Un Aladino y dos lámparas

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 Un Aladino y dos lámparas de Jeanette Winterson


Sinopsis 

Una mujer lucha por seguir viva cada noche y, para alejar la muerte unas horas más, se inventa un cuento. Todos conocemos la historia de Sherezade, pero nadie ha leído Las mil y una noches como lo haría Jeanette Winterson, que se sumerge en este libro legendario para plantear preguntas y respuestas aún hoy vigentes: ¿cómo influyen nuestros relatos en las creencias sobre el mundo?, ¿cuál es el impacto de la imaginación sobre la realidad?, ¿dónde está el límite entre la honestidad y la mentira?, ¿es el amor, acaso, lo más importante?

Disfrazada de Aladino, la autora que se formó en visitas clandestinas a la biblioteca durante su infancia nos insta a releer lo que creemos conocer y nos presenta dos posibles caminos: la lámpara de lo material, el control y la codicia, o la lámpara de la creación, la empatía y la palabra poética. Ante un mundo injusto e incomprensible, su respuesta es la misma que la de Sherezade: cambiar el relato convirtiéndose en él. Un Aladino y dos lámparas es un entramado de ficción, magia, fantasía, reflexión y memoria, un alegato del poder de nuestras historias y un paso radical hacia un futuro donde imaginar el mundo de nuevo.






Lectura en vivo...

Lectura en vivo… y qué lectura.

Un Aladino y dos lámparas de Jeanette Winterson no es una relectura de Las mil y una noches, fue otra forma de leerlo, tengo que reencontrarme con esos cuentos de nuevo. Un recordatorio incómodo y lúcido de que no solo contamos historias: vivimos dentro de ellas.

Sherezade narraba para no morir. Nosotros, dice Winterson, narramos para no desaparecer. Para sostener la identidad, para justificar el mundo, para hacerlo soportable… o para deformarlo. Y ahí está el peligro.

Este libro no se limita a la literatura, la historia, la política, la ciencia y la experiencia personal para desmontar mitos muy arraigados. El del “querer es poder”. El del talento como salvación individual. El de la objetividad en los relatos. Y lo hace con una idea de fondo tan simple como inquietante: cambiamos los hechos para que encajen en la historia que queremos creer, no os recuerda a una novela increíble, 1984 Reseña en blog

Me ha atravesado especialmente su mirada sobre la herencia y el entorno: no somos un destino biológico cerrado. Lo que vivimos moldea lo que somos, pero también puede desaprenderse. Y ahí, la literatura aparece no como adorno, sino como herramienta de supervivencia. Leer no es escapar: es entender, cuestionar, reconstruir.

Winterson propone dos caminos: el de la lámpara del control, la codicia y lo material… o el de la imaginación, la empatía y la palabra. Y en un mundo cada vez más ruidoso y simplificado, elegir bien importa o lo mejor de ambos. Porque no hay historias inocentes. Porque toda narrativa tiene consecuencias. Porque, al final, como ella misma plantea: puedo cambiar la historia… porque la historia soy yo.

Un ensayo para leer despacio, subrayar mucho y, sobre todo, pensar.


¡Feliz lectura! 

#UnAladinoydoslámparas #JeanetteWinterson #Ensayo #LecturaCrítica #Literatura #Reflexión #LibrosQueTransforman #Epigenética #Narrativa #PensamientoCrítico

Empiezo.

Impresionante, muy recomendable para los que entienden las siguientes palabras pronunciadas por mí, de las mías, filosofía en debate. Vamos con algunas frases, ideas y mi primer resumen de ideas.

