegro". Y la hija de Jaime, inmadura y boba, lo único que tienen en común es a Jaime.
Papá se enfadaba cuando tenía tos..., Jaime se enfada...
"Solo se escuchaba lo que me gustaba a mí"
Otra escena que me rechina, cuando la hija, Jimena, se va a vivir con ellos, ellas..., confabulación contra de Jaime. Jimena quema la mesa y él rompe platos...
Come carne, porque Jaime dice que tiene anemia, luego ella vomita.
Entiendo la constante relación de recuerdos de su infancia, la mención de su padre y lo que vive con Jaime; dos ideas, sabe lo que es una familia feliz, ella la tuvo, pero se cuela otra idea, Jaime no es un novio, es un sustituto de su padre, quiere la versión que la cuida y la malcría.
Tiene un estilo narrativo que me gusta mucho, pero la historia tiene unos "peros", no terminan de cuadrarme algunas escenas. La escritora menciona los puntos claves: camelarse a su círculo, separarla de amistades y familia, atacar su físico, sus logros y cualidades, empequeñecerla..., ¿reducir sus recursos económicos? Sigue trabajando. Los veo forzados, no terminan de cuadrar..., son puntos de manual, pero me falta...
Ya tiene el piso de alquiler, la dejan vivir con Frida, "Joder, Marina, no me lo puedo creer". Restaurante. Otra escena, rara.
Aire acondicionado frío, velocidad y silencio, así la castiga. Lleva tres años.
"Tengo..."
"Me voy a ir y este miedo se va a acabar"
No siento el miedo. Hay novelas que tratan este tema y me ponen los pelos de punta. Al final menciona cosas que no he visto ni sentido, "¿Haría daño a Frida?". Estando cerca de él el comportamiento de Frida cambia, pero ¿por qué no lo hace delante de ella? ¿Desde cuándo un maltratador psicológico maltrata a un perro en la soledad? El final es..., esa confesión..., y escucha tranquilo..., "Jaime tranquilo, Jaime escuchándome...".
"Ya no sabía en qué mentiras podía guardar mi seguridad", pero dónde está ese miedo, no lo he visto, me lo ha contado, los silencios no son suficientes..., romper platos no es suficientes y más cuando quien lo provocó fue Jimena.
Su hermano, clave, es una familia perfecta...
Está bien la idea, las claves, casi perfectas, pero no encajan las escenas. Eso sí, su estilo es precioso, aunque tanta comida para arriba y para abajo. Últimamente creo que las novelas que tiene ciertas etiquetas, se las da un bombo impresionante, patriarcado, machismo, abusos, maltrato psicológico...
"Me parezco a tu padre", decía Jaime.
"Su violencia era transparente", eso no es violencia, es agresión, vigiladla porque se quiere suicidar...
"Jaime nunca se acaba...", el final es lo que mejor está reflejado.
Ojalá diez meses fueran suficientes para todas las mujeres que sufren maltrato...
Comerás flores de Lucía Solla Sobral plantea una relación desigual que, más que nacer del amor, parece surgir de un duelo mal resuelto. Marina conoce a Jaime poco después de la muerte de su padre, y esa ausencia funciona como el verdadero centro psicológico de la novela. En ese vacío emocional, Jaime aparece ocupando un lugar ambiguo: pareja, protector y, en cierto modo, sustituto simbólico de la figura paterna.
La novela muestra con claridad algunos mecanismos clásicos de las relaciones de control: la idealización inicial, la conquista del entorno familiar, la progresiva reducción del espacio propio de la protagonista. Sin embargo, el interés del relato está menos en la violencia explícita que en el proceso interno de Marina: cómo alguien que ha crecido en una familia aparentemente sana termina buscando seguridad en una figura que reproduce, de forma distorsionada, la autoridad y el cuidado que antes representaba su padre.
Desde esta perspectiva, la historia puede leerse como el retrato de una dependencia afectiva construida sobre la pérdida y la idealización. Jaime no solo es un compañero sentimental; es el lugar donde Marina intenta reconstruir un orden emocional que se rompió con la muerte de su padre.
La novela señala bien esas claves, aunque en ocasiones el conflicto psicológico se enuncia más de lo que se encarna en las escenas. Aun así, queda como un intento interesante de explorar cómo el duelo, la necesidad de protección y la idealización pueden entrelazarse hasta volver difusas las fronteras entre amor, dependencia y control.
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Lucía Solla Sobral (Marín, 1989) vive actualmente en Oviedo, donde ha creado y coordinado desde 2022 el Club de las Letras Salvajes. En 2023 fue seleccionada en la Residencia Literaria de la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela, dirigida por el escritor Javier Peña. Comerás flores (Libros del Asteroide, 2025) es su primera novela.





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