Paranoia

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No hay que contradecirlos, pero tampoco seguirles la corriente, nadie dijo que sería fácil. Empecemos.

La paranoia se usa como sinónimo de enfado, manía, miedo, desconfiado, obsesivo, receloso, precavido y un largo etcétera, pero ¿qué es realmente la paranoia? En el lenguaje coloquial es todo esto y más, pero no en psicología o psiquiatría. Es una enfermedad mental primaria, ¿qué es primaria? Que no deriva de otra, no es causada por otra enfermedad orgánica ni por trastorno afectivo como la depresión ni a deterioros cognitivos. La paranoia está entre los Trastornos de ideas delirantes, trastorno psicótico. Hay una quiebra de la realidad bastante significativa dentro de la mente del sujeto.

Delirios e ideas delirantes, suena muy poético o novelesco, pero es terrible, crean falsas creencias sobre la realidad de diferentes temáticas. Quien lo allá conocido sabe lo complicado que es rebatir estos argumentos, el que más conozco es el de prejuicio, el que más se cita, junto con el anterior es el delirio de grandeza, creerse dios o el hijo de un famoso o el propio Napoleón, son alguno de los casos que más se mencionan en la literatura.

A veces un comentario mal interpretado es el detonante, porque todos tenemos algo de paranoicos, un segundo que me explico, un rasgo paranoico es la desconfianza, todos tenemos más o menos desconfianza, necesaria para nuestra supervivencia, no podemos ir por el mundo como Juan sin miedo entrando en callejones oscuros. Pues ese rasgo tiene una graduación entre lo normal y lo patológico. Lo malo es cuando la desconfianza salta como sistema, entonces miras retrospectivamente y detectas, suspicacia, creencias exageradas, hostilidad y resentimiento. Si lo anterior lo juntamos con egocentrismo, problemas en relaciones interpersonales, rigidez y autoritarismo, tenemos un buen caldo de cultivo.

Según la estadística se da más en solteros y divorciados. Lo favorece el aislamiento, los ancianos, más las mujeres, tienen más riesgo. No os confundáis, mantienen conversaciones correctas siempre y cuando no afecte al tema delirante, hablad de esa fijación y salta como un resorte, puede ser un vecino que le espía, malmete al resto de la comunidad, cualquier fatalismo cotidiano es por la culpa de ese individuo.





La convivencia es complicada. Vamos a la literatura.

El túnel (Ernesto Sabato): Juan Pablo Castel es el prototipo de la mente paranoica con rasgos obsesivos e hiperracionales. Todo parte de una interpretación sesgada sobre una mirada en una exposición de arte. A partir de ahí, construye una red rigurosa, rígida y delirante sobre la sospecha de engaño que lo arrastra a la hostilidad. El túnel

El resplandor (Stephen King): Más allá del componente sobrenatural, muestra de forma brutal la desintegración del juicio de realidad de Jack Torrance. El aislamiento actúa como el "caldo de cultivo" que mencionaba, detonando el egocentrismo, la suspicacia y el delirio frente a su propia familia. Lo leí en la adolescencia, he visto la película no sé cuántas veces, pero no tengo entrada en mi blog.

Lolita (Vladimir Nabokov): Humbert Humbert no solo es un narrador no fiable, sino que en la segunda mitad de la novela desarrolla un delirio persecutorio clásico respecto a la "figura del seguidor" (Quilty), donde cada coche o sombra en la carretera es interpretado como un enemigo al acecho. Lolita

El horla (Guy de Maupassant): Una obra maestra breve sobre el tránsito paulatino de la suspicacia cotidiana al delirio de persecución sistemático. El protagonista empieza a percibir una presencia invisible que lo acecha y controla, ilustrando a la perfección cómo la mente busca explicaciones lógicas a sensaciones patológicas. Relato de terror muy recomendable. El horla

 

¡Feliz lectura!

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