Los cuentos no fueron creados para el deleite de los más pequeños, sino para el entretenimiento de los adultos, algo que parece desconocer mucha gente. Esas historias se fueron modificando, recordemos que antes leyendas, mitos e historias varias, pasaban de unos a otros, oralmente, por eso me encanta este inicio: "el texto original resulta más extraño, sin duda porque la historia viajó de boca en boca antes de ser puesta por escrito y las personas tenemos tendencia añadir y eliminar lo que nos apetece...". "El origen de Las mil y una noches se encuentra en las historias que se contaban alrededor de una hoguera, o en el mercado, o cruzando el desierto... Como todos los relatos que pasan de boca en boca y de mano en mano, fueron cambiando con el tiempo y añadiendo otras capas a las tramas más populares. apareciendo personajes nuevos. Alguno tardío como Aladino y Alí Babá, consiguieron sus miniseries dentro del conjunto". "El don de Shahrazad consiste en demostrar la locura cronométrica del sultán y sustituirla por la cordura de una historia". No conocía a Jeanette Winterson, o no lo recuerdo, tengo la cabeza un poco dispersa, pero me parece de una lucidez, una mente brillante y afilada, más que recomendable. Winterson derriba los muros del pensamiento rígido y nos invita a reflexionar. Un Aladino y dos lámparas es una reflexión constante sobre diferentes puntos. Si Sherezade se inventaba cuentos para no morir, Winterson nos dice que nosotros nos inventamos relatos para que no nos maten la identidad, el progreso o la memoria sin tener en cuenta las consecuencias para terceros, un poco lo mismo, pero con ligeros matices.

"Así era como se suponía que tenía que ir la historia. Trabajar duro. Prosperar. Pero... Soy mujer", volveremos sobre más adelante.

"Puedo cambiar la historia porque la historia soy yo" 

Pero no habla solo de libros, también de personajes de la historia curiosos como poco, como el primo de Darwin, Galton, partidario de la supervivencia del más apto como doctrina social, sinceros en obtener una raza mejor y más fuerte. Eugenesia. "Estaba convencidos de que acabaría con la pobreza y la miseria y crearía ciudadanos vigorosos y productivos". No os perdáis lo que la autora escribe de la novela Un mundo feliz. 

"... lamentan lo que el feminismo ha hecho a las familias. Lo que demasiadas mujeres con grados universitarios pueden hacerle al ego masculino. Lo que demasiados inmigrantes pueden hacerle a un país. Lo que pueda ocurrirles a los niños si son drag queens o personas trans quienes les cuentan cuentos. A menudo se limitan a dejar sospechas en el aire, para que cualquiera que se sienta amenazado por el progreso pueda imaginar su propia película de terror", pero como dice la autora, y secundo, nada de todo esto tendría importancia sino fuera por internet, hoy todos tienen un micrófono con amplificador, "donde millones de seguidores coinciden en ideas...".

Somos similares, dicen que coincidimos en un 99% , ¿somos tan distintos unos de otros? Hay diferencias culturales y religiosas, físicas, la respuesta se encuentra en lo adquirido, "El lugar, la sociedad y la familia en los que nacemos son los responsables de esa diferencia". Y por mucho que les pese a más de uno, "África. La madre de todos nosotros". Y por eso hay que leer, pensar y tener un juicio crítico, "En Occidente se nos enseña que hemos de agradecer las matemáticas a los griegos, pasando por alto los sistemas egipcios y sumerios, pero también el hecho de que fueron los hindúes quienes introdujeron el cero como un número y un concepto matemáticos. Los griegos operaban de 1 al 9. India inventó el sistema decimal". "el problema de África, declaró Johnson, no era que el Reino Unido hubiera estado al mando, sino que ya no lo estuviera", sin comentarios. 

Otro punto que trato muchísimo con los grupos de lectura es el que trata la autora, "como sabe cualquier escritor, cuando se modifica el punto central de una historia, ese cambio de énfasis afecta de manera automática al principio y, con toda probabilidad, al final", Donald Trump tacharon de antipatriótico el proyecto 1619, una lectura diferente de la historia americana donde a los africanos esclavizados se les sitúa en el centro del relato, ellos no estuvieron allí por su gusto. "... todos nosotros en mayor o menos medida ajustamos los hechos a nuestra ficción". Y aquí viene algo muy humano, y no por ello carente de gravedad, que deberíamos tener en cuenta en todas las escalas sociales, vitales, "Al distorsionar los hechos para ajustarlos a nuestros relato deformado es cuando causamos daño, cuando cometemos una atrocidad. cuando no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta, de que los interpretamos en función de la ficción de moda del momento". 

Loca me ha vuelto la vida de Ada Lovelace, la hija de Byron, no quería que se volviera loca, y la hizo alejarse de la poesía y la abrió el mundo de las matemáticas. a muchas feministas les cuesta reconocer que si una mujer de aquel tiempo llegaba a sobresalir era por dos razones, una, tenía posibles su familia, y su padre, por las razones que fuera, propició el cambio. Una mujer no podía enfrentarse a un mundo creado para y por los hombres, tenían soluciones para aquellas mujeres que se salían del redil y la ley les amparaba, no dejemos de dar valor y voz. 

