El destino de los tártaros
Hi
El destino de los tártaros
de Dino Buzzati
Edita Alianza Editorial
Sinopsis
Conclusión final breve:
El desierto de los tártaros es una novela sobre la espera como forma de vida y sobre el peligro silencioso de aplazar la existencia en nombre de una promesa futura. Nos enfrenta a la posibilidad de que la gran batalla nunca llegue… y, aun así, nos recuerda que la verdadera lucha —la más íntima— sí ha estado ahí desde el principio: la de vivir sin garantías de sentido, sin espectadores y sin final épico, pero con la responsabilidad de no dejar que la vida pase únicamente mirando hacia el horizonte.
¡Feliz lectura!
#ElDesiertoDeLosTártaros #DinoBuzzati #ReflexiónLiteraria #PsicologíaYLiteratura #LaEspera #SentidoDeLaVida #TiempoYExistencia #VidaInterior
Notas:
Lectura en vivo...
Me volví loca con este
autor al leer Siete plantas (os dejo reseña completa ), no podía ser menos
con esta obra, muy de las mías, muy de la complejidad humana y su absurdo. Algo
que saco en claro leyendo al autor es su preocupación por el valor de la
palabra y el efecto que esta tiene en la conducta. Recordad, ¿quién dice qué, a quién y con qué efecto? Esto es clave en cualquier
contexto.
Giovanni fue para poco tiempo, su madre le necesitaba, pero el capitán
Ortiz, ya nos deja claro algunos puntos, lleva dieciocho años, no se aburre,
porque puede confundirse con una tarea monótona o sin sentido y el suyo tiene
sentido, ¿cómo no va a tenerlo si ha pasado dieciocho años desempeñándolo?
Recordad, todo suma y toda resta en nuestra cabeza. ¿Y quién se queda? En un
punto dice que se arrepiente de hablar tanto.
«… pero ¿por quién?, ¿para qué? El formalismo militar parecía haber creado,
en aquella fortaleza, una insana obra maestra». Cientos de hombres para custodiar,
qué, una frontera en medio de la nada, terrible. ¿Cómo se pude hacer que esto
realmente funcione? Se necesita gente metida en la causa hasta la medula, para
dar sentido a ese vacío que se crea cuando lo de fuera pesa más que lo de
dentro. ¿qué os parece Tronk? «Pasa que el servicio así no marcha, siempre lo
he dicho, es de locos». ¿Por qué critica Tronk al coronel? Un sargento pone en
tela de juicio el criterio de un coronel, ¿por qué? Cuando alguien está comprometido
con la causa, no es con el jefe o en este caso el coronel, es con la misión de
proteger la frontera.
«La Frontera es melancólica, no hay pueblos cercanos, no hay ninguna
diversión y ninguna alegría», eso le escribiría a su madre, pero la quiere demasiado
para darle este disgusto, así que embellece la realidad, no quiere inquietarla,
si hubiera estado a su lado, entonces sí, se lo habría dicho todo, y ella no se
hubiese puesto triste porque están juntos. Tengo una pregunta, ¿la primera
mentira es la que nos contamos a nosotros mismos, es la madre la que no
soportará la realidad o es él?, ¿es ese el principio del fin?
¿Por qué se queda Drogo? ¿Es por un deseo heroico? «Por ahora él cree haber
hecho algo noble y se asoma de buena fe, al descubrirse mejor de lo había
creído… luego recordará las miseras cosas que lo ligaron a la Frontera», si pudiésemos
rebobinar la vida, ¿cuántas cosas cambiaríais por no reflexionar lo suficiente?
«… el amargo gusto de abandonar las alegrías menudas y seguras por un gran
bien a largo e inseguro plazo», ¿le ciegan las cosas grandes y nobles? «Tenía
mucho tiempo por delante», es increíble lo que corre el tiempo cuando no nos
paramos a valorarlo.
Y Drogo va entrando en el engranaje. Y aparece un caballo, el imaginario puesto
en marcha, igual que esa gente caminando por el desfiladero. Ambos hechos
pueden dar sentido a su existencia, a tantos años desempeñando un papel “crucial
para toda una nación”. Pobre Lazarri, en el fondo no creía mucho en la maquinaria
de la Fortaleza. «¿Quién va?». El engranaje de la Fortaleza tiene unas duras reglas,
o leyes, ¿qué le sucede al Moreno? ¿Por qué? Moreno ya no es el muchacho con el
que juega, es el centinela, una pieza de ese engranaje indispensable, además,
ahora hay una amenaza, ¿de dónde sale el caballo? ¿Qué ejército se acerca? Y un
detalle importante que no debemos olvidar, ¿quién está junto a él y qué
represente? «… lo miraba severamente». Sí, Tronk, le pareció oír su voz, aunque
no había dicho ni esta boca es mía, el autor lo señala porque es importante cómo
nos afectan las palabras, pero también el que las pronuncia. ¿Quería hacerle
daño? No, pero las leyes son las leyes. Es muy interesante como se desenvuelve
la escena, y lo que cada uno de ellos esperaba. Todo el manual dice lo que
deben hacer en cada momento, no necesitan ni pensar, solo actuar.
