Caída de las nubes

Hi





Caída de las nubes de Violaine Bérot

Editorial las afueras 


Traductor Concha Sánchez, Pab Martín Sánchez

Ilustrador Martina Manya

Número de páginas 136

Fecha de lanzamiento 08/09/2025






Sinopsis 

Baptiste y Marion llevan una vida feliz y tranquila con sus cabras a las afueras de un pequeño pueblo en la montaña. Una noche de invierno, Marion sufre fuertes dolores y, para asombro de ambos, da a luz en el baño de casa.Este es el punto de partida de Caída de las nubes, un relato coral que combina múltiples puntos de vista sobre la llegada de este bebé inesperado que pondrá en cuestión todo lo que los personajes creían saber y que explora el conflicto íntimo entre el instinto maternal y las consecuencias de un hecho traumático.Bérot vuelve a hacer gala en este libro de su distintivo estilo: una prosa fragmentada, ágil y precisa, casi sin puntos, y con un sugerente formato de lectura que contribuye a hacer del libro un original juego que implica también al lector.



Notas



Otro libro leído de la autora Como bestias

Frases larguísimas. El esquema no me gusta nada. 

"... menos mal que estoy acostumbrada a sus arrebatos", el qué dirán, cómo lo explica.

"... la madre infantería es ridículo,  la línea es realmente muy fina..."

La maternidad "aceptar a un bebé puede llevar días y días, uno no se hace madre por arte de magia... "

No voy a especular aquí el motivo de esta estructura o recomendación lectora, lo haré en privado. 





Explicación.  No son capítulos, son fragmentos, no os digo como funciona en libro electrónico, una locura auténtica. Mirad abajo:




Espero haberme explicado mejor, de fragmento en fragmento, y tiro porque me toca 😅😅😅



Conclusión 


Con Como bestias, Violaine Bérot me conquistó. Una novela breve, intensa, incómoda y llena de contenido, de esas lecturas que, con muy pocas páginas, consiguen quedarse dando vueltas en la cabeza. Por eso llevaba meses esperando que la biblioteca digital me permitiera acceder a Caída de las nubes. 

La premisa, sobre el papel, tenía posibilidades. Una mujer de cuarenta y dos años descubre que está embarazada en el mismo momento en que da a luz. No ha habido nueve meses de espera, de preparación, de imaginar al hijo, de construir la maternidad. Ni siquiera sabía que ese bebé existía. Y cuando nace, tampoco aparece de manera automática ese supuesto instinto materno que tantas veces se presenta como algo natural, inmediato e inevitable. Ahí había una historia interesante.

¿Qué ocurre cuando una mujer se convierte en madre sin haber tenido tiempo de prepararse para serlo? ¿Qué sucede con el vínculo cuando el embarazo no ha formado parte de la conciencia de quien lo vive? ¿Qué hacemos con todas esas mujeres que no sienten amor, ternura o deseo de cuidar a su hijo? ¿Hasta qué punto seguimos imponiendo sobre la maternidad una serie de sentimientos que consideramos obligatorios?

La novela introduce además otros puntos de vista: la pareja, el amigo que acude a ayudarles, el padre de la protagonista, la abuela, la comadrona y diferentes personas del entorno. Algunas de estas voces permiten acercarse a la incomprensión social que puede rodear a una madre que no responde como se espera de ella. Interesante me parece la intervención de la comadrona, que recuerda que existen nueve meses de preparación, no solo física, sino también psicológica.

No todas las mujeres que rechazan a un recién nacido son mujeres que «no quieren ser madres». Puede existir una alteración psicológica grave, una depresión posparto, una desconexión con el bebé o incluso situaciones que requieren una atención cuidadosa, por eso me parece interesante que la novela plantee también la cuestión del riesgo de infanticidio y cuestione determinadas ideas antiguas sobre la necesidad de mantener al bebé junto a la madre para favorecer el vínculo.

El problema, para mí, no está en lo que Bérot quiere contar. Está en cómo decide contarlo. La novela puede leerse de dos maneras. Una de ellas es siguiendo el orden convencional. La otra obliga al lector a saltar entre diferentes fragmentos siguiendo una numeración determinada. Al final encontramos incluso recorridos de lectura organizados por días y por personajes. Como experimento formal, puedo entender la propuesta. Como experiencia lectora, me resultó fallida. Además, mi lectura fue en formato electrónico, procedente de la biblioteca digital, y ahí el mecanismo resulta todavía menos fluido. Tener que abandonar el hilo para buscar otro número rompe la lectura y convierte la historia en una especie de ejercicio de instrucciones. En lugar de dejarme llevar por los personajes, estoy pendiente de dónde tengo que ir después.

Y cuando una estructura formal consigue que el lector piense más en la estructura que en aquello que está leyendo, creo que algo falla. No me molesta la literatura experimental. Al contrario. Un recurso formal puede enriquecer una historia, obligarnos a releerla de otra manera, descubrir conexiones que permanecían ocultas o modificar nuestra interpretación de los personajes, pero para que funcione, el artificio tiene que estar al servicio de la historia.

El artificio termina devorando la historia, lo lamento mucho. Cuanto más avanzaba en mi lectura lineal, más pensaba que, si se hubiera prescindido de ese complejo sistema de recorridos, habría quedado una novela mucho más sencilla, pero también más directa y más potente. Una historia sobre una mujer que se convierte en madre sin haberlo deseado, imaginado ni preparado; sobre la presión social alrededor de la maternidad; sobre la dificultad de establecer un vínculo y sobre la enorme distancia que existe entre lo que se supone que una madre debe sentir y lo que puede sentir. 

Había una situación extrema. Había un conflicto psicológico interesante. Había personajes desde los que mirar la maternidad desde ángulos diferentes. Había incluso una cuestión social de fondo que podía haber dado lugar a una novela breve y contundente, como lo fue para mí Como bestias.

He encontrado una historia interesante atrapada dentro de una estructura que, lejos de potenciarla, me ha alejado de ella, sin la emoción, la tensión y la fuerza que leí en su anterior novela.


¡Feliz lectura! 







Violaine Bérot (Francia, 1967). Licenciada en Filosofía. Su actividad profesional le ha llevado de la ciudad, en donde ejercía como informática, hasta los Pirineos, en donde se dedicó a la cría de cabras durante años. A lo largo de todo ese periplo solo ha habido una constante en su vida: la escritura. Desde su debut literario a mediados de los noventa con la novela Jehanne, Bérot escrito una decena de libros, entre los que destaca Como bestias (2021; las afueras, 2022), novela galardonada con el Premio Librerías de Madrid 2023 al «Mejor Libro del Año».




Comentarios

Entradas populares