Cementerio inglés
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Inaugurado en 1854 para dar sepultura a los cristianos no católicos que no podían ser enterrados en los cementerios de la ciudad, hoy es un lugar donde la historia de Madrid permanece escrita sobre la piedra.
Entre sus senderos encontré la tumba de William Parish, el empresario que dirigió el Circo Price durante más de tres décadas y contribuyó a convertirlo en una de las grandes instituciones del espectáculo madrileño. Junto a él descansa su esposa, Matilde de Fassi, también figura esencial en la historia del circo.
Resulta difícil no detenerse ante esa sepultura y pensar que quien dedicó su vida a provocar asombro y alegría termina reposando en uno de los lugares más silenciosos de Madrid. ¿Sabéis dónde estaba o está ubicado el Circo?
Alguna de las personas
conocidas que se encuentran allí, el propietario de Circo Pirce, la familia
Loewe, el fundador del restaurante Lhardy…
Este ángel regordete es en memoria de la hija del arcipreste.
Y ante la pregunta ¿qué leerlas en un lugar así? Sé muchas respuestas, Edgar Allan Poe, Mariana Enríquez, Shirley Jackson, Horacio Quiroga, Mary Shelley, G. Gospodínov, Stephen King... Yo os propongo:
A SANGRE Y FUEGO
Por Carlos Canales y Miguel del Rey Vicente
Durante su primer medio siglo de existencia, los Estados Unidos de América sufrieron un espectacular desarrollo que convirtió a la joven república en unade las naciones más poderosas del mundo. El Norte, industrial, en crecimiento, que se convertía en un imán para miles de emigrantes de todo el mundo. Y el Sur, rural, agrario, apegado a sus tradiciones y costumbres, con una economía orientada a la exportación de algodón y tabaco. Las tensiones entre los dos modos de vida se fueron agravando rápidamente, lo que generó finalmente una crisis en noviembre de 1860. Se había prendido la chispa que los llevaría a la guerra. En el conflicto -el más duro del siglo XIX, si exceptuamos las Guerras Napoleónicas, y el mayor jamás librado en el continente americano-, combatieron casi tres millones de hombres. Cerca de 620 000 morirían, más de 412 000 volverían heridos, y amplias zonas del Sur quedarían completamente devastadas, lo que generaría una brecha en el país que tardaría décadas en cerrarse.
EXILIO EN KABUL: LA GUERRA EN AFGANISTAN 1813-2013
Por Carlos Canales y Miguel del Rey Vicente
Afganistán, un país montañoso e inhóspito, con climas extremos y política turbulenta, es conocido como el cementerio de los imperios, por una buena razón: ninguna potencia extranjera, de Alejandro Magno a la Unión Soviética, pasando por Gran Bretaña, y ahora los Estados Unidos y las fuerzas de la OTAN, han conseguido nunca controlarlo. El país es también un cementerio de la lógica: es difícil entender quién es quién, quién está a cargo y con qué fines. ¿Por qué la actual guerra en Afganistán tiene raíces profundas en la historia regional e internacional? ¿Quiénes son los muyahidines? ¿Quiénes son los talibanes o los pastúes? ¿Qué papel entre los señores de la guerra desempeñó Osama Bin Laden? Como en el pasado, la historia reciente de Afganistán es una historia de guerra y disturbios civiles. La invasión protagonizada por la Unión Soviética en 1979, que se vio obligada a retirarse 10 años más tarde, o el ataque de represalia de los Estados Unidos, a la cabeza de una coalición internacional en octubre de 2001, no parecen ser más que nuevos capítulos de ese libro que nunca acaba de escribirse. Aunque lleve el título de «Libertad Duradera...
Tres ensayos, sobre tres guerras, pone los pelos de punta ver lo poco que hemos avanzado, y estoy cansada de escuchar memeces como, selección natural 😕
¡Feliz visita!
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El cementerio donde Madrid sigue contando su historia
Hay lugares que no se visitan para pensar en la muerte, sino para comprender mejor la vida.
