Canción dulce
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Canción dulce de Leila Slimani
Editorial Cabaret Voltaire
Sinopsis de CANCION DULCE (PREMIO GONCOURT 2016)
Premio Goncourt 2016Myriam, madre de dos niños, decide reemprender su
actividad laboral en un bufete de abogados a pesar de las reticencias de su
marido. Tras un minucioso proceso de selección para encontrar una niñera, se
deciden por Louise, que rápidamente conquista el corazón de los niños y se
convierte en una figura imprescindible en el hogar. Pero poco a poco la trampa
de la interdependencia va a convertirse en un drama. Con un estilo directo,
incisivo y tenebroso en ocasiones, Leila Slimani despliega un inquietante
thriller donde, a través de los personajes, se nos revelan los problemas de la
sociedad actual, con su concepción del amor y de la educación, del sometimiento
y del dinero, de los prejuicios de clase y culturales. "Canción
dulce" ganó el Premio Goncourt 2016.
Notas
Conocéis esa sensación al leer las primeras páginas, o en este caso,
escuchar, y decir, de las mías, con una alegría bárbara, pues eso me está sucediendo, estoy algo
cansada de leer libros que se consideran intimistas y, a mí, me dejan tal cual.
Al lío con las notas y la primera conclusión.
«No supo morir, solo dar muerte», impactante.
«Si tiene hijos más vale que los haya dejado en su país, no se quedan más
tiempo si tú te retrasas», no son esclavas, ni robot, son personas que cumplen
con su horario laboral. Por lo general esto sucede porque “las señoras” piensan
que su trabajo es más importante que el de las “cuidadoras”, os dais cuenta el
alcance de esta idea, están cuidando a sus hijos.
Los padres de Paul son egoístas por hacer su vida, si Myriam piensa una
cosa diferente a su marido es porque no traga a la suegra, este egoísmo es muy
típico. Estos detalles nos van dando un retrato de los padres de los niños, en
este tipo de lecturas todo cuenta. Evidente, no tuvieron en cuenta el alcance
de tener un segundo hijo, no es el doble de trabajo en el hogar, es mucho más
porque con uno la fatiga no es tan tanta, con dos…, con dos, no hay tiempo de
descanso.
«En este juego nadie sale ganando», cierto, echarse los trastos a la cabeza
de quién trabaja más, ¿el que sale de casa o el que se queda en ella? Cada uno
ve su parte de sacrificio, uno se pierde todo lo que el niño hace los primeros
años, el otro, sacrifica un lado de su identidad, la profesional.
Myriam con el segundo hijo siente que ella se vuelve invisible, que su
identidad se diluye tras la figura de madre, no hay otro rol en su vida, por
eso mete pequeñas emociones, robos insignificantes, «…podría alegar que era una
madre desbordada». Y aquí vamos a leer
con cuidado, la actitud del marido cuando ella decide regresar al trabajo,
ojito, no vayamos tan deprisa, ¿quién quiso tener un segundo hijo? ¿Quién
quería quedarse en casa y disfrutar de los hijos? Ella. Se que estáis diciendo,
¿no puede cambiar de idea? Claro, pero él necesita procesarlo. Imaginad que es
él, darle la vuelta a la tortilla, el que quiere tener un segundo hijo y tras
hacer realidad este sueño… Ella volverá a trabajar, pero lo comido por lo
servido, pero si ella está mejor, ¡oleee! Pero no quita que haya reproche por
parte de él, él la apoya, sí, pero en el fondo hay un cambio que no le
gusta, no era lo pactado. Y, ambos delegan lo más sagrado, sus hijos, en una
extraña para poder seguir siendo "ellos mismos". ¿Esto es malo? No,
esto no, todo lo demás, sí, pero continuemos.
Aquí voy tomando notas sueltas que para otro lector puede no tener sentido.
Mila fue quien eligió a la niñera, interesante detalle aportado por la madre.
Mila es una niña de rabietas, le gusta poner a Loise en evidencia cuando hay
otras personas delate.
Como fue un audio, la conversación con la profesora no está carente de
razón, pero mal enfocada, «… los niños nos hacen pagar a nosotros su abandono»,
más o menos es lo que le dice la profesora de Mila a su madre, esto es cierto,
pero hacerse la víctima como profesora sufridora, desvía la atención de la madre
sobre el problema, ¿qué le pasa a la niña? Cuando sale la madre, no piensa en
que a su hija le sucede algo, piensa, “lecciones moralistas”, le hubiese
plantado cara, pero la niña pagaría las consecuencias. Esto sucede muy a
menudo, el mensaje se distorsiona, no llega. Este tipo de escenas es el
pan de cada día, yo he pasado por lo mismo, la timidez de mi hijo era culpa mía,
muy freudiano, he tenido que escuchar verdaderas sandeces. El mensaje de
"los niños nos hacen pagar el abandono" es un dardo lanzado con
malicia.