"Hasta 1975, en el Reino Unido las mujeres no podían abrir una cuenta bancaria a su nombre ni solicitar un préstamo para negocio o una hipoteca, salvo que las avalara un hombre", terrible, pero cierto, ¿qué se lo pregunten a mi madre, que tuvo que ir mi padre y montar un pollo?

Y la autora toca el tema de la gran mentira que hemos vivido los de mi generación, pero en parte, "Ada Lovelace y George Boole no validan la teoría de que unos cuantos individuos excepcionales lograrán abrirse camino a pesar de todo, demostrando que la movilidad social es posible si te esfuerzas mucho y tienes aptitudes. El mito del talento es un recordatorio desgarrador del potencial desperdiciado de multitud de personas olvidadas e invisibles debido al color de su piel, a su género o su posición en el sistema de clases", mi padre me decía, con estudios tendrás más posibilidades que sin ellos, pero nadie te abrirá las puertas de par en par, la suerte siempre ayuda. Los pocos que se abren paso dicen que el sistema funciona, no lo creo, pero como se está poniendo la educación, os digo yo, masa obrera en unos años habrá para aburrir y talentos, se perderán más que en mi época, ahí lo dejo, soy hija de obrero y ama de casa. Que no os vendan la burra. La autora denuncia la falacia del "querer es poder". La historia de Ada Lovelace no prueba que el sistema sea justo, sino que incluso el genio más brillante necesita un entramado de privilegios (dinero, un padre influyente) para no ser silenciado. Winterson nos advierte: por cada Ada Lovelace que recordamos, hay miles de mentes prodigiosas que el sistema de clases convirtió en invisibles.

Llevo unos días hablando con diferentes grupos de lectura sobre los genes y la herencia genética, y entonces, llego a este libro y me pregunto, esta autora y yo hemos coincidido en alguna clase, seminario, congreso o grupo de lectura, “Lo que ahora sabemos es que la vida del exterior actúa sobre la vida interior. Los genes responden a su entorno”, todos tenemos los genes, unos se expresan y otros no, las madres estresadas paren hijos estresados, tras el 11S se demostró, aunque hacía tiempo que las ratas madres, se lo revelaron a los científicos. Ojito, “No, no culpamos a las madres. No depende de ellas que el entorno sea óptimo. Y aunque sus propias experiencias influirán de manera negativa en las respuestas normales al estrés, de sus crías, esa respuesta puede desaprenderse. Es una repuesta epigenética, no un patrón genético”, siempre lo escribo y lo digo, no estamos obligados a repetir los errores de otros.

El ser humano es sociable, necesita a otros seres humanos, la autora habla de cómo solventar las carencias para sobrevivir, el amor es una de ella, evidentemente, pero también una de las causas de mayor sufrimiento, su ausencia; la otra que da la autora, es la ficción, la literatura, la lectura y la escritura, como refugio, como creación de identidad. “Sin esas historias dudo que hoy estuviera viva”. Con el amor se necesita suerte, con la imaginación, no. Y como ella, secundo cada palabra, “Utilicé la literatura y el lenguaje para desarrollar y fortalecer mi mente, y fue decisivo. Aprendí a pensar. Pero pensar no basta. La imaginación es clave. Ver más allá del presente, con sus supuestos y limitaciones”. De la lectura hice mi medio de vida, yo que le gritaba a mi madre que jamás tendría un libro en mi casa y que de mayor no leería absolutamente nada, encontré en la literatura un refugio para el rechazo social, hasta que entendí… “Nuestras historias personales no son microficciones. Nuestras historias tampoco son una única historia”, las vidas están conectadas, la vida de fulano, afecta a la mía y, la mía, a mengano; por ende, la vida de fulano afecta a la de mengano, aunque no se conozcan, aterra un poco.