El Cementerio Británico de Madrid, inaugurado en 1854, nació para dar sepultura a los cristianos no católicos que no podían ser enterrados en los cementerios de la ciudad. Hoy es un pequeño oasis de silencio donde la historia de Madrid permanece escrita sobre la piedra. Pasear entre sus senderos es descubrir biografías que, de otro modo, habrían caído en el olvido.
Una de las sepulturas que busqué fue la de William Parish, el empresario que dirigió el Circo Price durante más de tres décadas y contribuyó a convertirlo en una de las grandes instituciones del espectáculo madrileño. Junto a él descansa su esposa, Matilde de Fassi, perteneciente a una de las familias circenses más importantes de Europa y figura imprescindible para entender la historia del circo en España.
Una pregunta: ¿recordáis dónde estuvo ubicado el histórico Circo Price?
Pero William Parish no es el único nombre conocido que descansa aquí. También reposan miembros de la familia Loewe, vinculada a la célebre firma madrileña, o el fundador del histórico restaurante Lhardy, entre otras personalidades que dejaron su huella en la ciudad.
Llama la atención la escultura de un ángel con el puño cerrado y elevado. Más que una figura decorativa, transmite una sensación de fortaleza y protección. En el arte funerario, los ángeles simbolizan el vínculo entre el mundo de los vivos y el de los muertos; cada postura, cada gesto y cada detalle añade un significado a ese lenguaje silencioso que aún hoy continúa hablándonos. Mientras caminaba entre las lápidas apareció otra inscripción que me hizo detenerme, "Pray for her" ("Rezad por ella"). No es solo una petición religiosa, es también no me olvidéis. Mantener viva la memoria de quien ya no está. Porque, de algún modo, recordar también es una forma de prolongar la existencia.
Otra inscripción, tomada de la Primera Carta a los Corintios, decía: «El amor todo lo espera». Grabada sobre el mármol adquiere un significado distinto. Ya no habla de esperanza, habla de un vínculo que pretende sobrevivir al tiempo, incluso cuando la muerte ha interrumpido la convivencia. Descubrí la explicación gracias a la audioguía del cementerio, que puede adquirirse por apenas 3 euros y merece la pena para comprender la historia y el simbolismo de este lugar.
Hay una pequeña escultura de un ángel regordete, colocada en memoria de la hija de un arcipreste. Incluso en un cementerio, la ternura encuentra su espacio. Quizá por eso me gustan los cementerios históricos. No los veo como lugares tristes, sino como auténticos archivos de piedra. Cada epitafio, cada símbolo y cada nombre cuentan una historia. Nos recuerdan que una vida no se mide por los años vividos, sino también por la huella que deja en la memoria de los demás.
Y, como siempre, una visita así terminó llevándome a los libros.
Frente a la imagen romántica del cementerio suele surgir una lista de lecturas previsibles: Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Shirley Jackson, Horacio Quiroga, Mariana Enríquez, Stephen King o Gueorgui Gospodínov.
Yo, sin embargo, os propongo un camino diferente.
En esta ocasión me acompañaron tres ensayos históricos escritos por Miguel del Rey Vicente y Carlos Canales: Las garras del águila, dedicado a la unificación alemana y las tensiones europeas del siglo XIX; A sangre y fuego, una rigurosa aproximación a la Guerra de Secesión estadounidense; y Exilio en Kabul, un recorrido por dos siglos de conflictos en Afganistán. Tres guerras. Tres escenarios distintos. Tres épocas separadas por miles de kilómetros y más de un siglo de historia.
Y, sin embargo, al cerrar los libros resulta imposible no sentir un profundo desasosiego. Cambian las banderas, cambian las ideologías y cambian los protagonistas, pero la violencia parece repetir siempre los mismos patrones. Quizá por eso me cuesta escuchar con tanta ligereza frases como «es la selección natural». La historia demuestra, una y otra vez, que la guerra nunca ha sido una ley inevitable de la naturaleza, sino una decisión humana.
Salí del cementerio con la sensación de haber visitado mucho más que un lugar de enterramiento. Había recorrido un fragmento de la historia de Madrid, había leído un puñado de vidas escritas sobre el mármol y había recordado que, mientras alguien siga pronunciando un nombre, una parte de esa persona continúa existiendo.
¿Quién me recordará?
¡Feliz visita!














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