Carmen Laffón o el arte de la observación

Carmen Laffón 





Los cuadros de Carmen Laffón no nos muestran un mundo extraordinario; nos enseñan a descubrir lo extraordinario que hay en el mundo cuando lo miramos despacio.

Lo que la psicología puede enseñarnos sobre la paz que sentimos ante sus cuadros. Salí de la exposición de Carmen Laffón en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza con una sensación extraña y cada vez más escasa: calma.

No la calma espectacular de quien contempla una obra grandiosa, ni la emoción intensa de quien descubre algo impactante. Era otra cosa. Una serenidad silenciosa, como si durante un rato alguien hubiera bajado el volumen del mundo.

Y quizá ahí resida uno de los mayores logros de Carmen Laffón. 78 obras entre: La muñeca y la cuna, Los bodegones, Los objetos, Los armarios, Paisaje urbano, El Coto, La viña, La cal y La sal.





La psicología de la contemplación

Vivimos en una cultura que premia la novedad. Nuestro cerebro está pendiente de estímulos nuevos, notificaciones, titulares y cambios, sobreestimulación. La atención salta de un lugar a otro porque, desde un punto de vista evolutivo, detectar novedades es cuestión de supervivencia, pero estamos perdiendo algo tan humano como parar y observar, para apreciar, pensar, respirar y dejar que nuestro cuerpo recupere el equilibrio emocional. Os ofrezco otra forma de atención para este fin de semana.

Los psicólogos la denominan atención contemplativa o atención sostenida: la capacidad de permanecer con un mismo objeto, paisaje o experiencia durante un tiempo prolongado. Es una forma de percepción menos utilitaria y más abierta, en la que dejamos de preguntarnos «¿Qué es esto?» para empezar a preguntarnos «¿Qué más hay aquí que no había visto?».




Los cuadros de Laffón parecen entrenar esa capacidad. No buscan deslumbrar. No gritan. No compiten por nuestra mirada. Esperan.





La belleza de lo ordinario

Uno de los hallazgos más interesantes de la psicología contemporánea es que el bienestar no depende de los grandes acontecimientos, sino de nuestra capacidad para percibir significado en lo cotidiano. Prácticas meditativas. Cuenta el aquí y el ahora. Pensamientos, emociones y sensaciones.  




Transforma aquello que mira, objetos cotidianos, un armario, una cuna, una muñeca,  una carretilla cargada de cal o una montaña de sal. Cuando observamos algo durante suficiente tiempo, deja de ser un objeto cualquiera y se convierte en una experiencia. ¿La paz está en el cuadro‽




Al recorrer la exposición es fácil decir que sus obras transmiten paz. Pero tal vez la formulación correcta sea otra. La paz no está en el cuadro. La paz aparece en nosotros cuando dejamos de exigirle algo al mundo y lo contemplamos.





Una artista para una época acelerada

Quizá por eso la obra de Carmen Laffón resulta tan necesaria hoy. En una época obsesionada con la velocidad, la productividad y la estimulación constante, sus cuadros reivindican algo casi revolucionario: la lentitud. No una lentitud pasiva, sino una forma más profunda de estar presentes.




Recordad de 23 de junio a 27 de septiembre de 2026.


¡Feliz exposición!

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