Otra de las ideas que repito hasta la saciedad en los grupos o en Instagram o al que me quiera escuchar, “Las respuestas sencillas y superficiales a menudo son ilusiones. No profundizan lo suficiente”, seguimos hablando de los libros, de las lecturas, reproducir la sinopsis de un libro como reseña, pero con otras palabras, me deja ojiplática. “La lectura no es lineal, no de las manera en que los audiolibros y las películas obligan a que el contenido lo sea”, un libro puede tener un determinado orden, pero nuestra lectura no sigue esa linealidad, en nuestra cabeza la historia abre y cierra cajones de nuestra memoria, una frase nos hace reflexionar o la mención a una idea de un libro, si lo hemos leído, nos provoca buscarlo y sumergirnos en su lectura, o nos pica la curiosidad y lo añadimos a la lista de pendiente, todo eso es experiencia lectora, lo provoca un libro, una historia.

Ideas en limpio:

Lo que Jeanette Winterson y yo ponemos sobre la mesa es la confirmación de que la biología no es un destino irrevocable, sino un lenguaje que dialoga constantemente con la experiencia. Al entender que los genes responden a su entorno, la epigenética nos libera de la condena de repetir patrones heredados: aunque el estrés de nuestras madres haya dejado una huella biológica, la neuroplasticidad y el refugio en la ficción nos demuestran que esas respuestas pueden desaprenderse. La literatura no es entonces un simple pasatiempo, sino una herramienta de supervivencia que permite desarrollar y fortalecer la mente para ver más allá de las limitaciones de un presente hostil o de un rechazo social. Al romper con la linealidad de la lectura pasiva y permitir que un libro abra cajones olvidados de nuestra memoria, construimos una identidad que no es una microficción aislada, sino un entramado de historias conectadas donde la vida de un desconocido acaba afectando la nuestra, ¿cómo? Dándonos repuestas o aclarando situaciones dolorosas o personalidades desquiciantes.  

  "Mi madre era una persona introvertida e insatisfecha,  incapaz de centrarse en su propia vida, con toda su derrota y amargura. Prefería centrarse en la visá de los demás. Y culpables. Era un hogar evangélico ultrarreligioso y la señora Winterson no toleraba a nadie", este tipo de personas nos suena y por ser,  más o menos, religiosa no les cubre de un manto de virtudes, son humanos,  con toda su complejidad.

"... no podemos eliminar la parte subjetiva de la historia. Los seres humanos somos subjetivos por naturaleza. No nos limitamos a contar historias. Formamos parte de la historia que contamos ". No hay reseñas objetivas, a no ser que la escriba la IA, los humanos somos emoción y sentimiento...

"Quien habla sobre lo que no debe hablar acaba oyendo lo que jamás deseó oír "

"¿Qué es lo que más tenemos? Que todo carezca de sentido". Que nuestro sacrificio no tenga sentido,  que nuestra vida no tenga sentido...

" Seguimos creyendo en la jerarquías..., el niño pobre sale adelante. Si ganó, se debe a mí.  Si pierdo, no se debe a que este mundo se niegue a ayudar a sus ciudadanos a labrarse y llevar una vida digna normal y corriente.  Pierde porque soy un perdedor..."


Jeanette Winterson creció en un entorno en el que escaseaban los libros y abundaba el fervor religioso, y a los dieciséis años se fue a estudiar a Oxford, donde vivió su primera aventura amorosa con otra mujer. A los veinticuatro escribió Las naranjas no son la única fruta (Lumen, 2025, publicada como Fruta prohibida en 2017), que ganó el Whitbread Award a la mejor primera novela y fue llevada al cine, y a la que siguieron La pasión (Lumen, 2007); Espejismos (Lumen, 2006); Escrito en el cuerpo (Lumen, 2017); Art & Lies; Art Objects; el libro de relatos El mundo y otros lugares (Lumen, 2015); Powerbook; La niña del faro (Lumen, 2005); su libro de memorias ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? (Lumen, 2012, 2025); La mujer de púrpura (Lumen, 2013); Días de Navidad (Lumen, 2018), libro del año según The Sunday Telegraph y uno de los mejores libros del año según The New York Times; Frankissstein (Lumen, 2019), candidata al Premio Booker; 12 bytes. Cómo vivir y amar en el futuro (Lumen, 2022), y Días de fantasmas (Lumen, 2023). En 2019 fue escogida como escritora del año por la revista Harper’s Bazaar.  

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