Pascal, siente junto a él tensión erótica, deseo gratuito, deseo de sí
misma. Cuando Myriam siente que su identidad se diluye, el trabajo en el
bufete no es solo dinero, es supervivencia psíquica.
Hay las comparaciones con las imágenes en las redes, esas familias
perfectas en lugares maravillosos, comparamos la realidad de nuestra vida por
un montaje de dos segundos.
Cumpleaños de Mila, lo organiza todo Louise, Myriam lo ve ridículo, para qué
se tomó la tarde libre, un cumpleaños es un cumpleaños, aquí hay proyección de
su infancia, por eso cierto rechazo.
Y poco a poco, Louise se va haciendo más invisible pero más presente. Myriam
acepta esa sobreprotección, descansa, yo me encargo, yo organizo, yo…,
descansa, a quién no le gusta delegar cuando está cansada, cuando las cosas se
ponen difíciles con los hijos, cuando tienen rabietas, no comen o no duermen.
Ya no avisa si va a llegar tarde, para qué, ya hay alguien que se encarga de
los niños. «Maneja los hilos…». Los hijos ya no echan en falta a la madre. Y Louise
se va haciendo un hueco en el salón. Myriam le regala cosas, por quedarse, por
no irse, porque no reclame más dinero o les acuse de explotarla. Ese
regalarle ropa o invitarla a vacaciones no es generosidad; es una forma de comprar
su silencio y su sumisión, para no sentirse culpables por la explotación
encubierta.
Loise se queda a cenar, como una más, pero cómo se comporta Paul, como un
borrego o deja entrever algo, los borrachos siempre dicen la verdad, cierto que
el alcohol baja barreras. «Este año nos vamos a dar capricho y nos llevamos a
la niñera de vacaciones», aquí, en esta escena, hubo un momento donde me acordé
de la novela Limpia, Reseña completa , cuando le dicen no se qué y él responde, «¿Qué otro
plan mejor podía tener?», cuando dice esto, ¿ve a Louise como otra persona o
como un aparato doméstico? Fijaos en lo que luego sucede cuando descubren que
ella no sabe nadar y se monta esa escena donde Louise pierde los papeles, ¿qué
piensa Paul? Paul odia que Louise haya llevado sus carencias hasta allí y les
haya estropeado su día de playa y su cena, ¿por qué? Quiere la niñera perfecta,
como la nevera perfecta o el coche sin fallos. Al principio, que Louise
sea invisible es una virtud, limpia, cocina, cuida sin molestar. Pero cuando
ella muestra sus carencias (no saber nadar, sus deudas, su soledad), se
convierte en un "producto defectuoso" para Paul. Paul y Myriam no
buscan a una persona, buscan un engranaje que permita que su maquinaria de
clase media-alta siga funcionando sin fricciones.
Primera conclusión:
Por ahora la lectura me esta resultando muy de las mías. Me gusta
diseccionar los personajes y esta autora da material para hacerlo. Creo que el
principio de la novela es la bofetada que me atrapó, «El bebé ha muerto».
No quiero dejar de escribir
sobre Louise, es un personaje trágico, se observa con lo que vamos descubriendo
de ella, no pertenece a ningún sitio. En su casa está sola y rodeada de miseria,
y recuerdos. En casa de los jefes, es "de la familia" hasta que deja
de ser útil o hasta que se sienta a la mesa y se hace evidente que no debería
estar ahí, en la cena hablan de ella como un objeto, no como una persona,
hablan como si fuera invisible. Esa frase con la que inicio mis notas no es
gratuita, la autora resalta algo importante de Louise, «No supo morir, solo dar
muerte», resume su incapacidad para gestionar un mundo que la ha ido
arrinconando hasta la locura. Por ahora la novela trae dos grandes temas, la violencia silenciosa de lo
cotidiano: el clasismo sutil, el egoísmo de pareja y añadiría la soledad, pero
se irá viendo. Continúo.
Leila Slimani nace
en Rabat en 1981, de padre marroquí y madre franco-argelina. Al terminar su
formación en el liceo francés de Rabat, se marcha a París para matricularse en
el Instituto de Estudios Políticos y, posteriormente, en la Escuela Superior de
Comercio donde se especializa en medios de comunicación. Después de ejercer
varios años como periodista en L’Express y Jeune Afrique, decide dedicarse por
completo a la literatura. Con su primera novela, «En el jardín del ogro»
(2014), donde aborda la adicción sexual femenina, recibe el reconocimiento
unánime de la crítica. «Canción dulce», su segunda novela, consolida la carrera
literaria de Slimani al obtener el Premio Goncourt 2016. En 2017 se edita en
Francia su comprometido ensayo «Sexo y mentiras». Actualmente es la
representante francesa en el Consejo de la Francofonía.




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