Llevo, creo, el 50%. "¿Por qué, por qué se había dejado engañar?"
Lo que estoy leyendo podría ser un experimento psicológico muy preciso sobre lo que le ocurre a la mente cuando vive demasiado tiempo “en espera”. Lo que describe —esa fortaleza que nunca es atacada, esos hombres que llevan años entrenando para un acontecimiento que no llega—, funciona como una metáfora bastante clara de un fenómeno humano real: cuando la expectativa se convierte en modo de vida.
Al principio, la espera tiene una energía muy concreta, la mente se sostiene en una idea: “esto aún no ha ocurrido, pero ocurrirá”. Esa promesa futura organiza el presente. Da sentido al esfuerzo, a la disciplina, a la rutina. Es lo que mantiene la motivación incluso cuando no hay recompensa inmediata, porque no la hay, solo una anestesia del presente. Y ahí empieza el desgaste.
Cuando una persona vive mucho tiempo esperando algo que no llega, el cerebro empieza a reajustarse. No abandona del todo la esperanza —porque eso implicaría reconocer la pérdida de sentido de todo lo anterior—, pero tampoco puede sostenerla con la misma intensidad. Entonces aparece una especie de tensión interna: una parte de la mente sigue creyendo, otra empieza a dudar. Eso señala el autor con la figura del coronel Filimore, esa voz interna que dice “es demasiado hermoso para ser verdad”. No es intuición; son años de experiencia en la Fortaleza. La mente empieza a anticipar el golpe emocional de la decepción. Es como si dijera: “si no me ilusiono del todo, no sufriré tanto después”, ¿os suena en otros contextos de la vida? ¿A qué todos en mayor medida tenemos esa Fortaleza?
El peligro está en el coste acumulado del tiempo. A mayor inversión (años, disciplina, renuncias), más difícil es abandonar la expectativa, ¿por qué? No porque siga siendo creíble, sino porque abandonarla obligaría a aceptar algo doloroso: que gran parte de la vida se ha organizado alrededor de algo que quizá no tenía sustancia. Aquí entra algo muy humano: la tendencia a sostener una creencia no porque sea cierta, sino porque renunciar a ella implicaría una pérdida demasiado grande.
Y así se teje el núcleo psicológico de la novela: una especie de bucle entre esperanza, duda y autojustificación. Cuando el sentido real de algo se debilita, las personas tienden a reforzar la forma. Es decir: si ya no está claro para qué se hace algo, al menos se intenta que el cómo sea impecable. Es una forma de sostener la ilusión de significado a través de la disciplina externa. Y el autor lo señala en varios momentos, uno de ellos, el orden perfecto, la brillantez de las bayonetas, la ansiedad casi ritual... Por eso el momento en el que “parece” que los enemigos llegan es tan intenso: no es solo una posible batalla, es la posibilidad de que el sistema mental construido durante años deje de ser una espera vacía y se convierta, por fin, en destino. La mente prefiere incluso un enemigo imaginario a la incertidumbre prolongada. Fijaos en lo que se convirtió un caballo solitario...
Lo que más desespera a estos soldados no es la ausencia de sentido, sino la suspensión indefinida del sentido. No saber si has vivido en preparación… o en espera inútil. Todas esas personas que se pasan la vida esperando, esta novela habla de cualquier persona que haya sostenido durante años una promesa —explícita o implícita— de que “algo llegará”: un cambio, un reconocimiento, un momento decisivo, una vida que por fin empiece. Y cuando ese “algo” no llega, la mente se enfrenta a una disyuntiva muy incómoda: seguir esperando para no desmontar el pasado, o renunciar y aceptar que el presente ya era, en realidad, toda la vida. Un autor magnífico.
"Pero Agustina miraba las luces...,si de la Fortaleza o de la ciudad lejana, o bien del propio castillo, donde nadie estaba esperando su regreso "
¡Uff! Pesa cuando relata la escena montaña y la nieve. Cuando no hay gestas de batallas, ¿la muerte puede ser una? "...sólo consiguió descomponer los nobles pliegues del militar sudario... Ninguno de los soldados se había dado cuenta aún de lo sucedido". Pero tras esta frase el autor añade, "quizá era algo absurdo e insignificante", su muerte no dejó una frase para el recuerdo, como aquella que estudié de niña en la escuela, "Sin novedad en el Alcázar" o esa otra "Pues encomienda tu alma a Dios...", y tantas otras, son fórmulas que convierten la muerte en símbolo. La ordenan, la elevan, la hacen transmisible. Funcionan como un cierre narrativo, dice algo así como, esto tuvo sentido, pero aquí no, su vida en la Fortaleza no dejó huella y su muerte, tras compararla con ese cuadro, algo absurdo e insignificante. Lo que hace Buzzati es casi cruel, desmonta la fantasía de “mereció la pena el sacrificio”. Durante toda la novela, la mente de los personajes —y casi la del lector— se apoya en una promesa implícita, si no hay gloria ahora, la habrá al final. Es una forma de pacto. Aceptas la rutina, la renuncia, el paso del tiempo…, porque imaginas que desembocará en un momento culminante. Una batalla. Un acto heroico. Una muerte que justifique la vida.
Pero cuando aparece una muerte como la que describe —silenciosa, inadvertida, sin testigos, sin relato— ocurre algo inquietante, no solo muere el personaje, muere también la narrativa que sostenía su existencia, porque son otros los que contarán su muerte, su historia y aquí viene lo terrible de esa existencia, “quizá era algo absurdo e insignificante”. Y eso conecta con algo, el miedo no solo a morir, sino a que nuestra vida no deje huella, a que no haya “escena final”, a que nadie esté mirando.
"Y, sin embargo, murió en una batalla"
¿A qué batalla se refiere el comandante Ortiz? Yo creo que a la que libramos cada uno de nosotros en nuestro interior, el conflicto de lo que somos, de lo que queremos ser y de lo que pensarán que fuimos. Por eso la frase no salva al personaje con heroísmo, pero tampoco lo abandona al absurdo total. Introduce una especie de compasión lúcida: quizá no hubo gloria visible, pero sí hubo resistencia, conflicto, fidelidad —aunque fuera a una ilusión—. Y eso, en términos humanos, también es una forma de combate.
El autor quiere a sus personajes, esas vidas que pasan de largo mientras miran hacia el horizonte en busca de gloria, les compadece, no le gusta ese malgaste, pero les quiere y es indulgente o nos ofrece un pensamiento amortiguado. Dino Buzzati no ridiculiza a sus personajes ni los juzga con dureza. Más bien los mira con una mezcla de ternura y melancolía. Sabe que ese “malgaste” del tiempo no es excepcional, sino humano. Que todos, en algún grado, hemos sostenido expectativas que daban sentido… aunque fueran frágiles.
Hoy lo acabo.
"... y, sin embargo, murió en una batalla”, no corrige lo anterior, lo desplaza. La batalla no es la que nunca llega desde el horizonte, sino la que se ha ido librando, casi sin ruido, en el interior de cada personaje. El comandante Ortiz no está hablando de épica militar, sino de algo más incómodo: la lucha entre lo que uno esperó ser, lo que terminó siendo y la conciencia —a veces tardía— de esa distancia. Es la batalla contra el tiempo, contra la inercia, contra esa forma de autoengaño que permite seguir esperando cuando, en el fondo, ya se intuye que nada llegará, porque nuestro protagonista se da cuenta tarde del engaño. Y también es la batalla por sostener una identidad: seguir creyéndose alguien “en preparación”, alguien “a punto de…”, incluso cuando la vida ya está ocurriendo sin ese momento culminante.
Dino Buzzati (San
Pellegrino, Belluno, 1906 – Milà, 1972) és un dels escriptors italians més
importants del segle xx. La seva carrera va començar el 1928 com a cronista del
diari Corriere della Sera, on més tard treballaria com a redactor. Des del seu
primer llibre, Bàrnabo delle montagne (1933), rep el reconeixement de la
crítica i els lectors, i arriba al punt àlgid del seu èxit amb la novel·la El
desert dels tàrtars (1940) i el recull de contes Els set missatgers (1942). El
secret del Bosc Vell (1935), que presentem per primera vegada en català, és una
de les millors mostres de la seva imaginació profundament humana.







Comentarios
Publicar un comentario